Combustible de aviación: la millonaria licitación de Petropar para dudoso negocio con socio oculto

Vista aérea del Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi, de la ciudad de Luque, donde el proveedor adjudicado deberá entregar el combustible de aviación.

Petropar publicó una millonaria licitación internacional para ingresar al rubro de los combustibles de aviación, pero sigue sin aclarar qué infraestructura utilizará para almacenar y abastecer el producto en los aeropuertos. La estatal anunció que cuenta con un socio privado para ingresar al negocio, pero mantiene oculta su identidad.

Petróleos Paraguayos (Petropar) ya dio el primer paso para ingresar al negocio de combustibles de aviación y publicó una licitación internacional para adquirir estos carburantes por un monto estimado de US$ 24.308.840.

El llamado, denominado Subasta a la Baja Electrónica Internacional N° 14/26, lleva el ID N° 484.812 en el portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP).

De acuerdo con el cronograma oficial de la convocatoria, la fecha límite para la recepción de las ofertas electrónicas y el inicio de la etapa competitiva está prevista para el 2 de setiembre.

El llamado fue estructurado bajo la modalidad de contrato abierto, con cantidades que oscilan entre un mínimo de 1.500 metros cúbicos y un máximo de 5.000 metros cúbicos para cada uno de los cuatro ítems licitados. En total se prevé la compra de 20.000 metros cúbicos de combustibles de aviación.

La Gerencia de Comercio Exterior propuso precios de referencia para combustibles de aviación en un documento oficial.

Combustible de aviación de Petropar: Los números y precios de referencia

El pliego de bases y condiciones (PBC) divide la adquisición en dos tipos de productos: Kerosene Jet A-1, utilizado principalmente por aeronaves comerciales a reacción, y Gasolina de Aviación Grado 100 LL (AvGas), destinada principalmente a aeronaves con motores de pistón.

Los precios de referencia unitarios y los montos máximos estimados por ítem, según el dictamen de Contrataciones de Petropar, son los siguientes:

  • Ítem 1: Kerosene Jet A-1, con entrega DAP en el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi, en Luque. Se prevé un máximo de 5.000 metros cúbicos, a un precio referencial de US$ 1.208,613 por metro cúbico, por un monto máximo de US$ 6.043.065.
  • Ítem 2: Kerosene Jet A-1, con entrega DAP en el Aeropuerto Internacional de Encarnación. También contempla hasta 5.000 metros cúbicos, al mismo precio referencial de US$ 1.208,613 por metro cúbico, por un máximo de US$ 6.043.065.
  • Ítem 3: Gasolina de Aviación Grado 100 LL, con entrega DAP en el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi. El volumen máximo es de 5.000 metros cúbicos, a un precio referencial de US$ 1.222,271 por metro cúbico, por un total de US$ 6.111.355.
  • Ítem 4: Gasolina de Aviación Grado 100 LL, con entrega DAP en el Aeropuerto Internacional de Encarnación. Se prevén otros 5.000 metros cúbicos, al mismo precio referencial de US$ 1.222,271 por metro cúbico, por un máximo de US$ 6.111.355.

En conjunto, los cuatro ítems representan un monto máximo estimado de US$ 24,3 millones.

La gran incógnita: ¿Cómo se venderá a las aerolíneas y quien es el socio de Petropar?

A pesar de la millonaria licitación, el pliego deja interrogantes sobre las condiciones operativas y comerciales para el abastecimiento del combustible a los potenciales clientes. El presidente de la estatal, William Wilka, evitó responder hasta el cierre de esta edición a las consultas de ABC sobre el tema y solo se limitó a señalar que todo está encaminado con la mencionada licitación.

Días pasados Wilka, informó que proyecta cinco plantas en el país para este negocio, con la inversión de un operador privado. Destacó que que este “socio” asumió la inversión necesaria y “apostó por la marca nacional” para ingresar al mercado, a través de una alianza público privada, cuyos detalles tampoco fueron explicados. Hasta la fecha se desconoce quien es el socio de la estatal en este “negocio”, pero lo concreto es que la estatal ya hizo un llamado millonario para la compra del combustible.

Según el PBC de la licitación, el proveedor adjudicado deberá entregar el combustible bajo la modalidad DAP (Delivered at Place), en los aeropuertos internacionales Silvio Pettirossi y de Encarnación. Bajo esta modalidad, el vendedor asume los costos y riesgos asociados al transporte hasta el lugar de destino convenido, de acuerdo con las condiciones establecidas en el contrato.

William Wilka, presidente de Petróleos Paraguayos (Petropar).

Sin embargo, el plan de entregas detalla que la descarga del producto se realizará “desde camiones cisternas aptos para el transporte de combustibles de aviación (...) en los puntos establecidos y a los tanques indicados por el comprador (Petropar)”.

Además, la medición física de control para la facturación se centralizará en la báscula de la planta de Petropar en Villa Elisa para el aeropuerto de Luque, o en una báscula cercana que sea acordada entre las partes para el caso de Encarnación.

Aquí surge una de las principales dudas del llamado. Es que el pliego no detalla cómo Petropar almacenará, manipulará y transferirá posteriormente el combustible a las aeronaves, ni bajo qué condiciones comerciales lo ofrecerá a las aerolíneas que operan en ambos aeropuertos.

El documento tampoco desarrolla, al menos en las condiciones de la adquisición, un esquema detallado de infraestructura aeroportuaria de almacenamiento, sistemas de abastecimiento en pista o vehículos especializados para la carga de combustible a las aeronaves.

La convocatoria, en cambio, se concentra en la adquisición y entrega del producto a granel mediante camiones cisterna, dejando sin mayores precisiones en el llamado cómo se desarrollará la etapa posterior, desde la recepción del combustible hasta su expendio a los usuarios finales.

La firma adjudicada también debe entregar en carburante de aviación en el Aeropuerto Internacional de Encarnación.

Sin antecedentes ni logística propia

La falta de antecedentes operativos de la estatal en el negocio del combustible de aviación también resulta relevante al revisar los propios informes técnicos de Petropar.

En el Dictamen DOC N° 096/2026, firmado por el director de la Dirección Operativa de Contrataciones (UOC), Héctor Salinas, la estatal reconoce que no cuenta con experiencia previa en este tipo de adquisiciones.

El documento señala que “tampoco se cuenta con antecedentes de contratos suscritos en el pasado para servicios similares” y agrega que “no se cuenta con información pública ni contratos anteriores para el transporte de este tipo de producto”.

Ante la ausencia de antecedentes de contrataciones locales, Petropar tuvo que recurrir a referencias internacionales para establecer los precios de la licitación.

Para el Jet Fuel, la estatal tomó como referencia presupuestos solicitados a las multinacionales Pan American Energy S.L. (Sucursal Argentina) y Trafigura Pte. Ltd.

En el caso del AvGas, ante la falta de respuestas de las empresas consultadas, Petropar utilizó como referencia los promedios publicados por el portal especializado Penta-Transaction.

A estos valores se sumó una estimación del costo del transporte. Según el dictamen, se utilizó un recargo promedio de flete terrestre obtenido del citado portal, más un 10%, con una referencia de US$ 0,41 por galón para el Jet Fuel y US$ 0,47 por galón para el AvGas.

De esta manera, la estatal intentó aproximar el costo final de los productos puestos en sus puntos de entrega.

El dudoso “nuevo negocio” de Petropar

La Gerencia de Comercio Exterior de Petropar, encabezada por Ramón Benítez, justifica la adquisición en el PBC señalando que estos combustibles de aviación constituyen “productos estratégicos” y que funcionarán como “productos base en la formulación de los productos finales ofrecidos a los clientes de nuestra marca”.

Sin embargo, Petropar no se limita a conseguir el combustible, sino que pretende desembolsar hasta US$ 24,3 millones para adquirir un producto que requiere condiciones específicas de almacenamiento, control, manipulación y abastecimiento. Pero el propio llamado evidencia varios aspectos sobre cómo la estatal pretende completar la cadena logística y comercial en los aeropuertos.

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