01 de Abril de 2011 15:26
Un sueño en el tope de América
Siempre veía a Estados Unidos como un desafío, hasta que un día decidió probar suerte sin más claves que la valentía y la formación.
Todo había terminado: las obras más importantes como Itaipú y Yacyretá llegaron a su punto final y llevaron la economía y la tasa de empleo a un punto muerto. Ante tal situación y la falta de oportunidades, era imperioso elegir nuevos horizontes.
"Esos proyectos gubernamentales eran para los amigos nada más. Yo siempre de alguna manera fui marginado. Siempre cuando uno estaba en el sector independiente se marginaba para esas cosas", recuerda Jorge Bosch, quien en el año 1986 decidió preparar las maletas y emprender un viaje que podría dar un giro a su vida profesional.
Rumbo a un país extranjero
Cargado de ilusiones y dispuesto a cumplir el sueño, pensó en una de las capitales de la arquitectura moderna, una de las más pobladas de los Estados Unidos: Nueva York.
"Yo estuve trabajando en Paraguay, pero siempre así como arquitecto veía a Estados Unidos como un desafío. Pensé en venir acá y elegí la ciudad, la más importante para venir a probar y trabajar", rememora.
Al llegar, hizo de Brooklyn -uno de los municipios del estado de Nueva York- su residencia. Durante al menos dos años trabajó con otros arquitectos locales, pero tiempo después logró independizarse.
Ya en 1992, habiendo alcanzado el reto, Bosch regresó a Asunción para seguir desarrollando planes de manera independiente.
Sin embargo, pese a su entusiasmo y vasta experiencia, su estadía en Paraguay no duraría mucho.
Una llamada vital
Era un día casi común en el año 2000. Bosch, con varios planos en la mesa, recibe inesperadamente una llamada desde los Estados Unidos.
Jorge Bosch en el Williamsburg Savings Bank. Fuente: www.archpaper.com |
"Me llamó un señor griego, un cliente mío que tiene varios edificios en Nueva York. Me dijo que tenía una serie de proyectos, por lo que vine", señala al recordar aquel episodio que marcó su retorno a "la ciudad que nunca duerme".
Si bien el compatriota, de 59 años, trabaja permanentemente en el extranjero, nunca dejó de lado los proyectos en nuestro país, y se ve obligado a visitar Paraguay cada tres o cuatro meses.
"Siempre tengo proyectos en Paraguay, gente que quiere hacer para su casa o edificios para alquiler", explica.
Entre la familia y el amor por la construcción
De padres españoles, en Jorge se despertó el interés por la arquitectura en la adolescencia; mientras que su hermano menor José -ya fallecido- optó por los números y estudió Administración de Empresas.
"Desde los 12, 13 comencé por la noche el colegio y trabajaba durante el día en la construcción. Mi papá era constructor, y yo trabajaba con él como ayudante de albañil, a acarrear ladrillos, y fue así que me gustó la arquitectura. Me gustaba la construcción y no sabía si estudiar arquitectura o ingeniería", relata el profesional egresado de la Universidad Nacional de Asunción.
En medio de viajes, estudios y apretada agenda, Bosch contrajo matrimonio y crió a tres hijos: el mayor de ellos se desempeña como diseñador de páginas web, la única mujer es psicóloga y el menor estudia Diseño Gráfico en Barcelona, España.
Cada vez que es posible, todos suelen reunirse en Estados Unidos, país que proporcionó a Bosch una oportunidad laboral pero no una nacionalidad: "Yo ya tengo la residencia pero sigo siendo paraguayo, no quiero ser norteamericano. "¿Para qué?", indica convencido.
Agrega incluso que si bien todas las condiciones laborales y personales están dadas, recordar Paraguay genera solo añoranzas: "Se extraña muchísimo. El 'techagau' (añoranza) es impresionante; pero estamos una comunidad paraguaya acá bastante unida y a menudo hacemos fiestas, reuniones y tenemos todo: hay yerba, a menudo se prepara chipa, sopa, de todo. Tenemos el Centro Paraguayo de New York".
Un latino, un paraguayo
Jorge Bosch no para, y un proyecto arquitectónico sucede a otro. Además de su trabajo, el compatriota también logró imponerse a nivel gremial. "Fui el primer hispano en ocupar el cargo de presidente de la Sociedad de Arquitectos de Nueva York y tuve el honor de ser presidente cuando se celebraron los 100 años, que fue en el 2006", acota el connacional, quien ocupó el cargo hasta el 2008 y actualmente es miembro del Consejo Directivo de la misma Sociedad.
Placa entregada por la Sociedad de Arquitectos de Nueva York. Fuente: Gentileza. |
En medio de todas las anécdotas, reconoce que durante su estadía jamás conoció la discriminación o algún tipo de actitud xenófoba. Asegura que la preparación es la clave para incursionar con éxito en un mercado tan competitivo: "No hay tanta discriminación como decimos. El tema es que uno se haga valer, que uno demuestre que es capaz de algo, entonces te dan tu lugar. Nadie aquí te niega algo por ser hispano o por tener la piel oscura. No, no es así. Uno tiene que dejarse del 'vyrorei' (pavada), hacer bien las cosas, buscar la excelencia, demostrar que uno es capaz, y te dan tu lugar y te respetan; y así yo hice y así pude llegar".
Un plan lleno de historia
Desde el año pasado, Bosch trabaja la renovación de un hotel en Nueva York. Su trayectoria y sus 60 planes al año hicieron emerger su nombre en un proyecto de restauración y conversión de uno de los tantos patrimonios históricos de la zona: el Williamsburg Savings Bank.
"Acabamos de presentar los planos del proyecto completo al Departamento de Obras, sobre el nuevo uso que se le va a dar", menciona al tiempo de describir al edificio construido entre 1870 y 1875.
Williamsburg Savings Bank de Nueva York. Fuente: www.archpaper.com |
Las tareas costarán de unos US$ 1,5 a 2 millones y durarán al menos dos años. Pese a la envergadura y la preponderancia del trabajo, Bosch tiene en mente a su tierra natal y no esconde sus intenciones de regresar en un futuro cercano: "Yo quiero irme ya dentro de dos a tres años. Creo que ya cumplí todo lo que me propuse, el desafío, pero ciertos proyectos así me impiden. Pero quiero regresar pronto".
Tras un suspiro -tan típico de un anhelo-, felicita a sus colegas y destaca el crecimiento edilicio en Paraguay: "Veo excelentes proyectos de arquitectos paraguayos, de casas y edificios. No tienen nada que envidiar".
Esta es la obra de Jorge Bosch: la que despierta interés y perspectiva para más compatriotas que buscan una oportunidad de capacitación en el extranjero con el afán de regresar y aportar al desarrollo del país.






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