IPS se deslinda de la “Casa Serafina Dávalos” y traslada la responsabilidad a la Procuraduría

Edificio antiguo con ornamentación en la fachada, rodeado de basura y grafitis en un entorno urbano descuidado.
Así se encuentra hoy lunes 11 de mayo el edificio de la Casa Serafina Dávalos.Nadia Cano

El IPS deslindó responsabilidades sobre el actual estado de la histórica “Casa Serafina Dávalos”. Según la Dirección de Patrimonio del ente, tras el convenio de usufructo firmado en 2025, la Procuraduría General de la República es la única encargada de la restauración y adecuación del inmueble. Ciudadanos reclaman la puesta en valor de este patrimonio cultural.

El destino de la emblemática vivienda que perteneció a Serafina Dávalos, primera abogada y feminista del Paraguay, vuelve a generar debate administrativo. La propiedad legal y el título de dominio son parte del patrimonio del Instituto de Previsión Social (IPS).

En términos jurídicos, el inmueble forma parte de las inversiones inmobiliarias de la previsional, las cuales deben generar rentabilidad o, en casos especiales como este, ser cedidas para fines institucionales específicos.

Gran bulto de basura en calle de Asunción, con muebles y plásticos dispersos, y graffiti colorido en la pared.
Se observa un gran bulto de basura frente a la Casa Serafina Dávalos, sobre las calles Herrera, entre Estados Unidos y Tacuary.

Ante los cuestionamientos sobre el estado de abandono o la falta de mejoras en la propiedad, catalogada como patrimonio histórico, la Dirección de Patrimonio del IPS brindó una respuesta tajante: la pelota está en cancha de la Procuraduría General de la República (PGR).

Según la previsional, la institución ya no es la encargada de responder por el estado actual del edificio. El argumento se basa en el convenio de cooperación interinstitucional firmado el 16 de junio de 2025 entre el IPS, la PGR y la Secretaría Nacional de Cultura (SNC).

Casa Serafina Dávalos: el acuerdo

Desde el IPS afirmaron a ABC que, mediante dicho acuerdo, la previsional otorgó el inmueble en calidad de usufructo a la Procuraduría. El objetivo era que la PGR adecuara el local para convertirlo en su nueva sede administrativa y en un espacio cultural y jurídico.

Antigua de la casa de Serafina Dávalos
El abandono institucional amenaza con la pérdida de este patrimonio cultural.

“Desde que se firmó el acuerdo el año pasado, la responsabilidad de adecuar el local quedó en manos de la Procuraduría. Son ellos quienes deben responder sobre la situación actual del inmueble”, fue la respuesta que brindaron desde la Dirección de Patrimonio.

Detalles del proyecto de “puesta en valor”

El convenio, impulsado también por el Despacho de la Primera Dama como parte de la revitalización del Centro Histórico de Asunción, estipula lo siguiente:

  • Uso del inmueble: La casa será la sede oficial de la PGR.
  • Espacio Cultural: Se prevé un área de uso múltiple para el rescate y difusión del patrimonio histórico y jurídico del país.
  • Restauración: La intervención debe respetar la declaración de Patrimonio Cultural Nacional, bajo la supervisión técnica de la SNC.
Fachada de la Casa de Serafina Dávalos con grafitis, basura y un sofá abandonado en un día soleado.
Una imagen captura la edificación de la Casa Serafina Dávalos en una calle sin personas visibles.

Actualmente, la “Casa Serafina Dávalos” (Herrera 892, entre Estados Unidos y Tacuary) muestra un profundo y alarmante estado de deterioro y abandono, contradiciendo el valor histórico y cultural que la propiedad debería ostentar. Lejos de ser un sitio en proceso de puesta en valor, es un edificio en ruinas y convertido en un vertedero improvisado.

Un edificio con historia

La “Casa Serafina Dávalos” no es solo una estructura de ladrillos; es un símbolo de la lucha por los derechos civiles en Paraguay al haber sido el hogar de la primera mujer en obtener un doctorado en Derecho en el país. Su deterioro representa una deuda pendiente con la memoria histórica.

Un dato relevante que surge al analizar el acuerdo entre el IPS y la PGR, firmado el año pasado, es la coincidencia de funciones de los hermanos González Maldonado. En aquel momento, Marco Aurelio González Maldonado suscribió el convenio en su carácter de procurador general de la República, mientras su hermano, José González Maldonado, se desempeñaba como director jurídico del IPS. Ninguno de los hermanos, ambos de cuestionada gestión, sigue en esos cargos.