08 de Febrero de 2012 00:00
Cúpula militar se lavaría las manos en el caso Ñacunday
La cúpula militar estaría considerando sacudirse del caso Ñacunday, tras las graves derivaciones de su intervención en las tierras de brasiguayos.
Este, a su vez, tuvo que haber recibido la orden del comandante logístico, el general de División Julio Francisco Peralta Arrúa y este del comandante de las Fuerzas Militares general de Ejército Benicio Melgarejo Recalde.
Según esta especie, Vera jamás se hubiese atrevido a ejecutar la mensura en Ñacunday sin recibir una orden expresa de sus superiores.
De ser castigado, se estaría cometiendo abuso de autoridad, "una gran injusticia con ese oficial", situación que empieza a inquietar a camaradas que pueden correr la misma suerte.
"En todo caso, se debe castigar a los que ordenaron los trabajos en Ñacunday, los generales Julio Peralta y Felipe Melgarejo, el coronel Arnulio Cáceres. En todo caso ellos deben ser relevados", afirmó nuestra fuente.
"Es hora de que se deje de castigar a los cumplidores de órdenes. Siempre pierden la carrera para encubrir errores de sus superiores", subrayó.
Observó que el comandante de las FF.MM. no pudo haber ordenado el amojonamiento sin haber recibido la orden del comando en Jefe, Fernando Lugo.
"En caso de haber ordenado por iniciativa propia, Melgarejo es el que debe ser relevado", manifestó.
"En este caso, Lugo debe hacer uso de sus atribuciones y remover a la cúpula militar", puntualizó.
Por otro lado, la fuente recordó que el Presidente, debe relevar a los generales de Brigada y coroneles que no obtuvieron el acuerdo del Congreso para ascender.
"Dónde está el honor, la ética de estos oficiales que siguen en sus respectivos cargos, habiendo honorables oficiales que pueden ocuparlos. Si el comandante decidió mantenerlos, se puede entender como un desafío a la voluntad de los legisladores, lo que equivale a un enfrentamiento del Ejecutivo y el Legislativo", precisó.





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