Richar Cáceres Ojeda, de 39 años, era un suboficial mayor de la Policía Nacional (PN) oriundo de San José de los Arroyos, pero con último domicilio declarado en José Domingo Ocampos, ambos municipios del departamento de Caaguazú.
El último lugar donde prestó servicios como policía, hasta enero de 2025, fue la subcomisaría 39 de la ciudad de Tavapy, departamento de Alto Paraná.
Fue abatido a balazos el viernes de noche (10 de julio) en un monte a 55 metros de la Ruta PY19, en la compañía Estero Corá del distrito de Alberdi, departamento de Ñeembucú, específicamente en las coordenadas 26° 12′ 04.4″ S, 58° 02′ 25.5″ W.
El polibandi perdió la vida al disparar contra otros policías buenos que lo perseguían a él y los demás miembros de su banda, que a su vez pretendían abandonar la zona en una ambulancia privada que contrataron, luego de permanecer escondidos en el monte por dos días, desde el jueves a la noche (8 de julio), cuando perpetraron un asalto contra el supermercado Liz 2 del centro de Alberdi.

En el enfrentamiento resultó herido el suboficial superior Lidio Candia López, de 48 años, personal del Departamento de Investigaciones de Ñeembucú, quien se halla internado en el Hospital de Policía Rigoberto Caballero de Asunción.
Tras la muerte del policía-asaltante Richard Cáceres Ojeda, los policías buenos atraparon a otros tres integrantes de la gavilla, Diego Alberto Valdez Morales, de 34 años, con antecedentes por homicidio culposo, y Fabio Luis Gabilán, de 51 años, con antecedentes por homicidio doloso y robo agravado, quienes cayeron esa misma noche, y Eladio Muñoz García, de 49 años, con antecedentes por homicidio doloso y robo agravado, quien cayó ayer de mañana.
Ola de asaltos en Alberdi, el año pasado
El 17 de enero de 2025, una banda de cinco hombres asaltó una casa de cambios clandestina o informal en el centro de Alberdi, perteneciente a Bruno Osvaldo Vargas Villalba, de 55 años.
El policía ahora fallecido, Richar Cáceres Ojeda, habría participado de ese golpe, que según la Policía fue comandado por el que llegó a ser el asaltante más buscado del Paraguay, Diego Daniel Ruiz Díaz Molinas, alias Cabezón, quien a su vez fue ultimado el 17 de junio de 2025 en Fernando de la Mora al asaltar a un policía de las fuerzas especiales.
El 27 de enero de 2025, los miembros de la misma banda cometieron un asalto domiciliario en la misma ciudad de Alberdi y tomaron de rehenes y golpearon salvajemente a Juan Ernesto Vargas, de 81 años, a su esposa y uno de sus hijos, que son el papá, la mamá y el hermano del dueño de la casa de cambios asaltada 10 días antes.

Al menos una hora después de este asalto con rehenes, la Policía pudo capturar a tres de los autores del golpe, el policía ahora ya fallecido Richar Cáceres Ojeda y los civiles Rolando Javier Villalba Florenciáñez y Kevin Andrés Molinas Caballero.
Estos cayeron cuando pretendían salir de Alberdi a bordo de una camioneta Kia Sportage blanca, que fue reconocida también en varios otros asaltos reportados previamente en la misma región del país.
Un fallo que indignó a toda la ciudad
Solo tres meses después de su captura, específicamente el 14 de mayo de 2025, el policía Richar Cáceres Ojeda increíblemente salió de la cárcel, al ser beneficiado con una medida de arresto domiciliario concedida por el Tribunal de Apelación de la Circunscripción Judicial de Ñeembucú integrado por los camaristas Juan Manuel Stete Ghiringhelli, Leoncio Waldemar Ortiz Cabrera y Adelaida Patrocinia Servián Vega.
El oficio a favor del policía, emitido en la ciudad de Pilar, establecía que este debía permanecer en una casa de José Domingo Ocampos hasta que se llevara a cabo el juicio oral por el asalto en Alberdi.
Literalmente, toda la ciudad de Alberdi se levantó contra los magistrados, criticando el fallo y advirtiendo que el policía volvería a asaltar, tal como pasó, y que incluso podría matar a alguien, tal como casi ocurrió. Pese a las manifestaciones que se hicieron, no hubo respuestas de las autoridades judiciales.
Los camaristas, en tanto, argumentaron en ese momento que el fiscal de la causa, Diego Higinio Benítez Gamarra, supuestamente no argumentó suficientemente su pedido de prisión preventiva y también alegaron que se debía respetar la presunción de inocencia del uniformado.

Luego de la ayuda de los camaristas, el policía volvió a las andanzas
El policía Richar Cáceres Ojeda, por lo visto, volvió a las andanzas después de ser ayudado por los camaristas de Pilar.
Policías de Investigaciones de Caaguazú lo señalaban como el cabecilla de la banda que asaltó un camión de una empresa transportara de encomiendas, el 12 de marzo de 2026, y luego la casa de un colono alemán, el 14 de marzo de 2026, ambos golpes en su ciudad natal, San José de los Arroyos, departamento de Caaguazú.
De hecho, a raíz de estos casos, fueron a buscarlo en la casa de José Domingo Ocampos donde debía guardar arresto domiciliario por el caso de Alberdi, pero ya no lo encontraron, por lo que se ordenó su recaptura, pero obviamente ya nunca más lo encontraron, hasta ahora que fue muerto luego de otro asalto, otra vez en Alberdi.
El 26 de mayo pasado de 2026, habría actuado en el asalto tipo comando contra la empresa minera Máster Gold SA, en el distrito de Paso Yobái, departamento de Guairá.
El 16 de junio de 2026, supuestamente formó parte del grupo que asaltó los bancos GNB, Familiar y Ueno, así como la casa de cambios Santa Rita Cambios, en el municipio de Santa Rita, departamento de Alto Paraná.
En ambos hechos, habría sido “invitado” por su colega policía y vecino, suboficial primero Néstor Yván Ramírez Marín, quien actualmente está preso en la Agrupación Especializada de Asunción.
El 1 de junio de 2026, Richar Cáceres Ojeda eludió un operativo del Departamento de Investigaciones de Caaguazú, cuyos agentes sí pudieron capturar a cinco miembros de su banda en la ciudad de Repatriación.

Ahora, el 8 de julio de 2026, Richar Cáceres Ojeda casi mató a los rehenes a los que tomaron en el asalto al supermercado Liz 2 de Alberdi y luego a un miembro de la familia dueña del negocio, quien reaccionó y se enfrentó contra los asaltantes.
Si los camaristas de Pilar no lo favorecían y el policía seguía preso, tal vez el último asalto en Alberdi no iba a ocurrir y no tendríamos ahora a un policía herido luchando por su vida.
Si la justicia no actuara como la principal aliada de la delincuencia, muchas vidas se hubieran salvado.
