27 de Enero de 2012 19:00
El mariscal vuelve al campo de batalla
Esta semana se cumplieron dos años del atentado a Salvador Cabañas, el Mariscal.
Era una ida y vuelta de noticias con relación a la gran estrella del América de México y de la selección paraguaya, entonces dirigida técnicamente por Gerardo Martino, que se preparaba para jugar el Mundial de Sudáfrica 2010.
Algunos hablaban de lo peor, alrededor del mediodía en Paraguay nos enteramos de la situación real del jugador cuando salió a hablar su esposa, María Lorgia Alonso, que estaba en la madrugada de la capital mexicana acompañando al jugador en el Bar Bar, donde se produjo el hecho. "Salvador está consciente", eran las primeras palabras de María Lorgia a través de Radio Cardinal.
Las autoridades del fútbol comenzaban a hablar y a lamentarse de lo sucedido con uno de los jugadores más importantes de Paraguay en las eliminatorias del Mundial 2010.
Cabañas fue sometido a una operación para tratar de extraerle la bala que se quedó alojada en la cabeza, cosa que hasta hoy es imposible.
La intervención fue calificada por los médicos como exitosa, principalmente por el doctor Ernesto Martínez, quien era la persona más escuchada en el Paraguay.
En un cable de la agencia EFE, el cirujano decía: "No hay forma de hacer pronósticos o hablar de secuelas, ni tampoco imaginar si otras patologías pueden venir", para luego señalar. "Su cerebro se comportó muy bien, ahora está sedado y necesitaremos varios días para ver cómo evoluciona. No puedo asegurar que su vida esté fuera de riesgo".
Al día siguiente se organizó un encuentro en el Defensores del Chaco para que la afición vaya a dar su apoyo desde aquí a Salvador Cabañas, a esa altura a nadie le preocupaba si volvería o no a pisar un campo de juego, todo lo que queríamos (me incluyo), era que el ídolo despertara.
Con el transcurrir de los días, la situación fue mejorando, parecía que las oraciones del pueblo paraguayo daban las fuerzas necesarias al gran Mariscal para salir del difícil momento. Salvador despertó y comenzó con la lenta rehabilitación.
Recuerdo una tarde de sábado, cuando a través del programa Fútbol a lo Grande, en la 780 AM, el que en ese momento era su representante, José María González hablaba con Arturo Rubín y en un momento dado este le envía un saludo a Salvador que responde con esta frase: "Igual para él", fue uno de los días más emocionantes porque sabíamos que Cabañas estaba bien y que, lentamente, estaba saliendo del mal momento.
Tres meses después, Cabañas concedía su primera entrevista al canal Televisa, ahí observamos que la recuperación sería lenta, pero había algo que escucharíamos hasta el día de hoy, la firme convicción de Cabañas y su familia de que se recuperaría y que volvería a pisar una cancha de fútbol.
Y luchó Salvador, vaya que si lo hizo, porque a más de todos los problemas que ya tenía, se le presentaba uno más con José María González. Pero el Mariscal saldría de todos los inconvenientes.
La mirada, en estos dos años siempre estuvo puesta en volver a los campos de juego. En Argentina, durante su estadía en la Clínica Fleni, se lo veía patear al arco y de muy buena forma. Luego, cuando volvió a nuestro país fue invitado a participar de los entrenamientos de Libertad.
Era una de las fijas en los entrenamientos de la Albirroja en la previa de la Copa América, a donde fue a estar con sus ex compañeros. Lo mismo sucedía en cada movilización previa para las eliminatorias ya con Francisco Arce como entrenador.
Y hace una semana atrás, recibíamos la mejor noticia, Salvador Cabañas volvería a los campos de juego. El lunes 16 de enero, Salvador retornaba a Buenos Aires para el control habitual, allí el médico que lo atendió le dio el alta para que vuelva a pisar un campo de juego.
Salvador jugará en el 12 de Octubre de Itauguá, fue hasta el equipo que lo vio nacer como futbolista para sentirse nuevamente feliz en lo que tanto quiso, lo único que tenía en mente era retornar a un campo de juego, y el 12 le dará oportunidad.
Quizás no será más aquel implacable goleador del América de México, aquel que hacía delirar a más de cien mil personas en el templo del fútbol como lo es el Estadio Azteca, donde brillaron, por ejemplo, Pelé y Diego Maradona. Allí, en ese sitio, el Chava Cabañas ocupa uno de los lugares más importantes.
Quizás, no será el Cabañas a quien los brasileños apodaron el Gordinho, cuando con el América le marcó varios tantos al Flamengo y meses después, fue gran participe de la gran victoria de Paraguay ante Brasil en el día del Padre del 2008, donde marcó un tanto. No será el Cabañas que apiló hombres vestidos de celeste y blanco en la gran jugada previa al gol de Nelson Haedo Valdez que nos dio la clasificación al Mundial de Sudáfrica.
Pero, una vez más, Salvador Cabañas demostró que el mote de Mariscal que le dieron luego de una publicidad, no le queda grande. El Mariscal después de mucho luchar, se puso de pie, clavó su bandera en el piso y nos enseñó que con esfuerzo, con dedicación y con mucho optimismo podemos lograr aquello que nos proponemos, más allá de todas las adversidades, que las tuvo, y muchas en estos dos años desde aquella fatídica madrugada del 25 de enero de 2010.






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