11 de Noviembre de 2011 19:00
Estamos expuestos
¿Qué sensación experimentan al imaginar que sus datos, tales como número de celular, dirección de vivienda, número de cuenta, correo, préstamos que hicieron, etc., están siendo comercializados a cualquier persona? Escalofriante para algunos.
Nuestros números telefónicos, cuentas bancarias, correos, domicilios, lugar de trabajo, lugar de votación, registro del automotor, datos que consideramos importantes y que solo brindamos cuando decidimos utilizar un servicio en serio, se encuentran circulando afuera, ofrecidos en un paquete, a precios que pueden ir en guaraníes o en dólares.
Constatamos que nuestros más preciados datos se encuentran a merced del mejor postor, circulando en la red, ofrecidos por personas innominadas y sin residencia fija, tal vez. Esto es posible gracias a que en Paraguay las normas aún no se adecuan a las nuevas tecnologías, las cuales avanzan a más velocidad que las neuronas de las autoridades locales, sin generalizar.
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Este año, el Congreso sancionó el proyecto mediante el cual se logró reformar el Código Penal, para incluir nuevos delitos, entre ellos el robo de datos de una base cualquiera. El diputado David Ocampos, conocedor del área, reconoció que nuestra legislación no contempla este tipo de situaciones, como para indicar qué se puede regular o en todo caso sancionar, si se violan las normas.
"Si se constata que alguien robó esos datos de una base de datos es un delito", explica Ocampos, al tiempo de aclarar que si esos datos se proporcionan a través de internet, en un e-mail, dificilmente se llegue al "ladronauta". El legislador también menciona que para poder diferenciar entre dato personal y dato público se debe crear una ley que especifique cuáles son los datos accesibles y cuáles son los privados.
¿Qué hacer?
Tal vez lo primero que se nos cruce por la mente sea denunciar ante la justicia, pero ello tampoco es así de simple. La persona cuyos datos están siendo ofertados no puede accionar de manera judicial contra un innominado, porque no existe una ley a la cual aferrarse para iniciar un proceso.
"Hábeas data es un recurso para actuar contra tus datos personales. A nosotros lo que nos falta también es un marco legal de datos personales, y allí se estipula que es un dato personal y confidencial que no puede retener una empresa", indica.
Ahora, la empresa de la cual se extrajo su dato debe hacerse responsable por el mismo y solicitar a la justicia una orden para rastrear al "ladronauta" que se apropió de información sensible entregada bajo toda confianza por sus activos, que son los clientes.
"Si Tigo dice que es una información de ellos, puede acusarle de robo de información, y el problema es que tiene que probar que se le robó la información", y agrega que "el único que puede denunciar es el que se siente propietario de esos datos. Tigo puede decir 'esa
base de datos es mía', y vos individualmente no podés accionar porque no va a ser vinculante, va a ser solo entre Tigo y vos", acotó.
El diputado Ocampos expresó que, ante la ausencia de estas normas, los datos de personas circulan e incluso son de acceso público, como las páginas amarillas. Mediante todo eso se concluye que "estamos expuestos" a que cualquier malintencionado llegue hasta nuestros hogares, o maneje nuestro currículum financiero, e incluso intimide a nuestros hijos.
"Todo a US$ 1.500"
"Por US$ 1.500 te vendo todos los datos", fue el ofrecimiento que un español realizó a un interesado. En la siguiente cámara oculta realizada a los vendedores de datos se puede observar la manera de proceder de dos personas que lucran con datos de personas individuales, extraídos de varias empresas como las telefónicas, cooperativas y bancos.
El extranjero, en todo momento, exige al comprador que no divulgue su "ofrecimiento", para evitar levantar sospechas, evidencia de que estando consciente de la irregularidad de su proceder, aun así insiste con la misma. Incluso comenta que el costo por empresa es de US$ 150.
Acoso
"Le llamamos porque tenemos registros de que es un buen cliente", el telemárketing es el cliente principal de este tipo de ventas. Muchas personas reciben llamadas por parte de empresas financieras, prestamistas o telefónicas que ofrecen un servicio.
En primer lugar, uno se pregunta cómo esa empresa desconocida tiene el número de celular; en segundo lugar, es sospechoso que la persona que llama ofrezca un crédito "asegurando" que tiene buenos registros sobre sus transacciones.
En Paraguay, este negocio va ganando espacio, pese a que sigue siendo llamativo el nivel de información personal que manejan. Esas personas que poseen un "buen currículum" son las que sufren el constante acoso de este tipo de ofrecimiento.
¿Ud. recibió este tipo de llamadas? Pues sepa que alguien vendió sus datos.







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