El secreto a voces de la contaminación de los cuerpos de agua embalsados en la ciudad de Encarnación fue admitido por el gobernador de Itapúa, Javier Pereira (PLRA), quien manifestó que los cursos hídricos estarían contaminados por descargas de materiales orgánicos cloacales. Esto lo confirmó durante un evento oficial en la ciudad de Cambyretá el lunes de esta semana.
El informe técnico realizado por la Secretaría del Ambiente de la Gobernación fue elaborado en octubre de 2025, hace siete meses. En el mismo se confirma que, de ocho muestras tomadas en distintos arroyos, siete de ellas muestran una alta concentración de coliformes fecales, con registros muy superiores a lo permitido por la Resolución 222/02 del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades).
Pereira afirmó que, según el informe ambiental, esta contaminación tiene estrecha relación con el sistema de bombeo de la red cloacal de Encarnación y Cambyretá. Las mediciones fueron realizadas en sitios donde están ubicadas estaciones de bombeo, lo que indicaría que estas arrojan aguas negras a los arroyos.
La red cloacal desemboca en la planta de tratamiento del barrio Nueva Esperanza de Encarnación, mediante un sistema que funciona por gravedad y estaciones de bombeo. Existen al menos 63 estaciones que fueron construidas y actualmente administradas por la Entidad Binacional Yacyretá (EBY)..
El gobernador explicó que remitieron varias notas a la EBY para pedir informes sobre el estado de estas estaciones, pero no han tenido retorno. De manera extraoficial se maneja que el 60 % de las mismas está sin funcionar.
Lea más: Capitán Miranda: Detienen a precandidato a concejal colorado por supuesto abuso sexual en niños
Informe ambiental
El informe preliminar fue realizado con base en el análisis de muestras tomadas el 9 de octubre de 2025, en ocho puntos donde se registraron denuncias por malos olores y aspecto sucio en cauces hídricos que desembocan en el subembalse del arroyo Mboika’e. La cuenca del Mboika’e aglutina todos los arroyos entre Encarnación y Cambyretá; por citar algunos, los arroyos Poti’y, Santa María, Ytororô, Porã y Kuri’y, entre otros.
De acuerdo con el rango referencial estipulado por la Resolución 222/02 del Mades, cada 100 ml debería contener hasta 1.000 coliformes fecales. Los resultados en siete de los puntos analizados superaron ampliamente este rango, con registros de entre 4.300 y 2.400.000 NMP/100 ml.
En el punto 8 se tomaron muestras en el sector del Club de Canotaje, donde se practican deportes acuáticos. El resultado fue de 930.000 NMP/100 ml, una cifra escandalosamente superior a lo permitido por el Mades. Esta situación es señalada como una clara exposición al riesgo para las personas que utilizan estas aguas con fines recreativos.
Entre las causas, el informe señala la posible disfunción de la planta de tratamiento de efluentes o de las estaciones de bombeo en las zonas de muestreo; la reducida velocidad de escurrimiento de los cauces subembalsados; fuentes de contaminación fecal directa o indirecta, como el escurrimiento proveniente de animales por la actividad ganadera; materia orgánica (algas y plantas acuáticas); sedimentación y otros aportes del desagüe pluvial.
El informe también refiere que los datos revelados definen la existencia de una fuente de contaminación reciente o activa, lo que coincidiría con los elevados niveles de presencia de coliformes fecales detectados.
Lea más: Sacan Tekoporâ a joven con discapacidad, pero una precandidata de HC aparece como beneficiaria
Ciudadanía se organiza
Pobladores de Encarnación se autoconvocaron y conformaron la Coordinadora de Defensa del Poti’y para exigir a las autoridades acciones concretas que frenen la contaminación de los arroyos de la ciudad.
Desde la coordinadora explican que este sistema, en las estaciones de bombeo, cuenta con un mecanismo de “bypass” que prácticamente hace que las aguas negras se viertan directamente en los arroyos en caso de que el sistema de bombeo y las piletas estén llenos por la falta de circulación.
Incluso, habrían detectado que este sistema de emergencia estuvo funcionando y vertiendo desechos directamente a las aguas.
El coordinador de la organización civil, Pablo Villalba, también reclamó que desde la EBY no encontraron apertura; tampoco brindaron datos de las mediciones actuales de calidad del agua que sí poseen en la institución.
Lea más: Peña llegó tarde, evitó a la prensa y defendió su gestión en Itapúa
Vertido irregular
El director de Medio Ambiente de la EBY, José Alvarenga, expuso que, según las mediciones que realizan para monitorear el agua, constataron que existe un vertido irregular de efluentes cloacales.
Explicó que estos vertidos no solamente provienen de las estaciones de bombeo, sino también de conexiones irregulares del sistema cloacal, que emprendimientos y construcciones conectan a los desagües pluviales.
Sobre la falta de funcionamiento ideal de las bombas en las estaciones de bombeo, dijo que la falta de control por parte de la municipalidad hace que residuos sólidos lleguen y traben las bombas. Por ejemplo, trapos, jeringas, gasas y plásticos, entre otros elementos, son lanzados al sistema cloacal. En consecuencia, las bombas se traban y activan el sistema bypass.
Con relación a las acusaciones que señalan la responsabilidad de la EBY, indicó que tienen un carácter político. Dijo que la responsabilidad es compartida entre todas las instituciones, pero que el génesis del problema es la falta de control de los vertidos.
Lea más: El gobierno no quiere escuchar la verdad, dice Wiens durante acto político en Encarnación
Habló de sanciones
Sobre esto, indicó que la Ley de Efluentes y de Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos define como único responsable a la comuna. “Las bombas no están preparadas para tratar residuos sólidos, solo efluentes”, puntualizó
Indicó que la municipalidad se expone a multas de hasta G. 2.000 millones, que el Mades puede aplicar por el mal tratamiento de los efluentes y los residuos sólidos.
También ahondó en que gran parte de la falta de control puede deberse a corrupción, porque es la municipalidad la que tiene que controlar los planos de nuevas construcciones. Estas son las que se conectan de manera irregular al sistema pluvial, lo que termina enviando los efluentes cloacales a los arroyos.
“No estoy minimizando la cuestión, pero tampoco maximizando; el medio ambiente es algo que nos debe preocupar a todos”, acotó.
Lea más: Encarnación será nuevamente epicentro del Mundial de Rally en Paraguay
¿Qué se debería hacer?
El informe de la Gobernación de Itapúa identificó una serie de acciones que debían realizarse en un trabajo articulado e interinstitucional. Aparentemente, ninguna se concretó.
En primera instancia, recomendó inspeccionar y mantener la planta de tratamiento de efluentes cloacales ubicada en Encarnación. También, la ampliación de la red de conexiones cloacales domiciliarias, a la par del crecimiento urbano en las zonas de influencia de la cuenca del Mboika’e.
Asimismo, se plantea implementar medidas de contención temporal, como barreras físicas o sistemas de bombeo temporales. Resaltó también la importancia del monitoreo constante de la calidad del agua y del trabajo de educación comunitaria.
Un arroyo subembalsado y contaminado se convierte en un riesgo crítico para la salud pública y el ecosistema local. Por su naturaleza de estancamiento y baja corriente, acumula sedimentos, lo que facilita la proliferación de enfermedades y altera irreversiblemente la biodiversidad.