09 de Febrero de 2012 01:50
Familia separada por represión militar en Guatemala se reúne tras 25 años
GUATEMALA. Una familia indígena guatemalteca vivió el miércoles un emotivo reencuentro tras 25 años de haber sido separada a causa de la represión militar, que obligó a los pobladores de su aldea a cruzar la vecina frontera con México.
Las lágrimas de alegría ahogaban las palabras a Juana, quien quedó al cuidado de sus abuelos a los ocho meses, cuando sus padres Antonio Morales y Francisca Ortiz debieron huir tras una incursión militar en su aldea Casaca Platanar, en el municipio de Ixtahuacán, 265 km al noroeste de la capital guatemalteca, cerca de la frontera con México.
En el encuentro, la joven conoció a sus padres y a un hermano menor, Ernesto, quien nació en México hace 23 años cuando estaban refugiados en el ejido de Amatitlán, del Estado de Chiapas.
En el mismo acto se reencontraron los septuagenarios abuelos Miguel Morales y María Bartolomé con su hijo Antonio.
"Es una felicidad que encontraron a mi hija, la volví a conocer. Es una alegría para mí encontrar a mi familia", expresó Antonio, quien primero estrechó en un abrazo a sus padres y luego a su hija, a quien dejó de ver cuando tenía ocho meses de vida.
Juana no salía del asombro y la alegría de encontrarse con sus padres biológicos, aunque tiene claro que "ellos (los abuelos) son mis padres".
La joven indígena afirmó que sus abuelos siempre le dijeron que sus padres habían salido a comprar comida pero "nunca regresaron por mí", por ello acudió al GAM, que trabaja con el Comité de la Cruz Roja Internacional, para localizarlos.
"Antonio y su esposa habían salido a comprar víveres al municipio de Ixtahuacán y cuando retornaron a su comunidad observaron al ejército que detenía a la gente y creyendo que habían capturado a sus padres y a Juana decidieron huir hacia México", comentó el activista del GAM, Enrique Barrera.
Barrera dijo que Antonio, su esposa y dos hijos se refugiaron en un campamento de Chiapas (México) y volvieron a Guatemala cuando se firmó la paz entre el gobierno y la guerrilla el 29 de diciembre de 1996.
Ahora viven en Ixtahuacán Chiquito, del municipio de Playa Grande, Quiché, unos 260 km al norte de la capital, mientras que Juana y sus abuelos siguieron viviendo en Casaca Platanar, porque no fueron capturados por los militares.
La separación se extendió porque Antonio, al volver al país, jamás quiso retornar a su aldea natal porque, según confesó tenía "mucho miedo".
De acuerdo con Barrera, la investigación para localizar el paradero de los padres de Juana duró ocho meses y el reencuentro es el primero de este año, aunque están bajo investigación otros 20 casos.
El GAM inició hace diez años con estos procesos de búsqueda, gracias a los cuales ha localizado y vuelto a unir a 91 familias indígenas, según el director del organismo, Mario Polanco.
La represión militar durante la guerra civil guatemalteca, que duró 36 años (1960-1996) dejó unas 200.000 víctimas entre muertos y desaparecidos, según un informe de la ONU presentado en 1999.






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