Pasaron siete años de aquel 25 de enero del 2010, trágico día en que el exfutbolista e ídolo de la selección paraguaya recibió un disparo en la cabeza en el Bar Bar de la Ciudad de México y lo alejó de las canchas.
Salvador sufrió entonces la pérdida de la memoria, estuvo internado más de un mes en el hospital, fue sometido de 4 a 6 horas diarias de terapia cognitiva, física e hidroterapia. Luego de ser dado de alta del centro médico se separó de su esposa Lorgia.
A pesar de los esfuerzos por regresar a los campos de juego, Cabañas presentó secuelas que le impidieron seguir su carrera futbolística y hasta ahora lleva alojada la bala, que los médicos no se atrevieron a sacar. Como responsable del atentado, el 18 de enero del 2011 fue detenido José Jorge Balderas, alias “El JJ”, quien fue el que le disparó en la cabeza al “Chava”.
Son más de 500 chicos los que comparten tres o cuatro días de la semana con Salvador en la escuela de fútbol del Deportivo Capiatá. “Él se acuerda perfectamente de todo lo que fue su carrera como jugador, de todos los detalles. Pero del tema atentado nunca hablamos con él“, comentó ayer a ABC Color Néstor Godoy, responsable administrativo de la escuela de fútbol.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Cabañas tiene contrato con el mismo club Deportivo Capiatá para esta actividad y no pasa un día en que su papá, don Dionicio, no lo acompañe en su labor con los precoces jugadores que entre lunes, miércoles y viernes sienten el privilegio de escuchar y aprender de Salvador.
Son chicos de entre 4 y 13 años los que asisten en el centro deportivo y los entrenamientos se cumplen en las canchas auxiliares del Deportivo y, además de Cabañas, son otros cinco profesores los que inculcan a los ávidos de emular al ídolo paraguayo.
La escuela de fútbol arrancó sus actividades el pasado 10 de diciembre.
