Primero: lo que conviene hacer apenas terminás de comer
La tentación es rendirse en la silla, pero para el estómago eso suele ser el peor remate. Lo más útil es caminar suave 10 a 20 minutos. No es “hacer ejercicio”: es darle a la digestión un empujoncito mecánico y reducir la sensación de “ladrillo” que dejan comidas grasas o fritas (pajagua mascada, chicharo trenzado, empanadas).
Si hay acidez o reflujo, evitá acostarte por 2 a 3 horas. Si ya estás en modo sobremesa, quedate sentado con la espalda recta o recostado del lado izquierdo (a muchas personas les alivia).
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Qué tomar (y qué no) cuando el estómago protesta
El clásico “algo para bajar” funciona mejor si no compite con más azúcar o gas. Priorizá agua a sorbos: mucha cantidad de golpe puede inflar más.
- Infusiones tibias (manzanilla, cedrón, menta) pueden aliviar náuseas leves y gases en algunas personas.
- Evitá alcohol “digestivo”, bebidas muy frías, gaseosas y más fritura: suelen empeorar distensión y reflujo.
Para la panza inflada: aire, presión y ritmo
Después de platos con harina de maíz o mandioca, más fritura, el intestino se pone lento y se llena de gas.
Dos recursos simples: respiración diafragmática (3–5 minutos, inhalando por nariz y soltando lento) y movimiento suave (subir y bajar escaleras despacio, estirar cadera).
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Si te dormís pesado: cómo acomodar la noche
Dormir boca arriba puede aumentar el reflujo en algunas personas.
Probá elevar un poco la cabecera (almohada extra o toalla doblada bajo el colchón) y evitá “el postre de despedida” justo antes de acostarte.
Qué hacer al día siguiente
La meta no es compensar: es volver a la normalidad.
Desayuno: liviano. Yogur natural o fruta madura (banana, mamón), avena o una tostada simple. Si amanecés sin hambre, no pasa nada: priorizá hidratación.
Almuerzo: plato único, con proteína magra (huevo, pollo, pescado), verduras cocidas y una porción moderada de carbohidrato.
Movimiento: una caminata de 30–40 minutos ayuda más que ayunar todo el día.
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Café y tereré: si sos sensible al reflujo, tomalos más tarde y no en ayunas.
Cuándo conviene consultar
Buscá atención si hay dolor fuerte o que no cede, vómitos persistentes, fiebre, sangre en vómito o heces negras, o si la acidez es frecuente y te despierta por la noche.
En la mayoría de los casos es exceso de comida; en algunos, el cuerpo está avisando otra cosa.