Los productores se autoconvocaron este martes para analizar la situación que atraviesa el sector y definir las acciones a seguir ante la preocupación por la capacidad de recepción de la planta de Petróleos Paraguayos (Petropar) en el distrito de Mauricio José Troche, departamento de Guairá.
Jorge Denis, cañicultor de la zona, explicó que uno de los principales reclamos está relacionado con el compromiso asumido por la estatal para permitir que parte de la caña mecanizada pueda ser trasladada a otros ingenios.
Según Denis, esta alternativa resulta urgente debido a que la zafra se encuentra en una etapa avanzada y la capacidad del actual sistema de molienda no sería suficiente para procesar toda la producción disponible en la zona. Insistió en que los cañicultores necesitan una definición de Petropar para saber cómo canalizar su materia prima.
La preocupación se centra especialmente en los tiempos de cosecha. Los productores señalaron que no pueden esperar indefinidamente por los cupos de recepción de la planta, debido a que la caña debe ser cortada dentro de determinados periodos para evitar pérdidas en rendimiento y calidad.
Denis cuestionó además la falta de una respuesta oficial por parte de Petropar sobre la posibilidad de derivar la producción a otros ingenios.
“Hasta el momento no tenemos una voz oficial de la gente de Petropar. Necesitamos que alguien salga a decirnos cuál es el problema”, sostuvo.
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El productor recordó que el año pasado se había planteado un esquema para enviar caña picada a otros ingenios a través de Petropar, precisamente como una alternativa ante las limitaciones de procesamiento de la planta de Mauricio José Troche.
El compromiso de Petropar
Además, en mayo de este año, el entonces titular de Petropar, William Wilka, había señalado que la estatal volvería a utilizar el esquema aplicado durante la campaña anterior y que parte de la producción podría ser derivada a ingenios privados si el antiguo tren presentaba inconvenientes o no tenía capacidad suficiente.
En marzo de este año, además, Petropar había planteado como parte de una hoja de ruta la compra del 100% de la producción de los cañicultores durante la zafra 2026, mediante la articulación con ingenios privados. En esa ocasión, sin embargo, los productores aclararon que no existía un acuerdo formal firmado, sino una propuesta de la nueva administración.
Ya durante julio, los cañicultores habían advertido que la planta estatal no daba abasto. En ese momento, dirigentes señalaron que el antiguo tren de molienda, pese a operar sin interrupciones importantes, procesaba entre 2.400 y 2.500 toneladas por día, por debajo de su capacidad teórica y de las necesidades de los productores.
Reclamo por el nuevo tren de molienda
El segundo punto planteado por los cañicultores durante la reunión es la culminación de la instalación del nuevo tren de molienda de la planta de Mauricio José Troche, cuya construcción permanece paralizada.
Denis cuestionó que los trabajos no hayan avanzado y recordó que, según las previsiones que manejaban los productores, la nueva infraestructura debía estar disponible para esta etapa.
“Supuestamente este año, en noviembre, ya se tendría que inaugurar y ahora ya estamos mediados de septiembre y no hay movimiento de personas que trabajan ahí”, señaló.
El proyecto se encuentra trabado por un conflicto judicial. Una medida cautelar dejó sin efecto la rescisión del contrato con Estructura Ingeniería SA (EISA) y, al mismo tiempo, frenó la nueva licitación que Petropar había impulsado para culminar la obra.
La obra original fue adjudicada a EISA en 2021 por más de G. 195.000 millones. La empresa recibió un anticipo de G. 41.815 millones, pero el proyecto no fue concluido. Posteriormente, el conflicto contractual derivó en la suspensión de los trabajos y en acciones judiciales.
En septiembre de 2025, los productores calculaban que la obra presentaba un avance cercano al 85%. Posteriormente, durante las movilizaciones de ese mismo año, los cañicultores hablaban de un avance de aproximadamente 90%.
El conflicto se prolongó durante 2025 y continuó durante 2026, mientras los productores reclamaban una solución para aumentar la capacidad de molienda de la planta estatal.