El intendente de Asunción, Luis Bello (ANR-cartista) mantiene la Estación de Buses de Asunción (EBA), en un estado de abandono total. Esta desidia institucional es una continuación del legado de su antecesor y aliado político, Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), quien le cambió el nombre a la Terminal de Ómnibus, llamándola EBA, pero no priorizó las mejoras estructurales del sitio.

Durante el ejercicio fiscal 2025, la terminal registró una recaudación millonaria, que alcanzó los G. 20.368 millones (US$ 3,2 millones). Pero ambas gestiones destinaron al pago de salarios en la EBA, G. 23.497 millones, según el balance general 2025.
Este gasto en personal representa el 115% de todo lo recaudado en la EBA durante 2025. El periodo abarca los últimos meses de la gestión de Óscar “Nenecho” Rodríguez, quien renunció en agosto, incluyendo los dos meses de intervención -de junio a agosto-, a cargo de Carlos Pereira, y los primeros de Luis Bello, quien asumió tras la renuncia de Nenecho, el 28 de agosto de 2025.

Lo pagado en salarios, representa además el 92,5% de todo el gasto de la EBA durante ese mismo periodo. La mayor parte de lo gastado en salarios, casi G. 14.000 millones, fue para personal contratado. A su vez, de los contratados, el 99% fue para jornaleros. Hasta abril de 2025, la EBA registraba solamente 75 funcionarios nombrados en planilla. ABC solicitó formalmente a la institución los datos actualizados y recibió la promesa de recibir la información a la brevedad posible.
Terminal de Asunción o Estación de Buses: ¿y las obras?
Mientras los sueldos devoran el presupuesto, las obras de infraestructura siguen esperando. La inversión física en la Estación de Buses en 2025 fue de menos de G. 97 millones. Esta cifra no representa ni el 1% de los más de G. 10.100 millones que estaban presupuestados. La inversión real en construcciones durante el año pasado fue de G. 0, de un presupuesto de G. 6.570 millones.

Mientras tanto, el edificio se cae a pedazos. El más notorio deterioro está en el cielorraso del bloque “antiguo” de la terminal, en el que las chapas y los cables cuelgan criminalmente sobre las cabezas de los usuarios y trabajadores. Con cada precipitación que cae sobre la capital, “llueve más adentro que afuera”, según el reclamo constante de los usuarios y comerciantes.
Pero el sector “nuevo” de la terminal, construido tras el siniestro de 2017 e inaugurado por Nenecho en diciembre de 2022, tampoco está exento de problemas. Los usuarios se quejan habitualmente de la falta de suficientes asientos y de que los acondicionadores de aire no dan abasto. La seguridad es otro problema, debido a la falta de acceso a los sistemas de prevención contra incendios y la ausencia de estos elementos en varios puntos de la EBA.

Aquella obra, financiada por el seguro cobrado tras el siniestro, también había recibido varios cuestionamientos, sobre todo por la demora de los trabajos. El proyecto había sido adjudicado a la Constructora Engineering SA, de Juan Andrés Campos Cervera, por G. 7.513 millones, monto ampliado posteriormente a G. 9.014 millones. La firma era conocida por ser la “superproveedora” del Gobierno Nacional por ganar innumerables adjudicaciones.
Millones de bonos
La situación empeora al considerar que Rodríguez contó con recursos extraordinarios para reparar la EBA, sumando más de G. 22.630 millones en bonos, que jamás llegó a ejecutar.
Los bonos G6 (2022) ya incluían G. 4.630 millones para la reforma y reconstrucción de la entonces Terminal de Ómnibus de Asunción (TOA). Esta emisión fue autorizada en 2019 bajo la presidencia de Nenecho en la Junta Municipal y emitida en 2020 cuando ya ejercía como intendente de Asunción, tras la renuncia de Mario Ferreiro.

Al año siguiente, en la emisión de bonos G7 (2021), Nenecho volvió a incluir otros G. 18.000 millones para la “modernización y revitalización de la terminal”. Dichos fondos formaban parte de una emisión total de G. 200.000 millones que, al igual que los anteriores, no se tradujeron en mejoras físicas para el edificio.
En noviembre de 2024, hace casi un año y medio, Rodríguez logró que la mayoría colorada en la Junta Municipal aprobara la modificación del plan de inversión de esta última emisión, para destinarlo finalmente al “mejoramiento vial de calles y avenidas”, de la licitación con ID 421.591.

Esta licitación fue adjudicada a las firmas Construcciones y Viviendas Paraguayas SA (Covipa), representada por Óscar Antonio Rubbiani, y a Constructora Feldmann SA, representada por Alejandro Feldmann, por G. 9.000 millones cada una. En el portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas, ambas adjudicaciones muestran nula ejecución.
Insalubridad y desvío de bonos
Rodríguez renunció el 22 de agosto de 2025, ante la inminencia de su destitución y la presentación de un contundente informe en contra de su gestión. Carlos Pereira, el interventor, documentó que, mediante “terribles prácticas ilegales”, Nenecho desvió G. 512.000 millones de los bonos G8, que eran para obras.

Según Pereira, además de desviar millonarios fondos que podrían haber mejorado notablemente el estado de la terminal, Rodríguez utilizó parte del dinero de los bonos G8 para pagar por “insalubridad” a funcionarios municipales, entre ellos de la estación de buses.
Solo en julio de 2023, Nenecho pagó G. 14.565 millones en concepto de remuneraciones y otros haberes a jornaleros. De ese monto, G. 2.433 millones salieron de la cuenta de G8, bonos que eran para obras. Al concepto de “insalubridad” se destinaron G. 1.988 millones.
Pereira reportó además que la administración de Rodríguez mantuvo 39 dependencias declaradas como “insalubres”, de las cuales 26 llevaban en esas condiciones más de 29 años. La Estación de Buses está considerada insalubre en todos sus espacios y áreas desde 2007, incluidos departamentos como administración, informática o asesoría legal.
Rodríguez enfrenta ahora al menos ocho causas penales, entre ellas una acusación por lesión de confianza y asociación criminal en la causa de los “detergentes de oro”. Con todo, se está candidatando nuevamente a concejal.
