09 de Diciembre de 2011 19:00
La TV, la niñera del siglo XXI
No es un fenómeno nuevo, pero en realidad solo sigue en aumento. Una buena cantidad de padres modernos dejan a sus hijos por horas frente a la TV, sin saber-estimo- el probable daño que esto puede causar a los más chicos.
Lo que planteo este fin de semana no es nada nuevo, pero viendo lo que sucede día a día, estimo que no está demás insistir con lo que yo pienso, que entiendo es casi un paradigma, aunque miles se crucen de brazos y hagan como que no pasa nada. Hablo de la influencia que tiene la televisión en los niños.
Debo aclarar que el objetivo de la nota no es dejar mal parada a la televisión o los programas televisivos, sino más bien, desnudar, describir y presentar las reflexiones de los entendidos, no sobre el objeto TV, sino sus efectos cognitivos en un infante, sea cual fuese en contenido; bueno, regular o malo.
Arranquemos con referencias interesantes. A finales del siglo pasado, en 1999, la American Academy of Pediatrics realizó una declaración o punto de vista institucional (histórico) respecto a los efectos de los programas de televisión sobre las mentes de los niños.
Crudamente, el comunicado reza:
"Los pediatras deberán recomendar encarecidamente a los padres que eviten que los niños menores de dos años vean la televisión. Si bien ciertos programas de televisión pueden ser promovidos como que están dirigidos a este grupo de edad, la investigación sobre la primera etapa de desarrollo del cerebro muestra que, para lograr el crecimiento sano del cerebro y el desarrollo adecuado de las destrezas sociales, emocionales y cognoscitivas, los bebés y los menores de 5 años tienen la necesidad imperiosa de interactuar directamente con sus padres y demás cuidadores importantes. Por lo tanto, habrá que desalentar exponer a los niños pequeños a los programas de televisión".
Usted podría decir, "pero eso fue hace mucho tiempo" y en realidad no se equivoca, ¿Pero se ha puesto a pensar sobre si los contenidos realmente han elevado su nivel?. Pues bien, que lo digan ellos.
"Ha dado su primer paso" describe la madre, en una mordaz caricatura. |
Se encontró que los niños tan pequeños (como de dos años) tienen opiniones concretas acerca de ciertas marcas específicas promovidas por la publicidad de la televisión y por el comportamiento de los padres.
Los niños de un año de edad evitaron un objeto tras haber visto a la actriz de un video reaccionar en forma negativa, lo que sugiere que los infantes pueden aplicar la reacción emocional que vieron en la televisión para guiar su propio comportamiento", declaró.
Por otro lado, dos fundaciones reconocidas, la National Literacy Trust, con sede en Londres, y la Kaiser Family Foundation han publicado estudios sobre el estado de la investigación actual.
Si bien varios estudios sugieren que los programas adecuados a la edad del niño pueden ayudar a que los niños de preescolar aprendan el lenguaje, se han realizado mucho menos estudios enfocados a los niños entre 2 y 5 años.
Incluso, indica el portal www.pbs.or, "Existe cierta evidencia en cuanto a que los niños a los 18 meses de edad responden con palabras a los programas visuales, en especial si el contenido es de alta calidad. Pero otros estudios sugieren que los niños menores de 22 meses de edad aprenden con menos eficacia las palabras de la TV que de la interacción con las personas", nada mal.
INFLUENCIA
Según el Dr. Javier Lavilla, de la Clínica Universidad de Navarra: "El niño aprende en gran parte por imitación de las personas que para él son más interesantes o atractivas. Esas personas pueden ser los propios padres u otros personajes que estén a su alcance. Por ello, esos modelos pueden tener consecuencias importantes sobre su conducta futura.
Además, los niños expuestos a programas destinados a adultos entran en contacto con realidades para las que no están preparados (violencia, guerras, etc..), que muchas veces no son capaces de distinguir si son realidad o ficción. La exposición a este tipo de programas puede transmitirles una visión especialmente pesimista del mundo que les rodea o crearles cierta inseguridad. Por otro lado, existen esos factores que influyen sobre los niños, como la ausencia de una alternativa o antídoto adecuado, la capacidad de captar la atención y el tiempo dedicado a ver esos argumentos o modelos".
HASTA 30 MINUTOS DIARIOS
La psicóloga española Mari Lola Parra, quien indicó este mismo año: "A veces vienen padres junto a mí y me dicen, que mi hijo dice tal palabra, nosotros no decimos eso y ellos no se dan cuenta que el niño ya ha pillado eso en la tele. Si el niño ve televisión, mientras más tarde mejor. Lo que recomiendo es que los niños mayores de 2 años vean televisión de 20 a 30 minutos por día, nada más, es difícil de cumplir, pero no es bueno aficionarlo"
TV-NIÑERA
Sobre este punto, Parra aseveró: "Esto es mucho más grave, si los dos padres trabajan y lo dejan solo viendo la tele, no solo la TV lo moldeará sino que esa carencia afectiva tendrá sus consecuencias, últimamente pues los padres o los encargados también solo le prenden la tele y los dejan ahí, mientras uno está haciendo otras cosas, no están midiendo lo que le están haciendo a ese chico. En la edad preescolar, lo fundamental es el contacto con los padres, que ellos formen la personalidad que tendrá el niño, que no lo terminen haciendo los anuncios televisivos".
LA CAJA BOBA Y LATINOAMÉRICA
Recurrí a la opinión del Lic. Fernando Ibáñez, titular de la cátedra de Teoría de la Comunicación en la Universidad Católica de Asunción y master por la Universidad Federal de Rio Grande do Sul. Ibáñez destacó, desde el aspecto más local, lo bueno y lo malo de tener a los niños frente al televisor.
"En realidad hay varios estudios, uno de los más importantes fue hecho por la Unesco a comienzos del 2000, donde se analizó los posibles efectos de la película Rambo en los niños de varios continentes y la verdad es que concluyeron cosas interesantes", indicó el profesor.
Las conclusiones que arrojó el estudio realizado por la Unesco son más que elocuentes. Extraje un par de párrafos para que usted vea lo que indicó esta muestra.
"El 91% de los niños en nuestra muestra global (5.000 niños de 12 años) tienen acceso a un aparato de TV, primordialmente en su casa. Así, la pantalla ha llegado a ser un medio universal alrededor del mundo".
Ya sea en las "favelas", una isla del Pacífico Sur o un rascacielos en Asia, la televisión es omnipresente, aun si consideramos que no cubrimos algunas regiones donde ella no está disponible en absoluto.
Este resultado justifica la presunción de que aún es la fuente más poderosa de información y entretenimiento fuera de la comunicación cara a cara. Esto se confirma por estadísticas posteriores. Aún la radio y los libros no tienen la misma distribución (91%, 92%).
Todos los otros medios siguen a cierta distancia: periódicos 85%; cintas grabadas (cassette) 75%; revistas de tiras cómicas 66%; videograbadora 46%; juegos de video (como "gameboy") 40%, PC 23%, Internet 9%. Los niños informaron sobre cuánto tiempo ocupaban en varias de sus actividades favoritas.
"Los niños pasan un promedio de 3 horas diarias frente a la pantalla. Esto corresponde a por lo menos un 50% más del tiempo que ocupan en cualquier otra actividad, incluyendo las tareas escolares (2 horas), ayudando a la familia (1.6 horas), jugando fuera (1.5 horas), estar con amigos (1.4 horas), leyendo (1.1 horas), escuchando radio (1.1 horas), cintas/CDs (0.9 horas), o usando el computador (0.4 horas, para los que esto puede aplicarse). Así, la TV domina la vida de los niños alrededor del mundo".
Son números fríos, pero está claro cuál es el impacto. El estudio se realizó en chicos de todos los continentes, obviamente incluyendo a América Latina.
Finalmente, entre otros aspectos, el profesor Fernando Ibañez dejó un par de conceptos a los cuales uno debería estar atento.
"Muchos padres, porque somos de diferentes generaciones, pensamos que dejando al niño frente a la TV lo protegemos de salir a la calle, donde hay peligro, pero en realidad, ese peligro virtual o invisible que está en la televisión o en internet es igual de peligroso, sobre todo en el caso de los tutores o padres no controlen lo que ven los niños".
Los efectos pueden ser claramente, como los niños no tienen ese filtro que diferencian la realidad de la ficción, que el chico quiere imitar lo que haga su personaje favorito y de ahí en más depende lo que a él le guste, sea arrojarse desde una muralla para volar, practicar lucha libre con otros niños. Ellos absorben todo y definitivamente lo llevan a la práctica, porque están en una etapa de experimentación del mundo, de sus nociones, de sus sentidos, de todo. Por eso es importante la presencia de los padres, si se puede en todo momento, es difícil, también tengo hijos, pero sin dudas es realmente importante", subrayó.




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