En el marco del seguimiento a los recientes casos de violencia digital y acoso que afectan a varias unidades académicas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), el gremio estudiantil de la Facultad de Ciencias Sociales ha reafirmado una postura firme frente a la problemática, centrando el debate en el impacto colectivo de estas conductas y la urgente necesidad de generar entornos seguros.
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A través de un comunicado emitido por el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales (CEFACSO) —en consonancia con los reclamos impulsados previamente por la Federación de Estudiantes de la UNA (FEUNA)—, los representantes expresaron su solidaridad con las afectadas y denunciaron la persistencia de prácticas que atentan contra la intimidad y dignidad de las alumnas.
La responsabilidad colectiva en el entorno digital
El documento pone un énfasis particular en la dinámica de la violencia digital, señalando que el daño no finaliza con la persona que crea o publica inicialmente el material sin consentimiento.
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Según expresaron, la cadena de violencia se sostiene y amplifica a través de quienes reciben, guardan, solicitan o vuelven a compartir los contenidos en plataformas digitales.
Asimismo, desde la perspectiva de las Ciencias Sociales, la representación gremial remarcó que estos hechos no deben abordarse como episodios aislados, sino como manifestaciones de dinámicas de poder y patrones culturales que históricamente han expuesto y vulnerado a las mujeres.
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Exigencia de garantías institucionales
Más allá del rechazo social, la comunidad estudiantil instó a que los estamentos correspondientes actúen con celeridad. Entre las demandas principales, exigen que se garantice una protección y acompañamiento integral a través de canales seguros, confidenciales y con apoyo psicológico y legal para las afectadas.
De igual manera, remarcan la necesidad de evitar cualquier tipo de revictimización, asegurando que los procedimientos sumarios y administrativos no expongan nuevamente a quienes sufren los amedrentamientos.
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Finalmente, solicitan sanciones ejemplares mediante la aplicación rigurosa del régimen disciplinario y la remisión de los antecedentes a las instancias judiciales competentes.
Tanto el Ministerio de la Mujer como el Rectorado de la UNA han tomado intervención tras los pronunciamientos, mientras el estamento estudiantil insiste en que la respuesta institucional no debe limitarse a medidas reactivas, sino a la construcción permanente de una universidad libre de violencia.