23 de Diciembre de 2011 19:00
Visitando el pesebre
La tradición en varias zonas de Paraguay cuando llegan estas fechas es el recorrido por los pesebres.
Es fin de semana de Nochebuena, fin de semana de Navidad. Para los paraguayos, y más para los católicos, es un día especial que comienza a vivirse inmediatamente después del novenario de la Virgen de Caacupé.
Paraguay es uno de los países más tradicionalistas, uno de los que cuenta con una gran cantidad de católicos y uno de los países que sigue manteniendo muchas tradiciones que vienen de muchos años atrás. Uno de ellos es el pesebre.
En el interior del país son varias las casas que se preparan de forma especial para armar el pesebre. Muchas familias se unen para tener el mejor posible y también el más grande, y esta vez quisimos ir a observar uno de ellos.
Hace muchos años atrás, cuando aún viajaba de Asunción rumbo a la ciudad de Itá siempre observaba un pesebre en el camino. Siempre me llamó la atención, porque cada año era diferente pero similar. Diferente en el sentido de las piezas y las alegorías, claro, teniendo al Niño Jesús y sus padres en el medio. Similar, porque el tamaño era el mismo, muy grande, con muchas piezas.
Así llegué hasta la compañía Itaugua Guasú de la ciudad del Ñandutí, allí me recibió la señora Julia Sánchez que empezó a hablarnos de la historia del pesebre, el que se tarda treinta días en armar y otros tantos en volver a guardar.
La señora Julia nos comenta que el pesebre nació con su abuela Liberata, cuando esta tenía 15 años, hace mucho tiempo en la compañía Calixtro de la ciudad de Carapeguá. Fue regalo de su madre, en este caso, la bisabuela de Julia Sánchez y su hermana Ramona que es la que está a cargo del armado del pesebre.
"En esa época el pesebre era solamente armado en año nuevo", nos cuenta Julia. "Solo después del casamiento de mi papá y mi mamá el pesebre comenzó a ponerse también para la Navidad". En ese entonces ya en la casa de Itaugua Guasú. Hasta allí el pesebre era común, como lo que conocemos habitualmente. Eso porque en el lugar donde está ubicada la casa no había corriente eléctrica.
"Una vez que tuvimos corriente eléctrica, comenzamos a ponerle luces, la cascada y comenzó a crecer año tras año".
El quincho de la casa es utilizado en su totalidad para instalar el pesebre que cuenta aproximadamente con 400 piezas. Unas setenta ovejas componen la misma, cada año se presenta con un motivo diferente.
"Un año era todos vestidos con trajes de ñandutíes, ponchos. Al año siguiente hicimos al estilo de la época, hicimos todo lo que estaba en la Biblia desde la entrada a Belén hasta el nacimiento de Jesucristo. Luego lleno de ángeles".
Este año el pesebre va hacia lo ecológico, con más plantas, flores, la cascada. Es impresionante el trabajo de esta familia para presentar algo de esta naturaleza con las ovejas que llegan hasta el pesebre.
Por debajo de donde se encuentran el Niño Jesús con San José y la Virgen María se puede observar a uno de los pastorcitos durmiendo. A un costado la imagen típica de los paraguayos en el interior, tomando mate antes de ir al campo. Las aldeanas que vienen bajando para acompañar a Jesús. Es algo digno de ver.
Cada año muchas personas se acercan a observar el pesebre. La señora Julia nos contó que hace unos años tres vietnamitas vinieron a observar el pesebre, también estuvieron alemanes y japoneses que está época del año están en gran número en la ciudad.





COMENTARIOS