Entre la libertad y el cine

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Con una ambiciosa producción ambientada en 1811, Gustavo Delgado nos adelanta "Libertad", tercer largometraje del cineasta inspirado en la valentía de los próceres de la independencia para relatar una historia desde la inocencia de dos niños.


 -No sabría explicarte cómo surgió la idea, al igual que todas las ideas. A uno solo se le ocurre un hecho, específico o no, un personaje y se comienza a escribir sobre la percepción de las motivaciones y la creación de la personalidad de personajes centrales y los que puedan acompañarlos para dar vida a la historia; siempre dentro de un contexto social e histórico. Luego ya viene la parte técnica del guión, que es la estructura de la historia, sus unidades de tiempo, historias secundarias, puntos de giro, etcétera. 


-¿Qué podrías adelantar del guión y del argumento de la película?


-Trata sobre los acontecimientos previos a la gesta del 14 y 15 de mayo de 1811; donde la historia comienza en Tacuary, con la muerte del padre de Pedro Juan Caballero y la muerte del padre de Francisco, un niño de 13 años que se convierte en el personaje principal de la película. A ambos los une su pérdida. Francisco viene a la ciudad y se convierte en el mensajero de los próceres la noche de la independencia.


-Desde "El reflejo" (2008) hasta "Libertad", se nota una diferencia, tanto en el plano narrativo de la propuesta como en la escala de la producción. ¿Cómo definís tu crecimiento como cineasta y contador de historias?


-La narración la hago de la misma manera, creo yo. Hasta hoy, y desde mi primer largo, me dicen "es raro" cuando explico mis composiciones. Yo creo que las diferencias dependen del guión en sí. Creo que tengo una forma personal de contar las historias. Crecimiento no sé, diferencia, sí, por supuesto.


En cuanto a escala sí, la diferencia es abismal. Pasar de hacer dos películas con un presupuesto de 100 millones cada una a pasar a hacer esta, parece de otro mundo, pero estábamos bien preparados para el desafío.


EL ANTES


En cuanto al vestuario, el equipo logró encontrar el diseño real de los uniformes de los próceres de la época, según apunta el director, gracias al trabajo del Gral. Hugo Mendoza, "un historiador de gran prestigio", subraya. Fue así como se logró el armado de unos 500 vestuarios completos, de gente del pueblo, milicianos, entre otros. 


Para la confección de vestuario y entrenamiento militar de los actores, la producción contó con asesores militares. Las armas de fuego como fusiles y cañones también se construyeron en base a una investigación realizada con asesoramiento militar.


En cuanto a la selección de actores, se realizó un casting. En tanto, para el trabajo con los actores se trabajó con un profesional argentino. "Cuando comenzamos a trabajar en la selección de actores hubo coincidencia plena en la selección y en los roles que tendrían", acota el director.

EL DURANTE

Los escenarios que sirvieron de locación para la película incluyeron lugares reales e históricos tales como el campamento de Cerro León, en la ciudad de Pirayú, iglesias rústicas como la de Yaguarón, y campos de Luque y Areguá.