Alejandro Domínguez cínicamente se quiere presentar en público y ante sus pares como una especie de paladín en una cruzada para recuperar el dinero desviado por Nicolás Leoz en el FIFAgate, cuando él mismo desistió secretamente de ello hace seis años. Este mismo mes, el 23 de abril, durante el Congreso de la Conmebol en Ecuador, Domínguez hizo que los representantes de las diez asociaciones miembro respaldaran sus acciones para “recuperar el dinero del fútbol”, mientras que el abogado, Claudio Lovera, de acuerdo con un comunicado del organismo, informó al plenario sobre la marcha de procesos por “un daño patrimonial de 44 millones de dólares entre los años 2000 y 2013” y habló de nueva información que podría ameritar nuevas acciones legales en el futuro.
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Es curioso, porque Lovera junto con la directora jurídica de la Conmebol, Monserrat Jiménez, son firmantes con Domínguez de uno de los acuerdos reparatorios integrales que ahora se conocen, en los que la Conmebol se da por totalmente reparada y resarcida por “todo y cualquier daño y perjuicio que haya derivado o se relacionare, directa o indirectamente, pasado, presente o futuro, de actos o hechos que hayan sido atribuidos o hayan sido realizados por el Dr. Nicolás Leoz Almirón, ya sean culposos o dolosos”.
En consecuencia, la Conmebol expresamente “declara que ya nada tiene que reclamar en concepto alguno a la familia Leoz, a la sucesión del Sr. Nicolás Leoz Almirón, ni a las sociedades comerciales, sean de la razón social que fueren, en las que sean uno o todos ellos, sus accionistas, directivos, gerentes, sus eventuales compañías afiliadas, asociadas y/o subsidiarias, sus empleados, contratados y/o representantes”.
Domínguez y Lovera tienen que explicar a las autoridades del fútbol sudamericano y a los ciudadanos de los respectivos países cómo pretenden ir contra los bienes dejados en sucesión por Nicolás Leoz, como declaran, si en 2020 hicieron que la institución renunciara a cualquier reclamo civil, penal o de cualquier naturaleza.
Los acuerdos
Los cuatro acuerdos fueron entregados recién ayer, a regañadientes, por la Conmebol a la Fiscalía sin que esto sea espontáneo ni por colaboración, sino por pedido de las defensas ante nuevos datos en la causa. En su informe, la Conmebol hace un resumen incompleto del detalle y proporciona copias de los instrumentos sin explicar porque recién ahora hace saber de los mismos a la Fiscalía.
Dos fueron firmados con las hijas del primer matrimonio de Nicolás Leoz, María Celeste Leoz de Ribeiro y Nora Cecilia Leoz de Cardozo, y dos firmados con su viuda, María Clemencia Pérez de Leoz, y sus dos hijos con ella, Josué Nicolás y Mateo Nicolás Leoz Pérez. El tenor y el objeto son los mismos.
Los herederos aceptan transferir fondos a la Conmebol en carácter de resarcimiento, la Conmebol se da por íntegramente reparada y ambas partes renuncian a acciones presentes y futuras.
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Los mayores y más amplios son los firmados el 31 de agosto de 2020 con María Clemencia, Josué y Mateo, que fueron, a su vez, quienes heredaron la mayor parte de los bienes. Ambos se titulan “Acuerdo de reparación integral y resarcimiento, transacción, renuncias y finiquito del proceso”. En el primero los Leoz Pérez transfieren a la Conmebol 12.556.953 dólares provenientes de un fideicomiso en Banco Continental. En el segundo, el total transferido es de 35.145.823 dólares provenientes del Banco Julius Baer y Banque Pictet & CIE SA, ambos de Suiza.
Los otros dos acuerdos se firmaron el 3 de abril de 2020 con María Celeste y Nora Cecilia, por montos muy inferiores. En el primero se acordó un resarcimiento de 3.500.000 dólares, de los cuales 1.500.000 se concretó tres meses después y 2.000.000 quedaron como deuda y se pagó después.
De ese primer monto, 1.300.417 dólares provino de un fideicomiso en Banco Atlas, y el resto en cuentas en el mismo Atlas, en Banco Continental y en Banco Basa.
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En el segundo acuerdo no se mencionan montos, pero las hermanas Leoz renuncian en favor de la Conmebol a su parte de los fondos en una cuenta a nombre de la firma Ypacaraí en el banco Julius Baer de Suiza.
Llamativamente, la Conmebol no informó a la Fiscalía a cuánto ascendieron esos fondos ni presentó los números de registros de depósitos en las arcas de la institución.
Una farsa evidenciada
A sabiendas de la existencia de estos acuerdos y de la imposibilidad de obtener más resarcimientos derivados de los bienes de Nicolás Leoz, ya que el propio Alejandro Domínguez había renunciado a ello, así como a cualquier acción civil o penal directa o indirecta, la Conmebol presentó una denuncia innominada posterior a los mismos, con el supuesto objetivo de recuperar fondos desviados. Queda claro que la intención nunca fue esa, sino la de instrumentar el nombre, el prestigio y la estructura de una organización internacional para dirimir enemistades personales y políticas con ABC Color y el Grupo Zuccolillo.
Banco Atlas fue la única entidad bancaria en Paraguay investigada e injustamente perseguida, pese a ser solo uno de una docena de bancos con los que operó Leoz en el país, con porcentajes mínimos de su patrimonio, provenientes de la parte lícita de sus actividades, como de nuevo queda evidenciado con los altos montos que se mencionan en estos acuerdos.
Si tienen buena fe, los representantes del fútbol sudamericano y la Fiscalía paraguaya tienen mucho que preguntar a partir de estas nuevas revelaciones.