El Consejo de Administración del Instituto de Previsión Social (IPS) debatió esta mañana, el futuro de la emblemática “Casa Serafina Dávalos”. El destino de la propiedad que fue el hogar de la primera mujer abogada y feminista del Paraguay, pende de un hilo financiero.
Durante la sesión de la jornada, entre las autoridades del IPS surgió una interrogante: ¿Es posible recuperar un edificio con daños estructurales severos y años de abandono antes de que sea demasiado tarde? La propiedad, ubicada en una de las colinas más privilegiadas de Asunción, presenta actualmente un rostro sombrío: techos dañados, un sótano inundado y denuncias constantes de ingresos de personas extrañas que causan vandalismo.
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A pesar de haber sido entregada en convenio a la Procuraduría General de la República (PGR) para su restauración y uso como sede, en julio del 2025, el sitio no ha recibido las mejoras prometidas, lo que llevó al Consejo a considerar la ruptura del acuerdo.
Casa Serafina Dávalos: ¿Rescisión inmediata o última oportunidad?
El área jurídica del IPS emitió un dictamen que recomienda la rescisión del contrato, bajo el argumento de que los plazos para el inicio de las obras han vencido. Sin embargo, el debate dio un giro al analizarse la última comunicación enviada por la PGR, que data de febrero del 2026.
En dicha nota, la Procuraduría informó que las demoras se debieron a licitaciones desiertas y recortes presupuestarios, pero aseguró que buscará cumplir con el acuerdo durante el presente ejercicio fiscal 2026. El Consejo, presidido por el doctor Isaías Fretes, postergó la decisión de rescindir el contrato para realizar un análisis técnico más profundo.
“Considerando que la falta de ejecución no obedecería a un desinterés, sino a limitaciones presupuestarias, debemos analizar si la terminación por mutuo acuerdo es lo más conveniente o si se otorga un nuevo margen”, expresó Bettina Albertini, consejera representante del Ministerio de Trabajo.
Medidas de urgencia para la preservación
Mientras se define si la Procuraduría tendrá o no los fondos para la restauración, el doctor Jimmy Jiménez, consejero representa del Ministerio de Salud, fue tajante en cuanto a la protección inmediata del patrimonio.
Ante el deterioro del sitio, pidió que el IPS por lo menos tome las riendas de la seguridad perimetral. “Creo que es responsabilidad del Estado y nuestra también, preservar esa propiedad mientras se pueda arreglar (...) Tenemos que reforzar la seguridad de esa casa, por lo menos tenemos que hacer un cierre, un alambrado, para preservar que la gente no entre a destruir más de lo que ya está”, puntualizó Jiménez.
Patrimonio histórico “difícil de gestionar”
Víctor Insfrán, representante de los Trabajadores Aportantes saliente tras presentar su renuncia, recordó que la casa posee complicaciones que van más allá de lo estético, como problemas de cimentación y falta de espacio para estacionamiento, lo que la vuelve un desafío arquitectónico.
Al cerrarse el tema se resaltó que al estar catalogada como patrimonio histórico, el IPS tiene la obligación legal y ética de evitar su demolición o ruina total. La Casa Serafina Dávalos está ubicada sobre la calle Herrera 892, entre Estados Unidos y Tacuary, en pleno centro de Asunción.