24 de Setiembre de 2011 00:00
Un noviazgo no funciona con GPS
"Mi amor, ¿dónde estás, con quién?, ¿por qué no contestás tu celu, gordi?, ¡seguro estás con alguien y por eso ni respondés los mensajes! Chau, ahora sí ya me enojé".
Típicas recriminaciones de la pareja controladora que, en vez de novio o novia, parece policía realizando un interrogatorio. Son muchos los que tienen que lidiar con personas celosas y deberían tratar de ponerles un stop, antes que arruinen la relación.
Llega el sábado, día de salir con el novio; se encuentran, un besito, abrazo y él te tira una bomba que, sin dudas, arruinará la tarde: "¿Por qué te pusiste esa ropa, mi amor?, ¿no están un poco ajustados tus jeans?". Para qué luego abrió la boca. Inicia el round uno, se arma la discusión desde tu casa hasta el shopping, pasan toda la tarde con mala cara, por culpa de la intolerancia de no aceptarte como sos.Por Victoria Ramírez (20 años)
Es indiscutible que existen contextos y límites de vestimenta, comportamiento y modales, más aún en nuestra "sociedad" paraguaya, arcaica como ella sola.
Muchas chicas y muchachos están superacostumbrados a que su peor es nada les domine y les maneje la vida como más le guste, le digan con quién hablar, qué ropa usar, qué comer y hasta adónde ir; de más está decir que esto es reperjudicial para cualquier relación.
Una pareja, supuestamente, está compuesta por dos personas que tienen sentimientos "mutuos" de amor, confianza y respeto. Eso significa que ninguno es más que el otro, que son exactamente iguales. Algunos tienen que darse cuenta de esto, pisar tierra y notar que ya pasó bastante tiempo desde que se abolió la esclavitud y se acabó la dictadura.
Si tu novio o novia es así, tenés que hablarle y dejar las cosas en claro; si se quieren y desean de verdad estar juntos, van a tratar de llegar a un acuerdo provechoso para los dos. Todas las cosas razonables pueden ser cambiadas si hay voluntad de por medio. Si ese no es tu caso y, en vez de hablar, se pelearon por horas non-stop, ya estás kaigue y no querés ni mirarle, lo mejor va a ser que se tomen un tiempo para ver qué quieren. Si el panorama se ve muy negro, es mejor decir: "¡Chau, baby; ahí está la puerta!".
Es indiscutible que existen contextos y límites de vestimenta, comportamiento y modales, más aún en nuestra "sociedad" paraguaya, arcaica como ella sola.
Muchas chicas y muchachos están superacostumbrados a que su peor es nada les domine y les maneje la vida como más le guste, le digan con quién hablar, qué ropa usar, qué comer y hasta adónde ir; de más está decir que esto es reperjudicial para cualquier relación.
Una pareja, supuestamente, está compuesta por dos personas que tienen sentimientos "mutuos" de amor, confianza y respeto. Eso significa que ninguno es más que el otro, que son exactamente iguales. Algunos tienen que darse cuenta de esto, pisar tierra y notar que ya pasó bastante tiempo desde que se abolió la esclavitud y se acabó la dictadura.
Si tu novio o novia es así, tenés que hablarle y dejar las cosas en claro; si se quieren y desean de verdad estar juntos, van a tratar de llegar a un acuerdo provechoso para los dos. Todas las cosas razonables pueden ser cambiadas si hay voluntad de por medio. Si ese no es tu caso y, en vez de hablar, se pelearon por horas non-stop, ya estás kaigue y no querés ni mirarle, lo mejor va a ser que se tomen un tiempo para ver qué quieren. Si el panorama se ve muy negro, es mejor decir: "¡Chau, baby; ahí está la puerta!".





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