Paneles solares: advierten que tarifas bajas frenan el bum del inversor en energías renovables

Planta de energia solar fotovoltaica Pembangkitan Jawa Bali Masdar Solar Energy en Cirata Indonesia.Marta Escurra

Aunque el Gobierno promocione la reglamentación de la Ley N° 7599 de Energías Renovables No Convencionales como la apertura del mercado al sector privado, expertos del sector advierten que la autogeneración residencial o comercial está lejos de ser el negocio del mañana con las condiciones actuales.

Con una de las tarifas eléctricas más bajas del mundo, la inyección de excedentes a la red de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) no dejará ganancias financieras a corto plazo, por lo que el verdadero atractivo para el inversor en energías renovables se concentrará en el autoconsumo industrial (cogeneración) y en proyectos de gran escala (generación) para zonas críticas como el Chaco.

El debate se instaló durante el panel “Energía y construcción en Paraguay, desafíos para la sostenibilidad”, organizado por la Cámara de Empresas Constructoras de Obras Electromecánicas (Cecoel) en el marco de la 26.ª edición de Constructecnia. Allí, Nicolás Foissac, consultor en transición energética y miembro de la Asociación Paraguaya de Energías Renovables (APER), desmitificó que vaya a haber un bum inmediato de los paneles solares.

“Nos acostumbramos a consumir mucha energía barata y con una noción de excedente infinito. Eso trabó muchas conversaciones en el tiempo, porque hace más de 40 años que no nos preocupamos sobre cómo tener más energía”, sentenció el especialista.

Foissac argumentó que, si bien la prensa y los discursos oficiales presentan la nueva normativa como una mina de oro donde cualquiera podrá enriquecerse vendiendo electricidad, la realidad técnica y financiera es muy distinta. El principal obstáculo para el inversor en energías renovables es, paradójicamente, el bajo costo de la luz regulada por la ANDE.

Inyecciones sin retribución financiera

El consultor insistió en que, bajo las condiciones actuales, pretender instalar paneles solares para vender energía sobrante al Estado es todavía irreal. Al tener una tarifa subsidiada y baja a nivel global, los proyectos de generación particulares no logran un retorno financiero que justifique los altos costos de instalación.

Foissac citó su reciente experiencia en Europa, donde el precio de la electricidad, el gas y los combustibles, incluso del pellet, está por las nubes debido a una crisis energética importante. Sin embargo, en países como Francia, las empresas que generan energía solar reciben tarifas de compra que son incluso menores a las que se pagan en Paraguay.

Por ende, para que el sistema funcione aquí, debe existir una coherencia entre el precio de venta al cliente, el costo de adquisición de la ANDE y la cercanía con los puntos de consumo.

El verdadero nicho: autoconsumo y cogeneración

¿Dónde queda entonces la oportunidad para el inversor en energías renovables? En el autoconsumo y las industrias con capacidad ociosa, según Foissac.

Dijo que las azucareras, por ejemplo, que poseen biomasa para la cogeneración, sí pueden encontrar rentabilidad al inyectar energía de forma constante. Asimismo, las fábricas pueden utilizar la energía solar para mitigar sus costos operativos durante los días de producción y aprovechar los fines de semana —cuando la planta frena— para volcar el remanente a la red pública a cambio de créditos en su factura.

El otro gran mercado regulado por el nuevo decreto es el de los “grandes consumidores” (aquellos que demandan desde 30 megavatios en adelante). Un parque industrial completo podría constituirse como una sola unidad de compra y nutrirse directamente de una planta solar privada de gran envergadura, ejemplificó el consultor.

Inversiones millonarias a 30 años

Llevar adelante estos proyectos de energía limpia requiere grandes espaldas financieras. Según los datos técnicos compartidos por el consultor en el panel, montar una planta de energía solar cuesta, en promedio, entre 750.000 y 1,3 millones de dólares por megavatio o hectárea.

Al tratarse de inversiones de capital tan elevadas, los contratos y la estabilidad del negocio deben proyectarse a un plazo mínimo de 30 años. El inversor en energías renovables necesita garantías jurídicas de que, si una fábrica-cliente quiebra o cierra en una década, la planta fotovoltaica podrá seguir operando e inyectando energía al sistema sin trabas burocráticas.

Sobre el proyecto de una planta solar de 140 megavatios en Loma Plata, anunciado recientemente por la presidencia de la ANDE, dijo que sí cuenta con una lógica económica y estructural válida.

Actualmente, cada kilovatio que enciende un foco o un acondicionador de aire en Asunción o el Chaco viaja desde las hidroeléctricas binacionales situadas a más de 300 kilómetros de distancia. Acercar la generación a los puntos de consumo críticos y distantes, como la región Occidental, es la única alternativa para evitar el colapso del servicio y prescindir de los costosos generadores de respaldo que hoy usan las industrias locales ante los recurrentes parpadeos del sistema.

Un escenario de incertidumbre y aprendizaje

El decreto reglamentario de la Ley 7599 es calificado como un avance muy importante, pero abre un periodo lleno de interrogantes técnicos. El mercado local deberá aprender a gestionar los medidores bidireccionales y la absorción de los créditos energéticos.

Foissac advierte que existe un riesgo real latente en los mercados desarrollados: si se produce una inyección masiva y desordenada de energía solar en las horas pico de sol, el precio de compra corre el riesgo de “derretirse” por exceso de oferta. Además, las instituciones estatales todavía deben definir con precisión si el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y o la ANDE se encargarán de la fiscalización y el control de calidad de las conexiones privadas.

En resumen, de acuerdo a la exposición del consultor, el verdadero despegue de la energía solar residencial y comercial a gran escala en Paraguay ocurrirá únicamente cuando la ANDE aplique un aumento de sus tarifas, un escenario políticamente sensible pero aparentemente inevitable en los próximos años. Mientras tanto, la recomendación del experto para el ciudadano común es no apresurarse: el negocio requiere una compleja cocreación entre el sector público y el privado, que apenas está empezando.

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