Gerónimo, el primer arquitecto nativo del Paraguay

De chico le gustaba jugar al fútbol, pero en la secundaria se percató de que haría de la Arquitectura una profesión.

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Creció a unos 350 kilómetros de Asunción, en un territorio en el que no falta naturaleza, artesanía, producción agrícola y también necesidades. "Mi comunidad es Pindó, en San Cosme, departamento de Itapúa y es una comunidad relocalizada por la Entidad Binacional Yacyretá", comenta Gerónimo Ayala Benítez, el penúltimo de los nueve hijos de la pareja conformada por Eduarda y Faustino.
 
Desde muy pequeño, el fútbol despertó la pasión de Gerónimo pero ya en la adolescencia, los años de estudio como "Maestro mayor de obras" en el Centro Técnico de Entrenamiento Vocacional de Encarnación sirvieron para acercarlo al mundo del diseño y las construcciones.
 
"Cuando uno termina la secundaria tiene que elegir una carrera y yo elegí arquitectura. Siempre quise ser arquitecto", relata.
 
Y hasta concretar su sueño… no paró.
 
EL FRUTO DE LAS BUENAS CALIFICACIONES
 
Gracias a una beca de la Entidad Binacional Yacyretá, el nativo mbya guaraní ingresó a la carrera de Arquitectura de la Universidad Católica de Itapúa. La Binacional cubrió los gastos de los dos primeros años, pero poco después, sus méritos académicos le valieron una beca de la misma facultad.
 
Fueron seis años de constante demostración de actitud, voluntad y esfuerzo para mantener las buenas calificaciones.

Actualmente, unos 100 nativos de varias etnias siguen el ejemplo de Gerónimo, tal como confirma Lida Acuña, presidenta del Instituto Paraguayo del Indígena. "Estamos apoyando con un pequeño subsidio de G. 300 mil mensuales, para que no les falte el pasaje. No es gran cosa pero es una ayuda porque ellos tienen múltiples necesidades. Estudian carreras como Ciencias de la Educación, Enfermería, Derecho y Trabajo Social en Concepción, Asunción y Curuguaty, entre otras ciudades", refiere.

EL RESPALDO DE TODOS: ALGO INVALUABLE

Hoy, mirando atrás, Gerónimo asegura que nada de ello hubiera sido posible sin el apoyo de tanta gente. "Mis padres me apoyaron muchísimo. A lo mejor ellos no tenían esta oportunidad de estudiar y a nosotros siempre nos decían que teníamos que estudiar, que solo a través del estudio podríamos tener un buen trabajo y un nivel de vida mejor de lo que ellos tuvieron. Siempre nos decían ‘pe estudiavaera’", señala.
 

No olvida a sus compañeros, a los docentes y a las autoridades de la Facultad que neutralizaron cualquier tipo de dificultad. "Ellos siempre me apoyaron. Gracias a Dios nunca me discriminaron. En ese aspecto estoy muy contento. (…) Nunca luego esperé que me discriminaran porque trato de respetar siempre a los compañeros y los docentes. Yo creo que si uno es respetuoso, se gana naturalmente ese respeto", acota.
 
NATIVOS: PROTAGONISTAS PARA UNA TESIS
 
Gerónimo estima sus raíces y una conversación con él invita a conocer la cultura mbya y sus tradiciones, las que él mismo, nunca olvida y que lo llevaron a considerar un proyecto  para ayudar a su comunidad. 
 
"Yo creo que el idioma nunca fue un obstáculo. Al contrario, para mí que fue una oportunidad porque yo trataba de mantener mi lenguaje tradicional y con el castellano yo trataba de estar en contacto con la sociedad. (...) Siempre llevé en cuenta mi lenguaje tradicional", dice al referirse a su experiencia en la universidad.

 

Tal es así que pensó que a través de su tesis de grado podría plantear una solución al déficit habitacional de los pueblos nativos de Itapúa. En este departamento, están asentadas unas 30 comunidades y durante su trabajo, Gerónimo recorrió 26 de ellas.
 


"Ellos accedían a dar información de cómo tiene que ser una vivienda tradicional. Me decían que la vivienda tiene que estar separada una de otra, que no tiene que ser como en las zonas urbanas. Me decían por ejemplo que las casas deben ser construidas con materiales hechos por Dios y cuáles son esos materiales? la madera, la tierra –el yvy-, el kapi’i, el pindó, que son materiales que no son nocivos para el medio ambiente y estamos en equilibrio con nuestro Dios que es Tupa", explica.
 
Recopiló todas las propuestas y defendió "Vivienda para los guaraníes" –su tesis de grado– el viernes de la semana pasada.
 
Al título de Arquitecto, la satisfacción personal y el orgullo de su familia, se sumó la calificación cinco felicitado a su ponencia y un rico vorí vorí con gallina casera preparado por su madre, como homenaje.
 
EL DESAFÍO
 
Pese a la culminación de sus estudios terciarios, Gerónimo renueva sus metas y ratifica su compromiso con las comunidades nativas de nuestro país.
 
"Lo que vamos a hacer ahora es buscar recursos para los jóvenes indígenas. Vamos a presentar el proyecto –"Viviendas para los guaraníes" a la Entidad Binacional Yacyretá o a otros organismos estatales o privados", menciona. 
 

Mientras espera que su proyecto capte la atención de alguna compañía, se prepara para iniciar –este lunes- su trabajo en la Senavitat como fiscalizador de construcciones en cuatro comunidades indígenas del departamento de Canindeyú.
 
"La Presidenta del Indi tenía mi Curriculum, sabía que estudiaba arquitectura y me dijo que me llamaría porque el Indi tiene un programa para pueblos originarios y se acordaron de mí", declara al acotar que recibió la noticia de su contratación hace tres semanas.
 
Pese a su entusiasmo y su satisfacción por el logro, no oculta su preocupación por el abandono al que viven sometidos los nativos en nuestro país. "Tienen muchas necesidades y con solo construir viviendas no es que se soluciona la problemática. Hay que ver qué más se hace con la salud, la producción, la educación. Queremos que mejore cada parte que compone en sí el sistema. También hay que ver como insertar a los pueblos en la sociedad. (…) En muchos sectores están abandonados los pueblos nativos", enfatiza Gerónimo, quien ahora anota su nombre, como el primer arquitecto nativo del Paraguay.

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