08 de Junio de 2010 21:59
Rolón constituye un símbolo que transciende fronteras
El doctor Luis Alfonso Resck luchó hombro con hombro junto al monseñor Ismael Rolón contra la dictadura. El primero, animado por el deber de defender los derechos humanos, y el segundo, ungido por la bendición y sabiduría divinas.
"Si estuviese frente a él, le agradecería su enseñanza, su amistad, su testimonio de hombre grande en su dimensión moral, espiritual y cívica. No verlo más para mí sería un duro golpe a la conciencia, pero al mismo tiempo, quisiera que continúe viviendo física y espiritualmente", expresó entre sollozos el luchador social.
Resck recordó que, en sus inicios como docente, fue Rolón quien le extendió la mano para trabajar a su lado en la entonces escuela Monseñor Lasagna.
"En 1944, cuando él era director de la escuela nocturna Monseñor Lasagna, me llevó para enseñar a los niños. Y, de allí en más, juntos comenzamos a construir la institución grado por grado, curso por curso, llevando la casa de estudios a convertirse en lo que es hoy", relata a ABC Digital.
Destacó que tenía con el sacerdote un vínculo fuerte, basado en los ideales de educación cristiana. "Siendo profesores teníamos vínculo de amistad y compañerismo, y los dos levantamos la bandera en alto de la lucha por los derechos humanos", subrayó.
Resaltó que monseñor, siendo un hombre de Dios, estaba determinado a tomar partido en la creación de un nuevo tipo de hombre para asentar sobre él un nuevo tipo de sociedad, forjada por su formación cívica, cultural y religiosa.
Fue en aquel entonces que se creó el Consejo de Educación Católica, el primero en su especie, que le valió como pasaje de ingreso al Consejo de Educación del Ministerio de Educación y Cultura (MEC).
"Algo que de él destaco, en ese entonces, fue que renunció a ese cargo porque le escuchaban sus sabias palabras, pero dejaban que las mismas el viento las llevara y hacían lo que los miembros querían, de acuerdo al mandato de la dictadura. Había denunciado indeclinablemente", narró Resck.
Agregó que, siendo arzobispo de Asunción, un tiempo después también renunció al Consejo de Estado por la misma razón antes citada.
"Yo le acompañaba en esa posición de defender la libertad bajo la bandera de los derechos humanos. Él era un murallón infranqueable", recordó.
Finalmente, destacó que Ismael Rolón fue uno de los pocos que llevó la doctrina cristiana, oculta en los templos y dormida en las bibliotecas del Vaticano, a la práctica, levantando su grito de protesta en repudio de cualquier abuso contra la vida humana.






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