Video: Petropar aún no reajusta sus precios luego de la quinta suba de combustibles

Surtidor de Petropar aún sin registrar reajuste en el precio de los combustibles.Captura de pantalla

En lo que va del año 2026, la mayoría de los emblemas privados de combustibles en Paraguay ya han aplicado su quinto reajuste tarifario, con un impacto particularmente severo sobre el diésel. Frente a esta marea de incrementos, Petropar se mantiene como el único refugio de precios congelados en el mercado, sosteniendo sus valores al menos por esta semana antes del inminente ajuste que se prevé para los próximos días.

En la esquina de Hernandarias y Estrella del microcentro asunceno, el aire matutino se siente espeso y cargado de humo de motores. A diferencia de otros días, el hormiguero de vehículos en la estación de servicio tiene una urgencia silenciosa pero palpable: ahorrar cada guaraní mientras el margen de ventaja aún exista.

La situación ha volcado masivamente a los automovilistas y trabajadores de plataforma a los surtidores del emblema Petropar para raspar los últimos márgenes de ahorro, en medio de una profunda preocupación por el golpe directo a la canasta familiar y a la logística diaria.

La estación de servicio Petropar presenta carteles con precios de combustibles en plena luz del día. Foto: archivo.

Tras confirmarse la quinta suba de combustibles en lo que va del año 2026 por parte de la gran mayoría de los emblemas privados, el diésel y las naftas han experimentado incrementos considerables impulsados por el volátil contexto internacional. Sin embargo, el emblema estatal se mantiene como el último reducto de precios congelados.

Aunque desde la presidencia de Petróleos Paraguayos (Petropar) ya se advirtió que la contención de tarifas solo durará unos pocos días más, la ciudadanía acude a las estaciones públicas para resistir el inminente golpe financiero.

“Es cuestión de tiempo”: el impacto directo al bolsillo ciudadano

En un sondeo realizado por un equipo de ABC TV, los conductores reflejan una mezcla de angustia, resignación y molestia.

Para Miguel, quien transita diariamente desde Fernando de la Mora a bordo de su vehículo a diésel, la situación es insostenible. “Terrible, terrible. Nos afecta a todos porque afecta la comida, afecta el transporte. Nosotros tenemos como única forma movernos a nuestros trabajos en el auto, porque lastimosamente no tenemos un transporte público decente. Vos tenés presupuestado algo por mes y la suba te descoloca por completo”, lamentó.

Petropar se mantiene como el único refugio de precios congelados en el mercado... por ahora. Foto: archivo.

Miguel sabe que cargar en Petropar hoy es solo una tregua temporal. “Es cuestión de tiempo, porque el mercado también presiona para que ellos suban. La logística de todo se mueve a diésel, así que esto pega desde el supermercado hasta el traslado diario”, subrayó.

La angustia de los trabajadores independientes

El golpe es aún más directo para el sector de los trabajadores independientes y conductores de plataforma. Al no contar con un salario fijo ni margen para amortiguar los costos operativos, cada guaraní de aumento se traduce directamente en menos comida sobre la mesa familiar. “Ya es una vergüenza; ya no vamos a poder trabajar los que somos independientes. Nuestra situación está muy jodida”, relató con indignación un conductor al ser abordado en pleno reabastecimiento.

Un empleado de Petropar asiste a un cliente en motocicleta en la estación de servicios. Foto: archivo.

“Antes, 100.000 guaraníes te rendían para 12 litros y algo; hoy no te hacen ni 10 litros. Sinceramente, al pobre es al que se le afecta. Si sigue así, nos van a mandar a la época de las cavernas o vamos a tener que movernos en bicicleta, porque el día a día se hace muy difícil”, agregó el trabajador del volante.

El automóvil como herramienta de supervivencia

No todos los automovilistas llegaron al surtidor sabiendo la noticia que dominaba las tapas de los diarios. Para muchos, la rutina los tomó por sorpresa en la misma estación de servicio.

Jesús Rojas, un usuario habitual de Petropar, se enteró de la marea de aumentos mientras aguardaba su turno en la manguera de carga. “Me estoy despertando prácticamente con la noticia de la suba generalizada”, expresó con incredulidad.

Rojas remarcó una realidad inevitable del día a día urbano. “Hoy en día el automóvil no es un lujo, es una herramienta indispensable de primera necesidad. Muchísima gente trabaja con su móvil. Si sube el combustible, sube la canasta familiar y tenés que empezar a recortar gastos de donde sea”, afirmó.

Resistencia en cuenta regresiva

En el surtidor de Hernandarias y Estrella se observa una mezcla de perfiles: desde autos particulares hasta flotas e instituciones del Estado que buscan optimizar sus partidas presupuestarias.

“Yo siempre cargo en Petropar porque hace varios meses vienen manteniendo el precio. Ojalá que aguanten lo más que se pueda, porque si sube acá va a ser un golpe fuertísimo para la economía”, añadió Jesús Rojas.

William Wilka, presidente de Petropar. Foto: archivo.

Cada carga representa un ahorro directo. Una pequeña victoria diaria en medio de una tormenta de precios internacional que terminará desembarcando, tarde o temprano, en todos los surtidores del país.

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