El Balance 2025, cuyo tratamiento está previsto en la Junta Municipal para la sesión de mañana, miércoles, confirma la quiebra técnica de la Municipalidad de Asunción, según el concejal Humberto Blasco (PLRA). El periodo incluye los últimos meses del exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), la intervención a su gestión, que estivo a cargo de Carlos Pereira, y los primeros meses del actual intendente, Luis Bello (ANR- cartista).
Para Blasco, los números presentados por Bello revelan una insolvencia estructural que arrastra la herencia de la cuestionada gestión de Rodríguez. Según el edil, la Municipalidad perdió toda capacidad de maniobra para honrar compromisos básicos, operando actualmente bajo un esquema de asfixia financiera que compromete seriamente la prestación de servicios públicos esenciales.
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Según el análisis de concejal, los datos no admiten interpretaciones optimistas y reflejan un colapso administrativo que ya no se puede ocultar con retórica política. “Estamos ante una municipalidad que ya no puede pagar sus deudas”, advirtió, señalando que la liquidez es insuficiente para cubrir siquiera las obligaciones inmediatas.
Pese a estas advertencias, el concejal señaló que la Comisión de Hacienda emitió ayer, lunes, el dictamen por la aprobación del Balance 2025. Remarcó que, como no es miembro de la comisión, no se le permitió emitir un dictamen en disidencia. Pese a esto, en la sesión ordinaria de mañana, miércoles, presentará una minuta solicitando el rechazo de la gestión del año anterior.
Grave crisis de liquidez e insolvencia
El análisis técnico de Blasco sobre el balance muestra que al cierre de 2025, la comuna registró una pérdida de G. 103.544 millones, sumando un déficit acumulado de G 392.974 millones. “Esto evidencia que el problema no es puntual, sino estructural: la institución viene acumulando déficits y financiando su funcionamiento mediante deuda”, dice Blasco.
Para el concejal, la administración de Nenecho y de Bello consolidaron un modelo de gestión basado en el gasto desmedido y la nula inversión en infraestructura. Blasco Afirma que “el activo corriente es de G. 374.447 millones”, mientras “el pasivo corriente es de G. 634.462 millones“. “Por cada Gs. 1 de deuda de corto plazo, existen solo Gs. 0,59 de activos corrientes para hacerle frente”, advierte el concejal.
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Esta quiebra técnica implica que, contablemente, la Municipalidad de Asunción posee un patrimonio neto de G. 1.9 billones frente a un pasivo total de más de G. 2,5 billones.
Blasco enfatiza que Bello no corrigió el rumbo, sino que profundizó la dependencia de adelantos bancarios para gastos corrientes, que ya había sido el modelo de gestión de Nenecho. “La municipalidad hoy sobrevive gracias a la bicicleta financiera, pero los pedales ya no giran”, sostuvo el edil. La incapacidad para honrar deudas operativas significa que proveedores y servicios básicos están en una lista de espera que crece exponencialmente mes tras mes, agregó.
“Saldo rojo”: la pesada “trampa” del endeudamiento
Para Blasco, el fenómeno del “saldo rojo” alcanza niveles críticos, ya que los intereses acumulados de la deuda de bonos, G. 875.770 millones, superan el capital original de esas emisiones, G. 817.500 millones. Esta “trampa” genera un bucle de insolvencia, donde cada guaraní recaudado se destina a pagar el costo del dinero prestado, sin reducir la deuda principal.
“La deuda por bonos se ha vuelto una carga impagable para el contribuyente”, denunció Blasco. El concejal advierte que, sin una reestructuración profunda, la municipalidad seguirá emitiendo deuda solo para pagar los intereses de deudas anteriores, alimentando una espiral inflacionaria interna.
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El descalce financiero denunciado por Blasco es tan profundo que la comuna cerró el año con apenas G. 64.803 millones disponibles en caja, frente a la montaña de intereses a corto plazo, G. 230.123 millones. Este desequilibrio contable confirma que la prioridad administrativa se ha desviado totalmente de su fin municipal para convertirse en una mera oficina de pagos financieros.
Este bucle de insolvencia es consecuencia directa de años de emisión de bonos sin una contrapartida de obras que generen desarrollo o plusvalía para el municipio. El interventor, Carlos Pereira, documentó en su informe final, emitido en agosto, que durante la gestión de Rodríguez se consumó el desvío de G. 512.000 millones provenientes de los bonos G8, que debían ser para obras de infraestructura. Ese dinero fue utilizado para cubrir gastos corrientes, en su mayoría salarios.
Municipalidad tiene “fecha de vencimiento”
Según el concejal Blasco, “en el corto plazo y en el largo plazo, la municipalidad tiene fecha de vencimiento”. Esta caducidad está fuertemente marcada por un gasto salarial que absorbe 7 de cada 10 guaraníes ingresados a las arcas municipales por impuestos. Este colapso del gasto implica que el margen para inversión pública es prácticamente inexistente.
Mientras los baches y la basura dominan el paisaje urbano, la comuna destina el 69% del presupuesto exclusivamente a mantener una burocracia política insostenible. La recaudación se diluye en una nómina que impide cualquier posibilidad de mejora real en la ciudad. Nenecho dejó la municipalidad con unos 9.000 funcionarios.
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Blasco advirtió que, de no producirse un cambio drástico en el modelo de gestión, esta crisis financiera “explotará en la cara de la siguiente administración”. Sostuvo que se está pateando hacia adelante una bomba de tiempo que dejará a la ciudad en un estado de cesación de pagos total.
Para el concejal Blasco, el riesgo de cese de servicios es real y cercano, dado que la Municipalidad ya no cuenta con el flujo de caja necesario para garantizar la operatividad diaria mínima. La capital se encuentra en un estado de abandono financiero que precede al abandono físico de sus calles y espacios públicos, agrega.
Responsabilidad del actual intendente
Como concejal y presidente de la Junta Municipal durante los últimos años del mandato de Rodríguez, el actual intendente formó parte de una mayoría cómplice de 14 concejales que le aprobaron a Nenecho los balances 2023 y 2024. Este aval se dio pese a que ya era de público el desvío de más de G. 500.000 millones procedentes de bonos emitidos para obras.
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Rodríguez renunció en agosto de 2025, ante la presentación del contundente informe del interventor Carlos Pereira y ante su inminente destitución. Tras su dimisión, la mayoría colorada en la Junta, con el aval de Nenecho, eligió a Bello para concluir su mandato.
Sobre la gestión de Rodríguez pesan al menos ocho causas penales, entre ellas una acusación por lesión de confianza y asociación criminal, en la causa de los “detergentes de oro”. Pese a ello, Nenecho busca volver a la Junta Municipal como concejal.