El paraguayo de oro

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"No corría, se deslizaba. Venía la pelota a dos metros de altura y no sabías si la cabeceaba, la enganchaba de taco o la tiraba de chilena. Saltaba, se paraba en el aire y seguía subiendo.

El 30 de marzo de 1915 nació en Asunción Arsenio Pastor Erico Martínez, el fútbol se convirtió en su pasión desde muy pequeño. Dio sus primeros cabezazos en la primaria del colegio Salesianito donde estudiaba. En 1931 con sólo dieciséis años debuta en la primera división de su "Nacional Querido" de Paraguay, club en el que comenzó a practicar a los once años.

Durante la guerra del Chaco, que enfrentó a Paraguay y Bolivia (1932-1935), Erico se encontraba enrolado en el ejército paraguayo en Puerto Casado, el comandante Molinas ordenó su retorno a Asunción para integrar la selección de la Cruz Roja Paraguaya que hizo giras por el exterior para solventar los gastos de la sanidad. En total jugaron 26 encuentros en Argentina y Uruguay, ganando la mayoría de ellos, partidos donde tuvo una destacada labor el delantero Erico.

Fue así que en 1934 llega a Buenos Aires y dos grandes clubes, River Plate e Independiente, claman su incorporación. Fue el equipo de Avellaneda el que prefirió el jugador por que en River se encontraba Bernabé Ferreyra a quien no le podía discutir la titularidad de la delantera. De allí en adelante vistió la casaca número nueve con el color de los "diablos", el rojo. Pagaron 12 mil pesos argentinos al Nacional de Asunción después de arduas negociaciones, pues, se trataba de un menor de edad y además podrían haberlo declarado desertor en Paraguay por abandonar su puesto en la guerra. Jugó su primer partido contra Boca Juniors el 5 de mayo de 1934, fecha en la que no marcó, pero en su segundo partido comenzó la mayor cosecha de goles de la historia del fútbol argentino con los dos que marcó a Chacarita Juniors.

Erico en la albirroja
A principios de 1937 la Liga Paraguaya de Fútbol no incorporó al futbolista paraguayo en la Copa América "Argentina 1937", Erico se encontraba en el apogeo de su carrera en el Independiente argentino. En el primer partido de los guaraníes contra Uruguay otro Erico, su hermano Adolfo, fue el que abrió el marcador en medio de la ovación del público presente en la cancha de San Lorenzo, al final ganó la albirroja por 3 a 2. Ese mismo año el "Saltarín Rojo", como lo bautizaran después, convirtió 47 goles en 34 presentaciones, en el encuentro contra Quilmes marcó seis tantos, ganaron 7 a 1 y en otros dos juegos convirtió 5.

Todavía formando parte de "los rojos" en 1941, exigió un aumento y enojado por que no se lo daban tomó la decisión de irse a Paraguay a jugar para su selección ante Argentina por la Copa Chevallier Boutell, el resultado fue una protesta de Independiente a la Asociación de Fútbol Argentina, el partido suspendido y el aumento concedido. Nunca pudo vestir la casaca de la albirroja.


Campeón

Su cosecha de 1938 fue de 43 tantos en 30 partidos, ese año ocurrió una anécdota de las siempre se mencionan cuando se habla del "hombre del trampolín invisible" como también se lo conocía. La empresa tabacalera que fabricaba los cigarrillos 43 (que luego se llamaron 43/70) había prometido dos mil pesos argentinos al jugador que concluyera el campeonato con 43 goles convertidos. El "paragua" llegó a la última fecha contra Lanús con 41 tantos en sus haberes, a los 35 minutos del primer tiempo ya había convertido los goles que le faltaban y se dedicó a entretener al público con sus malabarísticos pases, el juego concluyó 8 a 2 para Independiente. Fue goleador, se quedó con la plata y salieron campeones.

Al año siguiente, 1939, fue por tercera vez goleador indiscutido y bicampeón con "los diablos", convirtió 40 goles en 32 juegos. Junto a sus compañeros Maril, De la Mata, Sastre y Zorrilla formó una delantera de ensueño, equipo que ha quedado por siempre en el firmamento del club que luego logró más cantidad de títulos internacionales que ninguno y en consecuencia en las estadísticas hasta ahora nunca superadas del fútbol argentino, país que se ha destacado por ser cuna de grandes goleadores.


Máximo goleador
Miles de hinchas de otros equipos concurrían a los partidos de Independiente sólo por verlo a él. Dejó en ridículo eso de que el goleador debe ser de gran físico, de fuerza y con pocas condiciones técnicas. La mayoría de los historiadores deportivos afirma que si los medios de comunicación hubieran tenido en esa época la masividad actual, Arsenio Erico debía ser en realidad el mejor jugador del siglo veinte. 

Su juego decayó cuando aparecieron problemas en los meniscos. En 1946 dejó el club Independiente y su camiseta número nueve que vistió por 12 años. Al año siguiente vistió la casaca de Huracán por siete partidos en los que no anotó, enfrentó en su último partido (27 de julio) a su recordado "Rojo de Avellaneda".

El "paraguayo de oro" de todas formas ya se había convertido en el máximo goleador en la historia de fútbol argentino (293 goles en 330 partidos) cantidad que hasta ahora no ha sido alcanzada por futbolista alguno en ese país aunque existe más cantidad de juegos por año. "Erico es dios y Bochini el espíritu santo" decían los hinchas que lo idolatraban, motes poco comunes en un equipo conocido como "los diablos rojos".

En su decadencia jugó nuevamente para su "Nacional Querido" como técnico- jugador y concluyó su carrera en el Sol de América de Barrio Obrero.

El 23 de julio de 1977 luego de que paradójicamente le amputaran la pierna izquierda a la altura del muslo falleció en Buenos Aires, un problema arterial le produjo gangrena. Pero ya había dejado estampados aquellos relatos que lo recuerdan "incomparable", "personalísimo", "habilísimo en espacios cortos", "alegre", "agresivo", "cimbreante" y "saltarín increíble que llega más alto con la cabeza que los arqueros con sus manos".

Se quedó sin una pierna pero existen quienes afirman que Arsenio Erico aún tenía a la otra y una cabeza para los exquisitos malabares del mejor futbolista paraguayo de todos los tiempos.