01 de Febrero de 2012 00:00

Los humedales

Por Ing. Agr. Fernando Díaz Shenker

Las denominadas zonas húmedas o humedales desempeñan un papel vital en el ciclo hidrológico (del agua), además de contribuir al mantenimiento de la diversidad biológica y cultural de un país, de una región.

El 2 de febrero de cada año, se recuerda el Día Mundial de los Humedales. En Paraguay, los calificados con categoría Ramsar ocupan una extensión de 785.970 hectáreas.Los humedales se definen como zonas cubiertas de agua de poca profundidad, donde se forman ecosistemas muy variados, tales como: lagunas temporales, charcos, ciénagas (terreno algo profundo donde se recogen y se detienen las aguas, con fondo más o menos cenagoso, que conforman un hábitat para ciertas especies de animales y vegetales); pantanos y bosques de ribera, entre otros.  Son ricos en biodiversidad, mantienen y recargan los acuíferos subterráneos y estabilizan o regulan los  fenómenos climáticos. Además, cumplen un rol de almacenamiento y de control de calidad de las aguas, actuando como filtros y autodepuradores de las mismas.

CONVENCIÓN DE RAMSAR
La Convención sobre los Humedales, llamada "Convención de Ramsar", que se adoptó el 2 de febrero de 1971 en la ciudad iraní de Ramsar, es un tratado entre países que vigila el cumplimiento de los compromisos asumidos por los países miembros, para conservar las características ecológicas de los humedales de importancia mundial, a la vez que hacer un uso sostenible de aquellos humedales localizados en los respectivos territorios de los países miembros. Paraguay también forma parte de la Convención, en carácter de  país integrante activo.
En la actualidad, la lista de las zonas húmedas o humedales de importancia internacional asciende a 1011 provenientes de 117 países.


LEY N.º 3239/2007
Esta ley trata sobre los recursos hídricos del Paraguay.  En su artículo 29.º, señala: "El Estado reconoce a los humedales como ecosistemas de gran importancia para la sociedad, para los procesos hidrológicos y ecológicos que en ellos ocurren y la
diversidad biológica que sustentan, y que proporcionan, mantienen y depuran las aguas, siendo el agua el factor fundamental que controla el ambiente.  Por lo tanto, su
conservación y manejo sustentable posibilitarán el adecuado funcionamiento de los recursos hídricos en general". Por su parte, los artículos 30.º y 31.º establecen los conceptos sobre la conservación y manejo de los humedales; y las funciones de los
humedales relacionadas con el ciclo hidrológico, respectivamente.

¿POR QUÉ SE DEBEN  CUIDAR LOS HUMEDALES?
Además de los beneficios ya señalados en relación con el ciclo hidrológico que cumplen en estos ecosistemas, hay que añadir la riqueza en biodiversidad y disponibilidad de plantas y animales que en ellos viven, de singular importancia para el equilibrio
ecológico de las regiones de influencia; y de valor espiritual, recreativo, educativo y cultural para las poblaciones rurales de su entorno; como también para los turistas, biólogos e investigadores de país y del mundo. Además son muy importantes para la provisión de agua dulce con fines domésticos, agrícolas o industriales. Igualmente, son numerosas las actividades humanas que necesitan de los humedales, entre ellas: la pesca, la
agricultura, la actividad forestal, el transporte y el turismo ecológico, obviamente, realizados de modo sostenible.

HUMEDALES DEL ÑEEMBUCÚ
En cuanto a los Humedales del Ñeembucú, estos se encuentran en grave peligro de desaparición, ante los trabajos agrícolas que no tienen en cuenta sus características y ante la instalación, principalmente, de arrozales en su área geográfica.
Este es un ecosistema único que se encuentra en toda su extensión territorial, con sus recursos naturales interconectados unos con otros; aguas superficiales, subterráneas, especies animales, peces, aves, microorganismos; una vida depende de otra, una cadena
trófica que solo la madre naturaleza pudo haberla realizado con tanta sabiduría.

CONCLUSIÓN
Las razones que justifican el cuidado y preservación de los humedales como un patrimonio científico, biológico y cultural de la humanidad están más que justificadas, por el valor inmenso que poseen para ayudar al equilibrio de los ecosistemas donde se ubican y estimular el ciclo del agua. No se justifica el provocarles daño alguno con fines económico-productivos porque corren el riesgo de desaparecer de modo irreversible. Esto ya se sabe. La decisión queda en manos del hombre.

(*) Especialista en Comunicación Rural.
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