A 34 años de la jura de la Constitución: constituyentes evalúan su vigencia en diálogo con ABC

Arriba: el presidente de la Convención Nacional' Oscar Facundo Ynsfrán, firma la nueva Constitución el 20 de junio. Andrés Rodríguez la firmó el 22 de junio. Abajo: Los constituyentes juran ante la nueva constitución el 20 de junio.

A 34 años de la jura de la Constitución Nacional, dos constituyentes evalúan su impacto y las expectativas cumplidas. En entrevista con ABC Color, recuerdan que tras su promulgación el 20 de junio de 1992 había una “tensa espera” porque los Poderes Estatales estaban molestos por ciertos artículos. Recalcan que la ciudadanía tiene un gran desafío para defender su cumplimiento. Más detalles en la nota.

Este sábado 20 de junio se cumplen 34 años de la Jura y promulgación de la Constitución Nacional. Llevó seis meses de trabajo a los 198 convencionales, y al término de la labor, la alegría y la tensión eran palpables debido a que los presidentes del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial de entonces estaban molestos. Estos no acudieron al acto e hicieron su propia jura el 22 de junio.

El país acababa de salir de la dictadura de Alfredo Stroessner que duró 34 años y medio, de agosto de 1954 a febrero de 1989.

“La Constitución no impide gobernar bien. La Constitución establece reglas y principios para que haya un buen gobierno. Y si no hay un buen gobierno, o no hubo en el pasado, desde el 92 en adelante, no se debe precisamente a la falla de la Constitución. Se debe a la ineficiencia, ineficacia o intereses sectarios de los gobernantes de turno”.

Eusebio Ramón Ayala, exconstituyente.

En dicho contexto, el exsenador liberal Eusebio Ramón Ayala, convencional electo por el movimiento Constitución Para Todos (CPT) y uno de los impulsores de declarar el 20 de junio como feriado nacional, recuerda que en dicha fecha “había un ambiente muy bueno”, ya que los miembros de la asamblea sentían una gran satisfacción, por un lado, y al mismo tiempo una “tensa espera”.

La tensión se daba porque la nueva Carta Magna no era del agrado de los poderes constituidos, es decir del presidente de la República Andrés Rodríguez, el Presidente del Congreso Gustavo Díaz de Vivar y el Presidente de la Corte Suprema de Justicia José Alberto Correa.

Edición del 21 de junio de 1992 con los detalles de la Jura de la Constitución del día anterior.

“Tal es así que los representantes de los tres poderes del Estado no concurrieron para el 20 de junio de 1992, tal como decía la Constitución. Un solo ministro de la Corte asistió, el doctor Jerónimo Irala Burgos (Fallecido en 2011)”, recordó.

Pese a la tensión, Ayala recordó que finalmente Rodríguez juró sobre la nueva Carta Magna que entró en vigencia y la Constitución de 1967 fue derogada.

Consultado si se cumplieron las expectativas, su respuesta fue categórica: “Sí, se cumplió”, dijo.

Eusebio Ramón Ayala

De reconstruir el país en 1870 a reconstruir el Estado de Derecho en 1989

El entrevistado sostuvo que a principios de los 90 hubo un ambiente propicio o “la época de la libertad”, después de la gesta de 1989 en que cayó la dictadura stronista.

Sostuvo que ese fue “el ambiente necesario” y que la constituyente contó con una amplia participación de todos los sectores de la sociedad, Recordó que no solo los constituyentes representantes de partidos políticos contribuyeron a la redacción ya que también se habilitó la recepción de propuestas ciudadanas.

Dos días después de la Jura de la Constitución, Andres Rodríguez también juró. Varios políticos decían que le molestó quitar la reelección.

Sobre el elemento político más importante que aportó la Constitución dijo que fue replicar el sentimiento de los paraguayos de la posguerra de 1870 que reconstruyeron el Paraguay, con la idea de 1989 de reconstruir el Estado Democrático.

“Por eso se discutió con amplitud, con generosidad, en casi todos los artículos. Hubo algunos artículos de fricción, pero fueron muy pocos. Y los convencionales constituyentes, en realidad, participaron en general con mucha libertad, independientemente de su pertenencia al partido de gobierno o a los partidos de oposición”, evocó.

Listado de los 198 constituyentes de 1992 (Arriba)

Sus desafíos: Controlar su cumplimiento y soportar

Ayala señaló que la Carta Magna tiene grandes desafíos. “El desafío principal de los poderes del Estado, otros organismos del Estado y de la ciudadanía en general es el cumplimiento de la Constitución”, aseveró.

“Ese es el punto, y eso ya le corresponde a la ciudadanía, le corresponde a los integrantes de los poderes del Estado, a toda la sociedad en su conjunto, y a través de sus representantes que deben actuar para el control ciudadano y sobre todo para tener la efectiva vigencia de la Constitución”, sostuvo.

Una de las sesiones de la Constituyente. Foto Gentileza.

El entrevistado también aseveró que si la Constitución de 1992 hasta ahora “soportó” todo este tiempo, es porque representaba ese espíritu en ese momento y que perdura hasta ahora.

Respecto a ciertas críticas y cuestionamientos a la Carta Magna, afirmó que no pasan de artículos puntuales que responden a intereses de grupos minoritarios o de personas disconformes. “Que eso es natural, pero la Constitución en su conjunto sí sintetiza esa convicción de construir un Paraguay democrático y justo”, insistió.

Lea más: ¿Se traslada el feriado del 20 de junio? Esto dijo el presidente Santiago Peña

La transparencia electoral, el gran logro, afirma

Por su parte, el exsenador liberal Gonzalo Quintana señaló que durante la asamblea sentían que era la oportunidad de pasar de la exclusión, del maniqueísmo y la persecución a la integración.

“La Constitución no está amenazada por la ignorancia sino que por la voluntad de ignorarla”.

Gonzalo Quintana, exsenador liberal.

“Nos entusiasmaba la idea que la ciudadanía pueda elegir al gobierno en sus tres niveles Nacional, departamental y Municipal. Inclusive, se incorporaron instituciones, mal llamadas, extra poderes que permitían que parte de su constitución sea producto de procesos electorales”, recordó.

Respecto a las expectativas de la Carta Magna, sostuvo que los procesos electorales han mejorado lo suficiente como para pensar que los ciudadanos pueden votar, que sus votos son contabilizados, y que los resultados son reconocidos. “Es decir, esa aspiración de que la gente elija a sus autoridades se va cumpliendo”, sostuvo.

Sin embargo, lamentó que en los demás aspectos sufrimos un notable proceso de decadencia institucional. “Se ha degradado la política”, dijo.

Una de las numerosas sesiones de la Convención Nacional Constituyente.

Sostuvo además que “la Constitución del 92, ni ninguna otra Constitución basada en la ética republicana y en la ética democrática puede ser un obstáculo para el desarrollo, la prosperidad, la paz y la justicia”.

En cuanto al mayor peligro a la Carta Magna, dijo que es que seamos incapaces de detener el proceso de decadencia y aceptemos como “constitucional” cualquier decisión que claramente viola los principios, los fundamentos del constitucionalismo liberal, burgués o como quieran llamarlo; inclusive el sentido común.

Lo
más leído
del día