Fitch Ratings decidió mantener la calificación de riesgo de Paraguay en BB+, un escalón por debajo del grado de inversión, ante las persistentes dudas sobre la sostenibilidad fiscal y credibilidad de las cuentas públicas.
En conversación con ABC Color, el exministro de Hacienda Benigno López, dijo que la debilidad institucional no impide que Paraguay crezca, pero sí reduce su capacidad para atraer inversiones que puedan transformar la estructura productiva del país.
Precisó que las calificadoras no miden solo la macro, también si el Estado va a pagar y que para eso miran si sus instituciones son confiables. “La estabilidad macro nos trajo hasta acá; lo que falta para el último escalón es institucional”, reiteró.
Estabilidad macro no basta, afirma Benigno
López refirió que para los grandes proyectos de largo plazo, la estabilidad macroeconómica ya no basta. “Paraguay creció 6,6% en 2025, el mayor crecimiento de América Latina, y eso demuestra que los fundamentos macro funcionan. El desafío es atraer las inversiones que cambian la estructura productiva, las que se deciden mirando a 15 o 20 años”, afirmó este viernes.
Gobernanza de Paraguay y el costo de la inversión que no llega
Para López, las deficiencias de gobernanza afectan la credibilidad del país tanto en el mercado interno como frente a los inversores internacionales.
Paraguay se encuentra en el percentil 39 de los indicadores de gobernanza del Banco Mundial (BM), según los datos citados por el exministro. Esto significa que 6 de cada 10 países presentan mejores indicadores. “El costo más visible es un financiamiento más caro, pero el más alto es el que no se ve, la inversión que no llega”, sostuvo.
Déficit fiscal, atrasos y supervisión bancaria presionan la confianza
La situación fiscal aparece como otro punto de atención. López recordó que los atrasos acumulados alcanzan unos US$ 1.300 millones, equivalentes a alrededor del 2% del producto interno bruto (PIB) proyectado para este año en aprox. US$ 60.540 millones.
Según explicó, estos compromisos llevaron al Gobierno a modificar el proceso de retorno al límite de déficit establecido en la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF). Fitch proyecta un déficit fiscal de 3,2% del PIB para este año y de 3,9% para 2027. Para 2028 espera un resultado negativo equivalente al 2%, todavía por encima de la meta de 1,5%. “La convergencia es un desafío en sí mismo”, expresó López.
También relacionó este escenario con los riesgos que puede enfrentar el sistema financiero cuando los bancos aumentan su exposición al Estado. Citó como referencia una advertencia presentada en agosto, durante un evento del Banco Central del Paraguay (BCP) y el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR). “Los atrasos y la supervisión bancaria no son temas separados, son la misma conversación”, señaló.
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Fitch Ratings BB+: impacto directo sería limitado
López considera que la decisión de Fitch Ratings de mantener a Paraguay en BB+ tendrá un efecto directo acotado sobre las inversiones, debido a que el país ya cuenta con grado de inversión de Moody’s y S&P Global Ratings. Además, Fitch Ratings conserva una perspectiva positiva.
Sin embargo, observó una debilidad en la composición de la inversión extranjera. De acuerdo con los datos del BCP citados por el exministro, la inversión directa neta alcanzó US$ 931 millones en 2024, con un peso relevante de las utilidades que reinvirtieron empresas que ya operaban en Paraguay.
La inversión se concentra en comercio, servicios y finanzas, mientras la industria registra una caída. Para López, proyectos como Paracel o Atome pueden tener un papel importante en el desarrollo del país. “La inversión de largo plazo es la que más mira las instituciones y la que más nos cuesta atraer”, afirmó.
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Paraguay puede crecer 4%, pero sostenerlo será más difícil
El exministro sostuvo que Paraguay puede alcanzar tasas de crecimiento de 4% o más durante algunos años, con apoyo del consumo y de los precios internacionales. El problema aparece al analizar un periodo más extenso.
Entre 2008 y 2024, Paraguay recibió cerca de US$ 10.000 millones netos de inversión directa, menos de US$ 600 millones por año, pese a 17 años de estabilidad macroeconómica, según el estudio del Banco Central con el FLAR citado por López.
También comparó la situación paraguaya con Costa Rica. En 2024, la inversión directa en ese país superó el 5% de su PIB, mientras en Paraguay representó alrededor del 2%.
Para López, la estabilidad macroeconómica por sí sola no explica esa diferencia. La calidad de las instituciones tiene un peso directo en las decisiones de capital de largo plazo. “Sin reformas, el 4% es un techo, no un piso”, concluyó.