02 de Junio de 2011 00:00
Repatrian a 55 compatriotas y uno de ellos es detenido por la fiscalía
Un total de 55 paraguayos que vivían en situación de explotación laboral en Chile fueron repatriados ayer. En el grupo se encontraba Pedro Pablo Aquino Martínez, quien está imputado por trata de personas.
Dos semanas atrás había retornado Gabriel Resquín junto a otras dos mujeres, entre ellas su esposa.
Ayer, en horas de la tarde llegaron los otros 55 paraguayos que se habían acogido al programa de protección de testigos del Ministerio Público.
Con ellos llegó una comitiva de ese país encabezada por el director de Asuntos Internacionales, Jorge Chocair.
Lo hicieron en un vuelo de TAM y los pasajes fueron pagados por la fiscalía chilena, conforme a un convenio de cooperación.
En el aeropuerto fueron recibidos por la fiscala de Trata de Personas, Teresa Martínez, y el fiscal de Asuntos Internacionales, Juan Emilio Oviedo, además de otros representantes del Gobierno.
Un equipo médico los aguardó ante la información de que algunos de los integrantes del grupo se encontraban indispuestos.
Sin embargo, los repatriados se encontraban bien, aunque visiblemente cansados.
Tras ser sometidos a los trámites de Migraciones y Aduanas fueron llevados a la sede de la Fiscalía General del Estado, en un ómnibus fletado por el Ministerio Público.
En ese lugar fueron recibidos por el fiscal general, Rubén Candia Amarilla, quien les ofreció un refrigerio. Las víctimas de la explotación se mostraron muy poco predispuestas a hablar con la prensa. Solo algunos recordaron el triste momento que les tocó vivir.
Luego, abordaron el ómnibus que transportó a dos miembros de la comitiva a San Lorenzo, a otro grupo a Caaguazú, Ciudad del Este y Presidente Franco.
Otros dos quedaron en Asunción y hoy viajarán a Buenos Aires, Argentina, donde residen sus familiares.
Detenido en San Lorenzo
Aquino Martínez fue detenido en San Lorenzo al bajar del ómnibus para dirigirse a la casa de su tío.
La fiscala Martínez dispuso que se lo detenga en ese lugar, para evitar la molestia del grupo, ya que se había hecho pasar como víctima.
La fiscalía lo había imputado junto a su padre Aníbal Aquino como responsables de llevar bajo engaños a personas para trabajar en la reconstrucción de ciudades chilenas afectadas por el terremoto. Sin embargo, los viñedos de Santa Ana, ubicados a una hora y treinta minutos de Santiago de Chile fueron el destino de los paraguayos, que luego denunciaron que eran víctimas de explotación.
Se estima que en los mismos viñedos siguen trabajando otros 43 compatriotas.






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