06 de Febrero de 2012 10:07
Un país politizado
Vivimos como nunca en la historia del Paraguay una época totalmente politizada que resulta perniciosa para la nación, al detenerse forzosamente como consecuencia de ello toda forma de progreso.
Erróneamente, hoy por hoy, los habitantes de la República del Paraguay derivan toda ambición, todo objetivo de realizaciones personales, para concretarlas a través de la actividad política, renunciando a nobles profesiones o actividades privadas.
Así vemos a médicos que al culminar sus estudios especializados, que buena plata le han costado al pueblo, en lugar de retribuirle al mismo los adelantos y conocimientos asimilados, dejan de lado la noble profesión para lanzarse a la arena política, como ocurre también con profesionales de otras áreas.
Empresarios, periodistas, sindicalistas, dirigentes campesinos o intendentes municipales en plena posesión del cargo, metidos en carreras en pos de lugares de relevancia en la estructura de algún partido político.
Estas actitudes no permiten de ninguna manera cumplir las funciones específicas asignádales en su momento por la voluntad popular a través del sufragio. Ha llegado la hora de la reflexión serena y personal de cada ciudadano, cambiando de actitud para bien de la nación, pero a partir de nuestra propia conducta y decisión, trabajando eficientemente en las profesiones o actividades por las cuales hemos optado, por más humildes que ellas sean, con honradez y honestidad, no esperando siempre que los otros den el paso inicial.
Es hora de que comencemos a tomar en serio a nuestro país, si es que no queremos empezar a lamentarnos en muy poco tiempo.
Rolando Escobar Pascottini
Así vemos a médicos que al culminar sus estudios especializados, que buena plata le han costado al pueblo, en lugar de retribuirle al mismo los adelantos y conocimientos asimilados, dejan de lado la noble profesión para lanzarse a la arena política, como ocurre también con profesionales de otras áreas.
Empresarios, periodistas, sindicalistas, dirigentes campesinos o intendentes municipales en plena posesión del cargo, metidos en carreras en pos de lugares de relevancia en la estructura de algún partido político.
Estas actitudes no permiten de ninguna manera cumplir las funciones específicas asignádales en su momento por la voluntad popular a través del sufragio. Ha llegado la hora de la reflexión serena y personal de cada ciudadano, cambiando de actitud para bien de la nación, pero a partir de nuestra propia conducta y decisión, trabajando eficientemente en las profesiones o actividades por las cuales hemos optado, por más humildes que ellas sean, con honradez y honestidad, no esperando siempre que los otros den el paso inicial.
Es hora de que comencemos a tomar en serio a nuestro país, si es que no queremos empezar a lamentarnos en muy poco tiempo.
Rolando Escobar Pascottini





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