El pasado 24 de julio de 2005, el periodista del Diario ABC Color Luis Verón había publicado la transcripción íntegra de una carta remitida por un lector que presenció la ejecución de Gastón Gadín y Cipriano León, quienes compartieron la autoría de un asesinato. El primero lo ideó y el segundo lo materializó.
Lo curioso del caso es que Gadín encargó al peón Cipriano que mate a su propio padre, ya que presuntamente le había negado un préstamo para unirse en sagrado matrimonio con su entonces novia. Gastón, quién residía en el barrio de Villa Morra con sus padres, tenía tan solo 18 años.
Aparentemente Gadín (hijo) quería contraer nupcias con su novia, atendiendo su condición de católico; y la negativa del padre lo motivó a encargar el crimen que se produjo en horas de la noche. Su madre dormía profundamente, cuando León ingresó con un hacha y procedió a prácticamente desfigurarla. El mismo destino sufrió Gadín padre, quien al regresar a la habitación fue recibido con un mortal golpe.
Detalles sobre la aplicación de la justicia en el caso se desconocen, pero lo cierto y concreto es que los 12 integrantes del Tribunal de Jurados tuvieron la decisión unánime de ajusticiar a ambos. El propio presidente de ese entonces, Eduardo Schaerer, había dado el visto bueno al destino, avalado en lo que establecía la aquella vigente Constitución Nacional de 1870 en su Artículo 102, inciso quinto, referente a las atribuciones del Jefe de Estado.
EL DÍA DE LA EJECUCIÓN
El caso de Gadín fue el último que tuvo esta sentencia, pero lo curioso es que recién el 22 de noviembre de 1969, Paraguay firma el Tratado de San José de Costa Rica, cuya ratificación se registra luego del derrocamiento del dictador Alfredo Stroessner en 1989.
Un total de 52 años transcurrieron en Paraguay desde la última pena de muerte hasta la abolición de la misma, pese a que una gran cantidad de reos fueron sentenciados a muerte. Peor era durante los primeros gobiernos, donde en las actas figuraba "muerte natural", luego de que el reo haya recibido 100 azotes o 800 "palos en carrera", escasa alimentación, trabajos forzados, entre otras aberraciones.
Hoy en día son China, Irán, Pakistán, Iraq, Sudán y Estados Unidos los países con tasas de aplicación de penas capitales más altas del mundo. Pese a que Paraguay es una nación subdesarrollada, forma parte del grupo que prefiere no optar por esta "solución".
La opinión de las personas difiere bastante entre los que fueron afectados por casos similares al de María Belén Fariña, y los que jamás han atravesado por ese momento. Esto refleja la desconfianza existente ante la eventual sentencia de un juez ante cierto caso.
Esto se podría solucionar si el Estado invirtiese más en dotar las cárceles de mayor infraestructura, de tal manera a que no sea un reclusorio donde aprenden a delinquir mejor, sino que se convierta en un verdadero pasaje a la reinserción social porque, como siempre predicó una de las personalidades más influyentes de la historia de los Derechos Humanos, Martin Luther King, todos somos iguales.