03 de Febrero de 2012 19:00

Todo sube, menos el salario

Por Antonella Brignardello

Popularmente se dice que enero es el mes más largo y difícil del año por los gastos de las vacaciones, el cobro tardío de los haberes y el cúmulo de cuentas a pagar.

Pues creo que más de uno estará de acuerdo con ello, y más de acuerdo con que el año 2012 comenzó con el pie izquierdo con la cantidad de rubros que fueron aumentando, en lo que parece ser una política de despojar al trabajador de todo su dinero.

Con cada reajuste en el precio del dólar, cada aumento hace temblar los bolsillos en el Paraguay porque ello significa una ola de incrementos en otros rubros. El 19 de enero se produjo el primer efecto, con la suba en el precio del gasoil a G. 230 más por litro, monto fijado en base a la cotización del dólar que tuvo un incremento.

Es sabido que el gasoil influye en los demás productos por el costo que genera el traslado de los mismos desde el lugar de producción hasta el lugar de venta. En este ámbito, los productos frutihorticolas, los lácteos, los panificados, entre otros productos también tuvieron que reajustar sus precios.

Los supermercados, donde se produce la venta al consumidor final, no estuvieron ajenos a esta cuestión, ya que también decidieron ajustar sus precios en un 5% más, incluidos los productos importados como los enlatados, que son directamente afectados por el dólar.

No suficiente con estos ajustes se sumaron las instituciones privadas, que están exoneradas de pagar impuestos, decretaron reajustes en sus matrículas y cuotas entre un 10% y 30%, sin que ninguna institución pueda tomar medidas contra el abusivo reajuste.

Esta decisión no se da por el gasoil y por el dólar, sino porque desde este año los maestros deben ser incluidos en el sistema de jubilación del Instituto de Previsión Social. Según el Ministerio de Educación y Cultura, existe un estudio que indica como tope un 18%, lo que fue totalmente ignorado por las instituciones educativas privadas.

Si bien está claro que la educación es un bien nacional y no debe lucrarse, muchas instituciones privadas y muchas subvencionadas (que reciben apoyo económico del Estado) cobran cifras altas en las cuotas de los alumnos, indicó el viceministro de Educación Francisco Giménez, en una entrevista a Radio Cardinal.


Pero eso no fue todo, ya que la guinda de la torta se presentó esta semana cuando los empresarios propietarios de estaciones de servicios anunciaron un aumento de G. 300 en el precio de las naftas, y como broche de oro, el aumento de G. 700 por kilo en el precio del gas.

Reajuste del salario

La gente de la clase media para abajo destina 85% del salario en alimentos.
Bernardo Rojas, de la Central Unitaria de Trabajadores Autentica, se presentó el pasado 26 de enero ante el presidente Fernando Lugo para pedirle un aumento en el salario mínimo de 15%. Rojas expresó en esa ocasión que el pedido no es un aumento, sino un reajuste, puesto que si se incrementa el salario debe ser en un 35%.

Por supuesto que el Poder Ejecutivo prometió evaluar dicha propuesta, sin embargo, fue el Consejo Nacional del Salario Mínimo (Conasam) el que emitió una respuesta al pedido de reajuste, indicando que las condiciones no están dadas para aumentar el ingreso de los trabajadores.

"El índice de inflación según el BCP es del 0,6 %, porcentaje que no se ajusta a una de las condiciones para el incremento del salario mínimo, que según la ley debe superar el 10%. Esto fue evaluado en la reunión de la Conasam, donde se ha determinado que la situación económica no amerita un incremento salarial", rezaba el comunicado.

Hasta el momento, el Equipo Económico no convocó a ninguna reunión para analizar el pedido, dejando en la expectativa a los trabajadores cuyos ingresos van perdiendo valor, obligando a los mismos a trabajar horas extras o en condiciones inhumanas, con el objetivo de sostenerse a sí mismo y  sus familiares.

 

Pocos los beneficiados

 

Solo unos pocos podrán enfrentar estos aumentos. El Congreso aprobó varios aumentos en el salario de los funcionarios del sector público. Se trata de los funcionarios públicos, que recibieron un aumento de 10%. Los médicos y las enfermeras fueron beneficiados con 52% mientras los docentes lograron el salario mínimo por turno, es decir que van a ganar 22% más.

 

En este grupo de pocos beneficiados se incluyen a los magistrados y los trabajadores del Poder Judicial quienes cobran desde este enero 15% más, y los militares y policías beneficiados con un reajuste de 40%.

 

Por supuesto, las autoridades del Estado se autoasignaron aumentos. Pero este sector emplea a más de 214.000 de la población económicamente activa, la cual está en torno a los más de 3.000.000 (Datos de la DGEEC).

 

Salario mínimo ideal

 

Los precios se ajustaron de la noche a la mañana, pero no pasó lo mismo con el aumento del 15% en el salario mínimo exigido a las autoridades.

 

Bernardo Rojas de la CUT-A comentó a ABC Digital que apenas se produjo el aumento en el costo del gasoil, fueron hasta el Palacio de Gobierno a solicitar un reajuste para hacer frente a la cadena de subas que siguieron al combustible.

 

Este pedido fue bien visto por el presidente Fernando Lugo, quien dejó en manos de su Equipo Económico y estos a su vez en manos del Ministerio de Hacienda, en un burocrático proceso de pasar de mano en mano.

 

"En Hacienda el territorio es más difícil para nosotros, y el lunes vamos a conversar con los directivos de las centrales obreras para ver qué hacemos", comentó Rojas con cierto escepticismo.

 

Según el directivo de la CUT-A, el salario mínimo debe ser de entre G. 2.500.000 a G. 3.000.000, atendiendo a que existe una deuda histórica del Estado con los trabajadores. "Una familia de cinco miembros debe ganar un salario mínimo de G. 2.500.000, pero ahora con la suba, debe ser G. 3.000.000", comentó.

 

En otro momento, criticó los datos brindados por el Banco Central del Paraguay sobre el último dato sobre la inflación de enero que registró 1,1%, señalando que la institución maquilla el estudio de la inflación incluyendo productos que las personas de la clase media para abajo no utiliza.

 

"El BCP maquilla su estudio del costo de vida incluyendo productos, entre los que están autos Mercedes Benz, joyas, cosas superfluas que la gente media para abajo no tiene. Esta gente gasta 85% de su salario en comida, y el resto en los servicios públicos y educación de los hijos", señaló.

 

Finalmente, expresó que existe la esperanza para lograr alcanzar el objetivo, pero advirtió que en caso de que ello no se dé, tampoco quedarán con los brazos cruzados.

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