Una crisis se desató en el movimiento oficialista del Partido Colorado, Honor Colorado (HC), luego de que Pedro Alliana, vicepresidente de la República y aspirante a la Presidencia de la República, confirmara que Horacio Cartes, titular del partido y principal líder del movimiento político, le comunicó personalmente su decisión de cambiar el respaldo dentro de la chapa presidencial y apostar por Juan Carlos Baruja.
Tras esta confirmación, Alliana aseguró ayer que continuará con sus aspiraciones presidenciales, aunque sea fuera de Honor Colorado, lo que dejó en evidencia un quiebre interno.
Cartes y Marito: distendidos y cercanos
Al filo del mediodía de hoy, el principal referente de la disidencia colorada, el expresidente Mario Abdo Benítez, se reunió con Horacio Cartes en medio de esta ruptura del oficialismo.
El alcance y los términos de la reunión entre Cartes y Mario Abdo aún no han sido dados a conocer.
Sin embargo, se han filtrado las primeras imágenes, que los muestran distendidos y cercanos y hacen pensar en una impensada reconfiguración del tablero político.
La reunión habría ocurrido en la residencia del exdirector de la Dinac, Édgar Melgarejo.
Cumbre Cartes-Marito, una historia de acusaciones mutuas
El encuentro entre Cartes y Abdo Benítez se produce en un contexto marcado por un prolongado enfrentamiento político y legal entre ambos sectores.
Por un lado, desde el movimiento Honor Colorado han señalado de manera reiterada al gobierno de Mario Abdo Benítez de supuestamente haber instrumentalizado denuncias ante instituciones locales e internacionales.
El cartismo atribuye a la gestión abdista la elaboración de reportes de inteligencia que sirvieron de base para que el Gobierno de los Estados Unidos declarara a Cartes como “significativamente corrupto” y le impusiera sanciones financieras, que finalmente fueron retiradas durante la presidencia de Santiago Peña.
Marito acusa instrumentalización de la justicia
Por otro lado, desde el abdismo y la defensa del expresidente Abdo Benítez sostienen que el proceso penal abierto en su contra en el Ministerio Público responde a una persecución política impulsada por el cartismo.
Según refieren, la causa penal -derivada de una denuncia formulada por el propio Cartes- constituye una instrumentalización del aparato judicial para amedrentar a la disidencia del Partido Colorado.
Al respecto, la investigación de la Fiscalía apunta a un supuesto esquema de filtración de datos confidenciales -provenientes de la Seprelad- presuntamente utilizado para generar un desprestigio político contra Cartes y el sector oficialista.