16 de Julio de 2011 00:00
El hechizo de Potter se desvanece
Ha llegado el momento de la gran despedida. Harry se va para siempre, y con esto se cierra un capítulo en la vida de millones que han crecido, vivido y sufrido con él, Ron y Hermione.
Harry Potter tiene una cicatriz en forma de rayo, es huérfano, un mago virtuoso, el mejor amigo de Ron Weasley y Hermione Granger, enemigo del vil brujo Voldemort y pésimo en pociones. Él ha vivido aventuras espectaculares, que han sido relatadas al mundo por la autora J.K. Rowling en siete libros y ocho películas (el último material se ha dividido en dos entregas).
Cuando J.K. Rowling empezó a escribir esta historia en servilletas de papel, allá por 1994, probablemente nunca pensó cómo afectaría y cambiaría la vida de millones de personas: inició a toda una generación en la lectura; logró convencer a un sinnúmero de almas en el mundo de que existe la magia, por más que no sea igual a la de sus libros. Rowling constantemente repite en las presentaciones que realiza que la verdadera y única magia es el amor.
Durante estos años, los fans han vivido a la par que Harry, viendo las películas y comprando los libros, soñando tantas veces que llegaba la carta de Hogwarts y de esa manera se abría la posibilidad de ingresar al mundo mágico, comprar útiles en Diagon Alley, sentarse bajo el sombrero seleccionador; cursar las clases de Herbología, Pociones o Defensa contra las Artes Oscuras; aprender el "wingardium leviosa", "alohomora" o "expecto patronum"; encontrarse en los pasillos con los fantasmas y los cuadros parlantes, escuchar los discursos del director, comer pastel de calabaza, o tomar cerveza de mantequilla. Son ellos quienes han llorado la pérdida de Sirius y Albus Dumbledore, han sufrido cada vez que Harry se peleaba con Ron o Hermione, pero también han disfrutado con cada palabra leída e imagen proyectada en la pantalla.
Sin duda, todos les diremos adiós, fanáticos, no tan fanáticos, e incluso los seres comunes, a Harry, Ron y Hermione como se merecen: con risas y también lágrimas. No serán olvidados, porque ya son parte de la vida de muchos.





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