25 de Noviembre de 2011 19:00

El derecho a leer y escribir

Por Juan Cálcena Ramírez

Que usted pueda leer o que yo pueda estar escribiendo es algo que muchos no pueden hacer. Según datos oficiales, en nuestro país existen 230.232 personas analfabetas y casi el 10% de ellas pertenecen a la población indígena.

La Dirección General de Educación Permanente (DGEP) del Ministerio de Educación y Cultura llevó a cabo un trabajo de tres años buscando delinear una política de inclusión para aquellas personas que no tuvieron la oportunidad de hacer o concluir cualquiera de las etapas de la educación formal, una política que vaya más allá del Ministro o Presidente de turno.

María de la Paz Bareiro, directora de la DGEP, junto a Blanca Galeano, encargada de Educación Popular, explicaron que desde el 2008 se realizó  un trabajo de base que les permita conocer las necesidades de las personas que no tuvieron esa oportunidad.

En palabras simples, la DGEP tiene varios programas de alfabetización pero que están enmarcados dentro de una estructura que no le permite al enseñado elegir qué y cómo aprender. Y es eso lo que se realizó en los últimos tres años: conocer qué puede querer aprender, por ejemplo, una comunidad del Chaco, en qué idioma lo quiere y qué tiempo necesita para fortalecer los conocimientos. Luego, las informaciones se sistematizaron y recientemente se presentaron para insertarlas a los programas.

"La Dirección históricamente ha tenido programas de alfabetización, de educación básica, de educación media o de formación profesional pero como programas puntuales, pero no una proyección más larga de qué es lo que vamos a hacer en unos 10 años", explica Bareiro.

INCLUSIÓN PARA COLECTIVOS IGNORADOS

La Política Pública de Educación para Personas Jóvenes y Adultas se realizó en base a las opiniones de 343 personas de colectivos sociales que tradicionalmente fueron ignorados, como los nativos, afrodescendietes, adultos mayores, mujeres, reclusos, homosexuales y las personas con discapacidad.

"A través de círculos populares recogimos qué experiencias han tenido desde las organizaciones sociales y de su vivencia cotidiana y qué es lo que han pasado y qué es lo que esperan o demandan", remarca la directora de la DGEP.

La intención final de la DGEP a partir de ahora es que todos tengan las mismas oportunidades de estudiar o alfabetizarse, sin excusas y sin motivos para discriminar, ya que la sistematización de los datos permite insertar la Política en los programas.

"Hoy las comunidades indígenas dicen ‘queremos alfabetizarnos, pero en nuestra lengua’, y nosotros como Ministerio de Educación y Dirección de Educación Permanente, tenemos que elaborar programas en base a los requerimientos que piden. Estamos experiementando un programa de alfabetización, estamos haciendo alfabetización en Qom (etnia Toba) que son los que están en Presidente Hayes y San Pedro, y en este momento estamos en la pos alfabetización en Qom, que es todo un desafío para nosotros pero es lo que las poblaciones nos requieren", detalla Bareiro.

La autoridad educativa citó casos de cuáles son algunas de esas necesidades: algunas comunidades piden capacitaciones laborales permanentes luego de ser alfabetizadas y algunas piden que sus instructores o profesores se inserten al círculo al cual pertenecen, no solo como profesionales sino como miembro de la comunidad.

Es tanto así que Bareiro relata que hubo experiencias en donde se alfabetizó a grupos pero luego no tenían material de lectura, por lo que perdieron nuevamente el hábito de hacerlo.

Lo curioso del caso es que uno pensaría que esto sucede en regiones remotas o inaccesibles del Paraguay, pero tanto Bareiro como Galeano explican que el mayor desafío está en el Departamento Central.

Para esto la DGEP creará una comisión de control en cuanto a la inserción de estas políticas públicas.

El comentario final es único: que el proyecto sea mantenido e insertado sin depender del Ministro y Presidente de turno, y que sea una política del país atender las necesidades de las casi 15.000 personas alfabetizadas por año en nuestro país.

Más de 1.556.787 mayores de 18 años no terminaron la educación secundaria y 476.804 mayores de 15 años no terminaron la primaria. Las cifras son amplias y los desafíos duros. Conocer las necesidades de las personas, es solo el primer paso de una largo proceso que permita erradicar el analfabetismo, esa "enfermedad" perceptible sin duda en el nivel de vida de los que la sufren.
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