Habla con voz pausada, casi con la misma tonalidad con la que a veces susurra en sus canciones. Políticamente incorrecto, cordial y dueño de un humor mordaz que sirvió para retratar pasajes musicales como "Desde que te perdí", "S.O.S. tan fashion" o "Cumbiera intelectual", Kevin Johansen es una de esas sorpresas que vio nacer Alaska, allá por 1964, para desembarcar en su más tierna edad hasta Argentina, tierra de su madre. La fusión del Río de la Plata con su genético aire norteamericano su padre es estadounidense, definieron un Johansen tan cosmopolita, como musical y líricamente irreverente.
Acompañado de su banda fija formada hace más de diez años, en New York The Nada, definida por él mismo como "la aplanadora del folk", el músico regresará a Paraguay para presentarse el miércoles 7 de diciembre, a las 21:00, en la Estación Central del Ferrocarril.
Pero no lo hará solo: lo acompañará, una vez más, el talentoso dibujante Liniers, quien se encargará de sumar con su magia visual el espectáculo. Juntos habían editado el libro "Oops!" (Ediciones de la Flor), una deliciosa enciclopedia de "letra y dibujo", que la dupla creativa ofreció en 2008.
En una entrevista telefónica desde Buenos Aires, el músico habló del secreto de su sonido, de la dupla creativa que conforma con Liniers, del humor que según él lo ayuda a "profundizar", de la música que escucha y de su regreso a Paraguay.
No busquen comparaciones. No arriesguen definiciones. La autenticidad de Kevin Johansen es a prueba de fuego. Basta con hurgar con el origen de su sonido, que él mismo se encarga de hacerlo.
"Fui encontrando el sonido
Siempre digo que, por la hermosa metáfora que me tocó nacer en Alaska, pero de madre argentina; vivir la infancia "gringa" como le digo yo hasta los 12, pero después vivir acá, en la Argentina, hasta los 20 y pico
eso, obviamente, me marcó comenta. Y tuve una madre que escuchaba mucha música folclórica, tanto el folclore del sur como del norte. Entonces el sonido es bastante folclórico, aunque tiene sí, por momentos cosas más rockeras o cosas hasta tangueras, pero el sonido acústico es lo que marca el sonido de The Nada. Yo digo: como dicen de Divididos "la aplanadora del rock"; The Nada es "la aplanadora del folk".
-El humor y la ironía, al parecer, tienen mucho espacio en tu vida, tanto en lo musical como en lo lírico
¿Cómo definirías esa comicidad, que se evidencia en tus textos y canciones?
-Para mí es como un estado de ánimo más
me parece que el humor o la ironía te ayudan mucho a ver las cosas sin tanto drama, y a la vez a profundizar, paradójicamente, ¿no? Yo creo que el humor es muy profundo, al contrario de lo que piensan a veces algunas personas, que el humor es algo superficial. Yo creo que el humor es súper serio. Creo en el humor, desde Chaplín a Almodóvar, a Les Luthiers, Woody Allen
es crítica social, pero que a la vez es sin melodrama. Es una forma de reírnos de nuestra naturaleza humana tan imperfecta. Y, bueno, y también no sentirse el único, ¿no? Canciones como "Desde que te perdí" o "S.O.S. tan fashion" o la "Cumbiera intelectual", de algún modo miran con una sonrisa cómo somos como personas. Y hasta a veces es un análisis sociológico profundo. Pero lo que tiene la ironía para mí es interesante, porque te obliga a una segunda lectura: en realidad te obliga a profundizar, porque vos estás riéndote, y de repente decís: "Ah, qué quiso decir este hijo de su madre". Entonces es interesante, porque uno vuelve al texto, o vuelve a escucharlo de otro modo.