En el marco de la quinta jornada del Novenario de la Virgen de la Asunción y ante una multitudinaria peregrinación de jóvenes, el cardenal Adalberto Martínez dedicó un contundente mensaje a la ola de violencia que sacude al país, durante la misa central de las 11:00 en la Catedral Metropolitana de Asunción. Martínez enfatizó que el caso de Rosalín, adolescente de 14 años hallada muerta y descuartizada tras varios días desaparecida, representa un llamado de atención para la comunidad y las instituciones.
“Entre las dolorosas tormentas que nos han sacudido como cuerpo social, nos conmueve profundamente el feminicidio de la joven Roselín, de apenas 14 años; su muerte hiere a su familia y a toda nuestra sociedad”, expresó Martínez. El purpurado remarcó que cuando un adolescente o un niño sufre, “todo el cuerpo sufre”, por lo que insistió en que la prevención de la violencia debe ser un compromiso colectivo e impostergable.
En otro momento de su discurso, Martínez alertó sobre las “tormentas interiores” que enfrentan muchos jóvenes paraguayos, señalando flagelos como las adicciones, la depresión, la soledad y la falta de oportunidades.
Afirmó que estos problemas silenciosos “encadenan la libertad y apagan los sueños”, por lo que hizo un llamado a las familias, educadores e instituciones a convertirse en una mano extendida que escuche y acompañe a la juventud antes de que sea tarde.
Un clamor por la prevención y la protección de la niñez
Al abordar el lema del Novenario sobre el cuidado de la “Casa Común”, el cardenal afirmó que este concepto trasciende la protección de la naturaleza e involucra la defensa prioritaria de la vida humana. “No podemos hablar del cuidado de la creación mientras una vida sea despreciada, explotada o abandonada”, insistió. Exigió mecanismos concretos de contención e intervención social para evitar más tragedias.
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“El feminicidio de Roselín y los demás crímenes contra niños, adolescentes y jóvenes nos afectan profundamente porque hieren el cuerpo social e interpelan al Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia. Cuando un niño, un adolescente o un joven sufre, todo el cuerpo sufre. Como sociedad y como Iglesia, debemos fortalecer la prevención y crear ambientes seguros donde toda vida sea respetada, cuidada y protegida”, insistió el religioso.
Su llamado fue también para la Iglesia, una que además de acompañar a la juventud, brinde espacios de participación y de verdadera escucha. Este fue, de hecho, un reclamo de los adolescentes líderes que fueron parte de la Pascua Joven, durante la Semana Santa de este año, en distintas Parroquias asuncenas.
“Por eso, necesitamos una Iglesia que escuche. No basta hablarles a los jóvenes; debemos hablar con ellos, reconocer sus inquietudes y abrir espacios donde puedan participar verdaderamente. Ellos no son únicamente el futuro: son una fuerza viva y necesaria en el presente, capaces de acompañar a otros jóvenes, prevenir las adicciones y ayudar a reconstruir el tejido social de nuestro país”, explicó Martínez.
El mensaje a los jóvenes: “No se resignen ante la corrupción”
La corrupción sigue carcomiendo a Paraguay, que volvió a quedar posicionado entre los países más corruptos de la región y del mundo, de acuerdo con el último reporte de Transparencia Internacional. El país se encuentra en el puesto 150 del ranking global que incluye a 182 naciones.
Necesitamos una Iglesia que escuche. No basta hablarles a los jóvenes; debemos hablar con ellos, reconocer sus inquietudes y abrir espacios donde puedan participar verdaderamente.Cardenal Adalberto Martínez.
Sobre este punto, cardenal Adalberto Martínez pidió a los jóvenes que no bajen los brazos: “El Paraguay necesita la fuerza, la energía, la creatividad y el liderazgo de sus jóvenes. Necesita jóvenes que no se resignen ante la corrupción, la violencia, la desigualdad ni la destrucción de la naturaleza”.
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La Pastoral de la Juventud Arquidiocesana, organizó este domingo por la mañana, antes del encuentro religioso, la tradicional Peregrinación Arquidiocesana de Jóvenes, reuniendo a una multitud en la Costanera de Asunción. Desde ahí, marcharon hasta la sede de la Catedral.
Participaron representantes de parroquias, movimientos, comunidades, catequesis de confirmación, colegios católicos y universidades, de unas ocho ciudades que conforman la Arquidiócesis.
El fuerte mensaje de los jóvenes católicos: “ La soledad es una carga difícil de sobrellevar”
Tras la peregrinación y la misa en la Catedral, los jóvenes también hicieron escuchar sus voces con un rotundo mensaje de introspección, pedido de ayuda y un llamado de acción para no rendirse ante las adversidades contemporáneas, de parte de la Pastoral de Juventud Arquidiocesana.
Expresaron que muchos jóvenes atraviesan situaciones familiares difíciles; marcados por la ausencia de sus padres o por la falta de comprensión dentro del propio hogar. “A esto se suman la presión de responder a las expectativas de los demás, la idealización del noviazgo y el matrimonio que condicionan la realidad y generan incertidumbre”, remarcaron.
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A continuación, los voceros reconocieron que “hoy la soledad se convierte en una carga difícil de sobrellevar. Muchos jóvenes se sienten solos, tienen baja autoestima y viven con ansiedad e incluso en una depresión silenciosa, donde sus dolores son minimizados por quienes los rodean”.
Es importante mencionar los casos de suicidio que han golpeado a jóvenes, incluso dentro de sus comunidades de Iglesia, apuntaron. “Estas son heridas y un signo doloroso que nos interpelan profundamente y que no puede seguir siendo ignorado”, expresaron.