27 de Mayo de 2011 19:00
La historia de Beatriz
Al conocer la historia de la fundación "Juan Pablito", vimos que se trataba de una organización recientemente creada para ayudar a mejorar la atención médica y humana de los bebés con trisomía 13 y 18, además de dar apoyo a sus padres.
Beatriz llegó al mundo el 1 de abril de 2009 y fue muy esperada por sus padres. Lidia, al nacer su niña, la pudo observar desde la incubadora donde la ubicaron para luego llevarla a neonatología. Durante el día no pudieron ver a la bebé que era asistida por los neonatólogos y enfermeras.
Por la tarde, Lidia quería ver a su niña y le "decían que por mi herida no podía, que más tarde podré, pero pasaban y pasaban las horas y yo estaba desesperada. Hasta que llamé más tarde y me dijeron que mi Beatriz estaba en estado crítico".
Ante tanta insistencia, Lidia pudo ir a ver a Beatriz; a quien solo pudo hablarle despacito y realizar un leve roce. Pero a las cinco de la mañana del 2 de abril del mismo año, el neonatólogo les informó que Beatriz había partido al cielo.
Tras su partida, mamá Lidia temía olvidar a su bebita y "solo quería hablar de mi Beatriz"; para lo cual ella creó un blog en Internet que es utilizado como diario de vida. "Comencé a escribir mi blog lo hacía como desahogo, como diario de vida", indicó la mamá.
Además, en la sección de los testimonios del portal digital de la fundación Juan Pablito, Lidia finaliza su historia diciendo: "No tengo palabras para explicar el tremendo amor que siento por ella. Nunca antes en mi vida sentí una felicidad tan fuerte y un dolor tan profundo en tan poco tiempo. Su venida a este mundo me hizo feliz, me hace feliz; pero la extraño muchísimo. No pasa un minuto de mi día que no piense en ella. La amo con toda el alma y sueño con el día en que nos abrazaremos para siempre".
Tras la partida de Beatriz, Lidia y Zoran fueron nuevamente padres de una niña.
"El dolor no desaparece, pero el amor crece. He aprendido a amar a mi niña hacia el cielo, a verla en todas las cosas hermosas que me rodean. Su presencia en mi corazón es eterna, porque los hijos son para siempre, no importa en donde estén", finaliza Lidia en su testimonio.






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