05 de Diciembre de 2011 00:00
Paraguay, cuna de traficantes de drogas y personas
La corrupción y la impunidad son los ingredientes perfectos para la creación y fortalecimiento de bandas delictivas a nivel internacional, y Paraguay presenta campo fértil para ello.
Providenza cayó en el marco de la operación "Merluza Blanca", que monitoreó el paso por el Perú hasta la Argentina de un cargamento de cocaína. La "mercancía" fue embarcada desde Mar del Plata hacia España entre cajas de filetes de merluza.
En procedimientos efectuados en España y Argentina fueron decomisados casi 750 kilos de cocaína pertenecientes a la misma organización.
Adrián Fernando Providenza y su hermano Martín Providenza, quien se mantuvo prófugo, fueron sindicados entonces como principales líderes de la banda.
Junto a Adrián Fernando Providenza fue arrestado el lunes en la misma casa de citas su "socio" paraguayo, Miguel Ángel Bogado Franco, considerado el cerebro de la red que captaba bajo engaños a jóvenes.
Durante el procedimiento del lunes, al lado de la Fiscalía Barrial 4, además de rescatar a tres menores, los intervinientes incautaron 58 tambores con sustancias precursoras para la elaboración de cocaína, según los agentes.
Los investigadores señalaron que esta intervención se realizó luego de la denuncia de un familiar de una de las chicas que iba a ser enviada a México. En la ocasión, Adrián Providenza se expresó que es asesor de las jóvenes para shows eróticos, no para la prostitución.
Conexiones con México
La Policía también descubrió que el paraguayo Bogado Franco ya había sido detenido por agentes de Investigación de Delitos en agosto de 2009 transportando 48 kilos de una sustancia química similar a la efedrina.
Coincidentemente, el arresto de Miguel Ángel Bogado se produjo solo meses después de la captura en nuestro país del poderoso narco mexicano Jesús Martínez Espinoza, jefe del cártel de Sinaloa y considerado en su país el "rey de la efedrina".
Secuestro de Dalia
Otros detenidos junto a Miguel Ángel Bogado, en agosto de 2009, fueron Miguel Ángel Andrés González Ovelar, cuya cédula fue hallada en la casa de citas intervenida, y el entonces despachante aduanero Benito Luis León. Este último es el "cuidador" confeso de Dalia Scappini durante su secuestro, y, tras su captura, dijo que aceptó el "trabajo" porque creyó que se trataba de drogas.
Además, León admitió que precisamente un grupo de argentinos estaba detrás del plagio, dando pistas concretas con los demás miembros de la banda secuestradora.
Entonces, ante los nexos comprobados de Adrián Fernando Providenza con una red internacional de tráfico de cocaína; la presunta relación de Miguel Ángel Bogado con el cártel de Sinaloa, y el hallazgo de sustancias precursoras para la elaboración de drogas en la misma casa de citas donde ambos retenían a menores hasta enviarlas a México, la Policía paraguaya cree que se trata de la misma banda o que por lo menos operan estrechamente entre sí.





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