09 de Febrero de 2012 00:00
Los niños dejarían de ir a la escuela por temor a invasores
Productores del distrito de Mariscal López, en el departamento de Caaguazú, analizan no enviar a sus hijos a la escuela este año por temor a las amenazas de los carperos. Sostienen que diariamente son amedrentados ante la mirada complaciente de la Policía. El consulado brasileño pidió garantías para colonos.
MARISCAL LÓPEZ (Marti Bogado Villalba, corresponsal). Los colonos agrupados en la Coordinadora Vecinal San Roque González de Santa Cruz estudian la posibilidad de no enviar a sus hijos a la escuela en el presente periodo escolar ante las constantes vejaciones y amenazas que reciben de los carperos. La situación en las fincas 80 y 240 se va agravando por acción u omisión del mismo Gobierno nacional, sostuvo Mario Vega, representante legal de los colonos.
Sostuvo que los colonos todos los días soportan la coacción de los invasores ante la presencia de la propia policía que les permite actuar con total impunidad.
Rodolfo Pintos, paraguayo de origen, secretario de la Coordinadora, informó que los carperos instalan lomadas frente a sus campamentos por donde inevitablemente deben pasar los colonos. Además de insultos, en algunos casos hasta reciben proyectiles disparados con honditas. En otros casos, con sus motos cierran los caminos y comienzan a lanzar improperios a los transeúntes, cuando se trata de antiguos habitantes. Los paraguayos de origen reciben insultos y los de origen extranjero la mayoría de las veces son agredidos físicamente, relató. Los que tuvieron la suerte de cultivar pequeñas parcelas de soja, ahora deben solicitar permiso a los invasores para la recolección, de lo contrario se adueñan de las mismas, refirió.
Ante la impunidad con que actúan, sin que la Policía intervenga en ninguno de los casos, ya nadie puede enviar a sus niños ni siquiera a los almacenes y mucho menos a adolescentes y mujeres jóvenes, relató. Por todo esto, nadie quiere enviar a sus hijos a la escuela por temor a los matones que recorren los caminos amedrentado a la gente, sostuvo Mario Vega.
Consulado brasileño pide protección
Ante amenazas de muerte y de incendiar las casas de los colonos formuladas por los carperos, el cónsul general del Brasil en Ciudad del Este, Flavio Roberto Bonzanini, remitió una nota, el 20 de enero pasado, a la comisaría 16ª, a cargo del comisario principal Luis Vera, solicitando protección a los colonos brasileños y sus descendientes.
La nota manifiesta preocupación ante las amenazas que a diario reciben los colonos. "Los colonos brasiguayos que se encuentran en este conflicto tienen títulos de propiedad legalmente inscriptos en los Registros Públicos, por lo que poseen plena validez, hasta que se demuestre que son nulos por sentencia definitiva dictada por juez competente. En esta circunstancia tienen todo el derecho que les consagra la misma Constitución para disponer de su propiedad privada, la cual debe ser garantizada por las autoridades competentes. Es por ello que me permito solicitarle se otorguen a todos los colonos de nacionalidad brasileña y sus descendientes las garantías necesarias ante estas amenazas", señala parte de la nota.
MARISCAL LÓPEZ (Marti Bogado Villalba, corresponsal). Los colonos agrupados en la Coordinadora Vecinal San Roque González de Santa Cruz estudian la posibilidad de no enviar a sus hijos a la escuela en el presente periodo escolar ante las constantes vejaciones y amenazas que reciben de los carperos. La situación en las fincas 80 y 240 se va agravando por acción u omisión del mismo Gobierno nacional, sostuvo Mario Vega, representante legal de los colonos.
Sostuvo que los colonos todos los días soportan la coacción de los invasores ante la presencia de la propia policía que les permite actuar con total impunidad.
Rodolfo Pintos, paraguayo de origen, secretario de la Coordinadora, informó que los carperos instalan lomadas frente a sus campamentos por donde inevitablemente deben pasar los colonos. Además de insultos, en algunos casos hasta reciben proyectiles disparados con honditas. En otros casos, con sus motos cierran los caminos y comienzan a lanzar improperios a los transeúntes, cuando se trata de antiguos habitantes. Los paraguayos de origen reciben insultos y los de origen extranjero la mayoría de las veces son agredidos físicamente, relató. Los que tuvieron la suerte de cultivar pequeñas parcelas de soja, ahora deben solicitar permiso a los invasores para la recolección, de lo contrario se adueñan de las mismas, refirió.
Ante la impunidad con que actúan, sin que la Policía intervenga en ninguno de los casos, ya nadie puede enviar a sus niños ni siquiera a los almacenes y mucho menos a adolescentes y mujeres jóvenes, relató. Por todo esto, nadie quiere enviar a sus hijos a la escuela por temor a los matones que recorren los caminos amedrentado a la gente, sostuvo Mario Vega.
Consulado brasileño pide protección
Ante amenazas de muerte y de incendiar las casas de los colonos formuladas por los carperos, el cónsul general del Brasil en Ciudad del Este, Flavio Roberto Bonzanini, remitió una nota, el 20 de enero pasado, a la comisaría 16ª, a cargo del comisario principal Luis Vera, solicitando protección a los colonos brasileños y sus descendientes.
La nota manifiesta preocupación ante las amenazas que a diario reciben los colonos. "Los colonos brasiguayos que se encuentran en este conflicto tienen títulos de propiedad legalmente inscriptos en los Registros Públicos, por lo que poseen plena validez, hasta que se demuestre que son nulos por sentencia definitiva dictada por juez competente. En esta circunstancia tienen todo el derecho que les consagra la misma Constitución para disponer de su propiedad privada, la cual debe ser garantizada por las autoridades competentes. Es por ello que me permito solicitarle se otorguen a todos los colonos de nacionalidad brasileña y sus descendientes las garantías necesarias ante estas amenazas", señala parte de la nota.






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