El asalto se produjo en la noche del miércoles 8 de julio pasado en el supermercado Liz 2, situado en el centro de la ciudad de Alberdi, departamento de Ñeembucú.
Los autores fueron siete hombres que llegaron en un furgón Toyota Noah blanco. El líder de la banda usaba uniformes y otros distintivos de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad). De hecho, cuando entraron dijo que se trataba de un allanamiento. Todos estaban fuertemente armados.
Durante el atraco, apareció en frente un yerno del dueño del supermercado, quien se enfrentó a tiros contra los delincuentes y, de hecho, provocó la fuga de los maleantes, que se fueron sin llevar el dinero que buscaban y que se encontraba en la planta alta. Solo lograron agarrar la plata que había en las cajas registradoras de la planta baja, equivalente a unos G. 10 millones o G. 15 millones.
Esa misma noche, los asaltantes abandonaron su vehículo a orillas del río Paraguay, en la compañía Lomas de Alberdi, a cinco kilómetros del centro, y quedaron escondidos en una especie de isleta. Los pobladores exigieron la captura de los autores.
En la noche del viernes 10 de julio, tras 48 horas, los asaltantes salieron de su escondite con una ambulancia privada que aparentemente alquilaron.
Sin embargo, dicho vehículo fue interceptado por la Policía sobre la Ruta PY19, cuando los siete malvivientes y el chofer de la ambulancia intentaban salir de Alberdi.
En ese punto se desató un enfrentamiento en el que fue eliminado uno de los miembros de la banda, el policía Richar Cáceres Ojeda, de 39 años, y resultaron capturados el chofer de la ambulancia, Diego Alberto Valdez Morales, de 34 años, y otro de los supuestos autores del atraco, Fabio Luis Gabilán, de 51 años.
En la mañana siguiente, sábado 11 de julio, fue capturado en la misma zona otro supuesto asaltante, Eladio Muñoz García, de 49 años.
El domingo a la mañana, 12 de julio, los mismos policías que participaron de los enfrentamientos previos mataron por error en el mismo sector a un joven identificado como Federick Nahuel Sosa Cáceres, de 22 años, quien fue confundido con los asaltantes.
Por este caso, están bajo prisión preventiva ocho policías “gatillo fácil” de la Agrupación de Acciones Tácticas de Ñeembucú.
Ellos son el suboficial mayor José Martín Santa Cruz, de 46 años; suboficial mayor Inocencio Javier Gálvez Gutiérrez, de 43 años; suboficial segundo Ariel Ayala Allende, de 28 años; suboficial ayudante Willian Andrés Ayala Ortiz, de 29 años; suboficial ayudante Cristhian David Veloso Alarcón, de 28 años; suboficial ayudante Néstor Antonio Pérez Ayala, de 26 años; suboficial ayudante Mycol Elián Santa Cruz Montañez, de 25 años, y suboficial ayudante Jonatan Javier Valdez Sánchez, de 23 años.
Otros tres días después de ese fatídico procedimiento policial, en la noche del miércoles 15 de julio, la Policía capturó a otro de los supuestos miembros de la banda de asaltantes, Juan Carlos López Martínez, de 38 años, quien cayó cuando intentaba llegar a la ciudad de Villeta, ya en el departamento Central.
Luego de ese arresto, ya no hubo otro. Según los investigadores, quedan prófugos tres autores materiales del asalto, que a su vez ya están plenamente identificados. Uno de ellos sería funcionario del Estado.
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La confesión que hicieron los primeros detenidos fue clave para que la Policía compusiera el aparente esquema criminal.
La serie de eventos trágicos que vivió Alberdi este mes es similar a la de enero del año pasado, cuando también hubo una ola de asaltos.
De hecho, el policía ahora abatido, Richar Cáceres Ojeda, ya había sido detenido el año pasado luego de uno de esos golpes en Alberdi, pero fue favorecido por la propia justicia y salió de la cárcel enseguida, tras lo cual volvió a las andanzas, hasta que ahora perdió la vida “en su ley”.