La reciente reglamentación de la Ley 7599, de energías renovables no convencionales, instaló una alta expectativa en el sector de la infraestructura, abriendo una ventana de oportunidad real para mitigar el potencial déficit de energía a mediano plazo. La normativa da luz verde para que los grandes proyectos de inversión desembarquen con sus propios sistemas de generación, permitiéndoles cubrir sus demandas y vender sus excedentes.
Este mecanismo abre el juego a un mix energético donde el capital internacional podrá inyectar electricidad al sistema utilizando las líneas de transmisión de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) a cambio del pago de un canon, un esquema que es calificado como muy positivo para generaciones de gran envergadura.
Sin embargo, el optimismo que genera esta apertura legal contrasta con la preocupación que persiste en torno a la política de precios del Gobierno para los rubros de alta tecnología. Desde Cecoel se cuestionan los recientes ajustes en la estructura de los decretos tarifarios, señalando que las modificaciones introducidas no resolvieron el fondo del problema y siguen estando “abiertas a interpretación”.
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El Ing. Gianmarco Felippo, presidente de la Cecoel, reclama que no se puede construir un país a medida para ciertos segmentos económicos, otorgando privilegios sobre un recurso estratégico que empezará a escasear para el resto de las actividades productivas y que actualmente es de baja calidad.
“Estábamos muy preocupados con los decretos. Nos parece que es complicado darle una prioridad a ciertos niveles de industrias”, advierte de forma directa el titular del gremio. Si bien el empresario reconoce la importancia de fomentar y atraer inversiones globales de alta tecnología que traigan desarrollo al país, sostiene de forma tajante que “las oportunidades tienen que ser las mismas para todos”.
El peligro de dejar sin energía a los que ya están
La política de otorgar ventajas regulatorias o de exclusividad en el acceso a la potencia despierta alarmas técnicas sobre la sostenibilidad del sistema interconectado en el mediano plazo. Desde la Cecoel apuntan que otorgar una prioridad para el consumo de energía en cuanto a una tarifa preferencial no representa una salida justa y configura un escenario peligroso.
La preocupación radica en que, por beneficiar a un grupo pequeño de firmas extranjeras, las instalaciones generales del país sufran cortes y restricciones severas más adelante debido a la falta de disponibilidad de potencia remanente.
Esta situación resulta chocante para el empresariado local, que lidia diariamente con las limitaciones de la infraestructura de distribución pública. Gianmarco indicó que actualmente existen numerosas industrias nacionales que están empujando constantemente para crecer y expandir sus líneas de producción, pero se encuentran con la dura realidad de que falta energía en sus zonas de operación.
Estas firmas locales se ven obligadas “a rogar a la ANDE” para obtener una mayor disponibilidad de potencia o deben incurrir en costosas inversiones propias para adecuar las redes, por lo que el gremio exige que la prioridad de abastecimiento esté enfocada en los actores económicos que ya sostienen el empleo en el país.
“Tenemos industrias nacionales que están empujando constantemente para crecer y que falta energía y que no tienen energía, que tienen que rogar a la ANDE”, expuso Felippo, marcando la distancia con los beneficios que se pretenden otorgar a corporaciones de escala global.
El titular del gremio electromecánico recalca que, si bien se entienden las distancias de escala con las corporaciones internacionales que pretenden instalarse, la política de Estado debe cuidar a la industria nacional: “Tenemos que darle prioridad a nuestras empresas nacionales. A los que ya estamos”.
El rechazo a los parches por decretos y resoluciones
Los intentos del Poder Ejecutivo por calmar los reclamos del sector energético mediante modificaciones parciales en los decretos 5860/26 y 5861/26 para “industrias convergentes” y “industrias de energía X” no lograron disipar la incertidumbre jurídica.
Para los constructores electromecánicos, las reglas dentro del mercado deben ser estables, transparentes y generales, evitando herramientas normativas discrecionales que puedan modificarse según la urgencia del momento. Aunque el sector valora la intención del Gobierno de mejorar el texto original, consideran que el apuro de la administración central por acelerar estos procesos está derivando en normativas incompletas.
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Ante la propuesta de la ANDE de ir ajustando los criterios de aplicación de manera posterior a través de resoluciones institucionales, el titular de la Cecoel manifestó que este mecanismo podría ayudar de forma paliativa, pero no sustituye la necesidad de fondo de contar con un marco regulatorio definitivo.
“Entendemos cuál es el apuro que tiene el gobierno o cuál es la necesidad que tiene que volver a apurar eso, pero creemos que eso tiene que regularse de otra forma”, sentencia el ingeniero, rechazando de forma directa que las tarifas de los sectores intensivos se definan por decretos. Felippo insiste en que las reglas del mercado “no pueden ser reglas especiales” y que la falta de definiciones claras traba el desarrollo armónico del sector energético.
Los techos solares hogareños sufren el olvido oficial
Si bien el gremio electromecánico está muy contento por el hecho de que por fin se haya reglamentado la Ley 7599, de energías renovables no convencionales, las críticas apuntan a que el decreto centró casi toda su atención en las plantas industriales superiores a los 30 megavatios (MW) de generación. Este enfoque corporativo dejó relegado el desarrollo de la microgeneración y los incentivos para los pequeños usuarios del sistema que buscan alternativas ecológicas para sus consumos diarios.
La reglamentación actual está dejando un poco de lado lo que son las autogeneraciones en las casas, frenando el despegue de los famosos techos solares en los que la gente común está pensando en invertir para aliviar sus facturas y ganar autonomía energética.
Desde la Cecoel, su titular indicó que hace falta trabajar mucho más en el fomento de estas pequeñas generaciones domésticas y comerciales, construyendo el andamiaje técnico y tarifario que permita a los ciudadanos conectarse de manera real y segura a la red pública.
“Falta todavía poner precio y faltan todavía unos detalles”, concluyó el titular del gremio empresarial con relación a los pasos pendientes para que el nuevo mercado de energías limpias empiece a funcionar como se espera.
