Los «epihaikus» de Luis Carmona, «un llamado a la cancelación»

El Suplemento Cultural conversa con el periodista español Luis Carmona sobre los «epigramas ajaponesados» o «epihaikus» del nuevo libro que lanzará el jueves en la Manzana de la Rivera.

El periodista español afincado en Paraguay Luis Carmona y su nuevo invento, los "epihaikus", recogidos en la "Crítica de la sinrazón pura", libro que se presentará el jueves.
El periodista español afincado en Paraguay Luis Carmona y su nuevo invento, los "epihaikus", recogidos en la "Crítica de la sinrazón pura", libro que se presentará el jueves.

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Radicado en Paraguay desde hace más de cuarenta años, Ángel Luis Carmona Calero (Madrid, 1956) se considera «tan madrileño como asunceno». Sabiéndolo tan culto como divertido y gran conversador, este reportero, al enterarse de que un libro suyo será presentado el jueves por la noche en la Manzana de la Rivera, se lanzó a interrogarlo para traer a los lectores la primicia de los «epihaikus» (espóiler: epigramas + haikus).

Luis, cuéntanos un poco. ¿De qué va tu libro?

¡Uf! Qué difícil. Es una especie de cajón de sastre lleno de incorrecciones políticas, salta más rápido que volando de un tema a otro, de la cultura popular a la filosofía, de la política actual a la historia. Debe haber en esos, alrededor de trescientos epihaikus, no menos de doscientos temas distintos. Y me temo que la mayoría van a enojar a unos o a otros. Son un llamado involuntario a la cancelación. De hecho, el título ya avisa que voy a criticar una especie de catálogo selecto de sinrazones, y la sinrazón es la patria de los ofendidos profesionales.

¿Por qué epihaikus y no haikus?

Bueno, ni cumplen la regla de los epigramas ni se ajustan a las exigencias formales de los haikus, pero son mordaces (o eso espero) como los primeros y, en su mayoría, aunque no todos, de un prosaísmo minimalista muy del gusto de ese género japonés… Así que me pareció correcto reconocer ambas influencias. Son tan difíciles de clasificar que no encontré un nombre prefabricado, así que inventé uno que hiciera honor a sus influencias, aunque también tendría que haber dado reconocimiento a las greguerías de Ramón Gómez de la Serna.

Abres el libro con un «soneto chapucero»…

Bueno, di un curso sobre Góngora y allí leímos a algunos de los sonetistas del barroco español, y cuando ya llevaba bastantes epihaikus se me ocurrió hacer, como los viejos autores de aquella época, un proemio, que, como sabes, es una especie de introducción sucinta en verso, y, ya que estaba con lo de los sonetos, usé esa fórmula, que siempre ha sido de mis favoritas como lector. De hecho, he escrito algunos más, pero de momento solo se publicará este. Rimar siempre es un desafío, y al principio pensé en rimar los epihaikus como epigramas normales, pero después me pareció que la rima les quitaba potencia.

Así que, por un lado, inventas un nuevo tipo de composición en verso –el epihaiku–, y por otro rescatas uno tenido ya por obsoleto –el soneto–…

Inventar algo es casi siempre tomar lo que otros hicieron antes y combinarlo de otra manera, digamos, como el genio que le puso tequila en vez de vodka al Bloody Mary y le llamó Sangrita. Hasta cierto punto, cada invento es un citacionismo bien hecho… Por cierto, el libro está lleno de citacionismos raros, porque converso con autores muertos hace años como si estuvieran por ahí para contestarme. De lo otro no estoy seguro, de si estoy rescatando los sonetos o si los estoy destruyendo… Cuando uno lee a los viejos sonetistas, solo siendo bastante caradura se pone a escribir un metro tan difícil. Por eso aclaro que el soneto es chapucero. Desde luego, es un género que merece ser rescatado, y no sé otros, pero yo no lo considero obsoleto

¿Cómo definirías este libro? ¿Crítico, costumbrista, epigramático, humorístico, satírico…?

De todas esas tendencias, menos del costumbrismo, tiene algo, pero si hay que elegir una que sea dominante diría que satírico es lo más cercano. Sin embargo, también hay algunos versos muy melancólicos, y hasta un poquito líricos. La gran cosa de tener solo cinco versos es que te exige sintetizar mucho para decir lo que quieres.

¿De verdad es tan políticamente incorrecto?

Bueno, me temo que va a pasar aquello de que unos te putean por facho y otros por progre, porque siempre que se critica la sinrazón, esté donde esté, hay hordas armadas de redes sociales decididas a defenderla con uñas y dientes. Yo diría que es correcto políticamente porque es muy políticamente incorrecto… como te dije al principio, es un llamado a gritos a la cancelación.

LA CITA ES EL JUEVES

Publicado por AranduBooks Ediciones e ilustrado por el humorista Nicodemus Espinosa, Crítica de la sinrazón pura: epigramas ajaponesados o epihaikus, de Ángel Luis Carmona Calero, es una colección de textos breves en verso libre sobre una amplia variedad de temas con el factor común –como anuncia el título– de la «sinrazón». «A falta de mejor nombre –explica el autor–, los he llamado epihaikus porque fueron tomando forma bajo el influjo de la tradición de los mordaces epigramas occidentales y el reflexivo minimalismo de los haíkus japoneses». Este libro, agrega Luis, «comenzó como un juego y devino en el alivio que siempre provoca decir lo que no se debe, como no se debe y cuando no se debe».

La cita es este jueves 14 de marzo a las 19:00 horas en la Biblioteca Municipal «Augusto Roa Bastos» de la Manzana de la Rivera. Entrada libre y gratuita. Estamos todos cordialmente invitados.

*Ángel Luis Carmona Calero es periodista, docente y crítico de arte. De vasta trayectoria como columnista y articulista, sobre todo en áreas culturales y de opinión, Crítica de la sinrazón pura: epigramas ajaponesados o epihaikus (AranduBooks Ediciones, 2024) es su primera publicación fuera de los medios masivos de comunicación.

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