01 de Febrero de 2012 00:00

Soja

Por Dr. P. M. Gibert

En nuestro país, el cultivo de soja sigue siendo sostenido y, aunque la mayoría de la cosecha sea destinada a la exportación, queda un remanente en la clasificación, que puede usarse en la alimentación animal, en todas las especies animales, previa desactivación para no rumiantes por medio del calor.La soja es una buena fuente de proteína y de energía, que debe ser aprovechada en la nutrición animal; sobre todo cuando hay problemas climáticos o el precio no favorece la exportación.

El expeler de soja es el más utilizado en las diferentes raciones, pero también puede utilizarse el grano como materia prima, ya que este da un aporte extra en energía por su componente graso.

Cuando el grano de soja se va a utilizar en la alimentación de terneros, el grano debe ser desactivado de la misma forma que se hace  cuando se usa en aves y cerdos. La soja contiene factores antinutricionales que son inhibidores de una enzima, la tripsina, que tiene un papel fundamental en la digestión de las proteínas. También un inhibidor de la vitamina A y un factor anticoagulante. Todos ellos son sensibles al calor y se destruyen por el calentamiento del grano, ya sea en el proceso de estruzado o por medio del hervido o en contacto con un plano caliente. Cualquiera que sea la técnica empleada, se debe tener especial cuidado de no pasar la temperatura de 140 ºC, porque se puede modificar el valor nutritivo de los aminoácidos de las proteínas y desnaturalizarlas, de tal forma que no sean tan eficientes para su empleo. Un proceso correcto de desactivado inhibe la actividad ureásica. Este factor le confiere un sabor ácido al grano de soja y es un claro indicador de la presencia del factor antitripsina. De acuerdo a los estándares de referencia, la actividad ureásica de la soja correctamente tratada con calor debe encontrarse en alrededor de 0,2 unidades de pH.

Cuando se usa el grano entero de soja, se debe partir lo más cerca del tiempo de procesamiento del alimento. Esto es debido a que contiene mucha grasa y, si es partido con mucha anticipación, esta se oxida y atenta contra la calidad de las mismas. Además, se enrancia y perjudica a las vitaminas, como la A, D y E, presentes en la ración.

Cada especie tiene una tolerancia a la cantidad de soja a utilizarse. En las aves y cerdos, si bien se puede suministrar de acuerdo a los requerimientos proteicos, no siempre satisfacen las necesidades de lisina y metionina, por lo que hay que suplementarlas, sobre todo en las raciones preiniciadoras e iniciadoras.

En los rumiantes adultos, el grano de soja crudo puede administrarse sin problemas, pero siempre suministrando  pequeñas cantidades hasta que el animal se acostumbre. Además, hay que tener en cuenta que debe incluirse en proporciones adecuadas, no superando el 20 % de la materia seca total. Esto teniendo en cuenta que el grano contiene una cantidad considerable de grasa y, si esta es muy alta en el rumen, se puede afectar la fermentación ruminal y producir un desequilibrio en el aporte total de nutrientes, perjudicando el engorde o producción de leche final. En los terneros, el uso del grano de soja debe ser tratado igual que en los no rumiantes: desactivado.
Cuando se usa expeler, se debe tener especial cuidado de verificar la calidad, mediante la observación del color, el análisis químico o la verificación de la procedencia.

Ante la duda, siempre es bueno consultar con un técnico nutricionista, para no perder en el experimento. Debemos recordar que el mayor costo de la producción animal está en el costo del alimento.

La soja se puede utilizar como grano integral o como expeler.  En el primero los casos, el contenido de proteína no supera el 38 %; pero cuando se usa como expeler, su contenido de proteína varía entre 44 y 48 %. Hay algunos  que pueden superar estos porcentajes. Esta materia prima es muy utilizada en nuestro medio para la alimentación de cerdos y aves en todas las etapas, con muy buen rendimiento, debido a su alto valor en aminoácidos indispensables y al aporte complementario de energía por su contenido graso.

Cuando el grano es de segunda, estos porcentajes varían considerablemente, pero su empleo se justifica por el precio. Para lograr un equilibrio nutricional, se hace un análisis del contenido de proteína y se compensa con expeler o aminoácidos sintéticos. El valor energético varía en menor grado.

La mandioca y el ka’a he’ê son buenos complementos para utilizar con la soja; la primera como fuente energética; el segundo para favorecer la conversión alimentaria, ya que interactúa en el metabolismo de los carbohidratos, lípidos y proteínas, acentuando el aprovechamiento de los alimentos. Además, se puede utilizar el kumanda yvyra’i y la moringa como complementos proteicos.

La educación es la base del desarrollo de las comunidades. (p.m.g)

Consuma lo que el Paraguay produce. Produzca lo que el Paraguay y el mundo necesitan.

Recuerde: "El Paraguay puede".
  • ¿Querés recibir las noticias nacionales e internacionales más importantes?
    Enviá ABC al 22292 desde tu Tigo, Personal o Vox.

COMENTARIOS

Inicie Sesión o Regístrese para comentar.

- ABC Digital no se hace responsable por los comentarios generados o publicados por lectores.
- Los usuarios que utilicen datos falsos en los registros de ABC Digital serán bloqueados.
- Se anularán las cuentas de personas que utilizan este sitio para ofender, insultar, agraviar o publicar groserías. Los comentarios considerados inapropiados serán borrados.
- Los usuarios con más de tres reportes de abuso serán dados de baja.

 

Reportar error

Reportar comentario

Enviar a un amigo

 

Estimado lector

Esta funcionalidad estará disponible a partir del lanzamiento oficial del nuevo sitio de ABC Color.
Gracias por su comprensión.

Reloj animado Estimado lector, la página se refrescará en Cancelar