El economista Wildo González afirmó en entrevista con ABC que una eventual depreciación del guaraní impulsada por el Gobierno no tendría, por sí sola, un impacto sobre la calificación soberana de Paraguay.
Calificadoras miran la solvencia, no el nivel del dólar
“Las calificadoras llevan quince años observando monedas latinoamericanas depreciarse contra el dólar sin que eso afecte ratings soberanos en países que mantienen su disciplina fiscal y la coherencia de su régimen de metas de inflación”, sostuvo.
Como ejemplo mencionó a Chile, Colombia y Perú, países que atravesaron depreciaciones acumuladas mayores a las que podría enfrentar Paraguay “en cualquier escenario razonable”, sin perder el grado de inversión.
Añadió que las calificadoras no evalúan el nivel del tipo de cambio, sino la solidez del marco macroeconómico. Aseguró que pesan factores como el nivel de reservas internacionales, la capacidad de respuesta del Banco Central del Paraguay (BCP) y la sostenibilidad de la deuda denominada en moneda extranjera.
Lea más: Tipo de cambio y cuentas públicas: qué puede pasar si el guaraní se deprecia
El mayor riesgo es el frente fiscal
Según González, el mayor costo reputacional para Paraguay sería incumplir el proceso de consolidación fiscal. Advirtió que, si el país no logra demostrar una trayectoria creíble de reducción del déficit, aumentará el costo de colocar bonos en los mercados internacionales.
Afirmó que una eventual pérdida del grado de inversión afectaría directamente la capacidad del Estado para acceder al financiamiento externo y recuperar esa confianza demandaría nuevamente varios años.
Colocación de deuda será clave para calificadoras
Con relación al segundo semestre, indicó que las calificadoras podrían observar con preocupación un escenario en el que el Gobierno encuentre dificultades para colocar deuda, el déficit fiscal permanezca por encima de la regla fiscal y no existan avances en la negociación del Anexo C de Itaipú.
A su criterio, la combinación de esos factores podría complicar la captación de recursos para 2027 y obligar al país a emitir deuda a tasas más elevadas. “El costo reputacional de incumplir la consolidación fiscal es mucho mayor que el costo de una depreciación del guaraní, a punto de ser difícil comparar”, reiteró.
Consultado sobre si existen incentivos económicos para que las autoridades permitan una depreciación gradual del tipo de cambio, González respondió que sí y mencionó tres motivos: el deterioro de la competitividad, la denominada “ilusión nominal” del crecimiento medido en dólares y consideraciones macroprudenciales.
Apreciación del guaraní golpea la competitividad
El economista sostuvo que la apreciación nominal del guaraní desde julio de 2025 ronda el 23% al cierre del primer cuatrimestre de 2026, un ajuste que calificó como inédito por su velocidad e intensidad.
Explicó que, para el sector agroexportador, cuyos costos se pagan mayormente en guaraníes mientras que los ingresos se reciben en dólares, esa apreciación reduce los márgenes de rentabilidad e incluso lleva a algunos rubros a operar con resultados negativos.
Indicó que esta situación ya se refleja en la caída de las importaciones de bienes de capital, en las encuestas de expectativas empresariales y en la postergación de inversiones durante el primer trimestre.
El efecto del dólar sobre la deuda
González afirmó que el aumento de 21% del PIB en dólares entre 2025 y 2026 responde principalmente a la apreciación del guaraní, ya que el crecimiento real de la economía fue de 4,2%.
Explicó que, cuando el tipo de cambio vuelva a niveles más acordes con sus fundamentos, la relación deuda/PIB pasará de 35,4% en 2026 a cerca de 43% en 2027, aun sin emitir nueva deuda. Agregó que una depreciación gradual del guaraní ayudaría a suavizar ese ajuste.
Lea más: Paraguay necesita reglas estables para atraer inversiones de mayor escala, advierte economista
El BCP perdió la oportunidad de acumular reservas
Desde una "perspectiva macroprudencial“, González sostuvo que permitir una depreciación ordenada evitaría un ajuste abrupto más adelante. Explicó que, si la corrección cambiaria se produce de forma repentina, el movimiento podría ubicarse entre 10% y 15% en pocas semanas, con mayores efectos sobre la inflación y los balances financieros.
Añadió que la compra de reservas durante períodos de fuerte apreciación constituye una práctica habitual en países como Chile y Perú, pero consideró que el Banco Central del Paraguay (BCP) no aprovechó esa oportunidad debido a una interpretación “dogmática” de su esquema monetario.
“No haber acumulado reservas durante esta ventana de apreciación, ya es una pérdida significativa y limita la capacidad de modular la transición. Pero el primer paso para corregirla es reconocer que el guaraní excesivamente fuerte de hoy no es un activo del régimen, sino una vulnerabilidad”, afirmó.
González insistió en que la fortaleza actual del guaraní responde a factores transitorios y no a fundamentos permanentes de la economía.“La evidencia de que la apreciación opera por canales transitorios y operativos, no por fundamentos, es nítida y el costo de ignorar esas evidencias ya no se justifica”, concluyó.