29 de Noviembre de 2016 22:32

 

El día que no amaneció

Por AFP

CHAPECÓ. Tras una noche de lluvia que acabó en pesadilla, Chapecó fue tiñéndose de negro mientras las esperanzas de encontrar supervivientes se desvanecían. La misma ciudad que hace una semana saltaba orgullosa con su equipo de valientes está ahora rota.

Con su camisa verde del club y unas gafas oscuras protegiéndose el rostro, Carine Valer trataba de asimilar una realidad que se abría paso a punzadas, tras más de 12 horas de llamadas, lágrimas y noticias horribles que solo empeoraban.

Su pareja, Adriano Bittencourt, era el jefe de seguridad del club y viajaba siempre con el equipo. Falleció junto a ellos en un avión que les llevaba hacia el sueño de los campeones sudamericanos, donde también había sitio para Carine.

“No fui porque estaba en trámites con mi pasaporte, pero el viernes me dijeron que no llegaría a tiempo. Él me dijo que siguiera intentando, pero no resultó. Dios sabe cuándo debe hacer las cosas y creo que no era mi hora”, contó entre lágrimas.

Allí, a los pies del gramado del estadio Arena Condá convertido en doloroso punto de reunión de los familiares, intentaba procesar que ya nada sería lo mismo.

“Él decía que me iba a dar una vida de reina y eso ocurrió en todos los sentidos. Desgraciadamente, no voy a tener nunca más esa vida, ni a él, ni su contacto”, afirmó antes de ser reconfortada por uno de los psicólogos que apoyaban a las familias.

Hasta el fin

Desde que se confirmó lo peor a primeras horas de la mañana, el Arena Condá no ha estado solo. Un cordón de camisas verdes, abrazos y sollozos entre el dolor y la conmoción rodeaba el estadio donde hace pocos días el ’Huracán del oeste’ fue más fuerte que nunca.

El joven John Víctor Carraro, de 18 años, no olvidará jamás aquella noche histórica en la que el equipo con el que aprendió a amar el fútbol se convertía en finalista de la Copa Sudamericana con él como testigo, tras eliminar al argentino San Lorenzo.

Tampoco la de este lunes negro, que se le cayó encima cuando a las 03H00 de la madrugada ayudaba a sus vecinos a que el agua de la tormenta no les entrara en casa.

La tragedia la sorprendió entonces y al amanecer ya estaba en el estadio con su camisa a rayas del Chapecoense y su gorra verde. Ahí, a las puertas de un gramado áspero que quemaba al sol, pensaba quedarse.

“Nunca abandonaré este club. Con mi amigo prometimos tatuarnos el escudo del Chapecoense si salía campeón, y el sentimiento hoy es todavía más fuerte”, contó a la AFP este estudiante de 18 años.

A pocos metros, cerca de donde se encuentra la estatua del Indio Condá que da nombre al estadio, los obreros de un edificio en construcción habían desplegado una larga cinta negra, mientras de la grúa colgaba la bandera del equipo enlutada.

Era un anticipo de la marea verde que estaba por llegar cuando el sol dejara de abrasarle su tragedia a Chapecó. Tras una misa en el centro, miles de hinchas caminaron juntos hasta el estadio, cubriéndose las lágrimas con los gritos en recuerdo a los que ya son sus héroes.

Como si pudieran hacerles saltar de nuevo al campo, entraron en el estadio cantándoles “campeones” y empuñando sus celulares para imitar a las estrellas en una noche que no tendrá luz en Chapecó.

“Me siento sin esperanza, nuestro sueño se acabó, el que comparto con mis hijos”, contó a la AFP Nelsiro Miranda, mientras intentaba consolar a los dos niños.

“Desde las 4 de la mañana estamos despiertos. El día no amaneció todavía para nosotros, todavía está oscuro”, añadió emocionado.

Guerreros

La fortuna que acompañó al ’Chape’ en sus siete años de renacimiento -pasó de estar al borde de la quiebra y en la cuarta división a la final de la Copa Sudamericana- le propinó su mayor revés cuando menos lo esperaba.

Pocos días después de que una ciudad que se sentía protagonista por primera vez pusiera un gran cartel con el arquero Danilo en una de sus avenidas. Un homenaje al héroe del equipo, a su pie salvador que valió una final y al joven que encarnaba la humildad guerrera de este equipo que luchó hasta el final.

Frente a su foto, y vestido con su camiseta del Chapecoense, al veterano hincha a Jodelcir Pereira se le apagaba la voz.

“Viendo la imagen siento mucha tristeza porque de mañana dijeron que estaba vivo y luego anunciaron su fallecimiento. Es muy doloroso que un ídolo como Danilo, que luchó tanto y estaba en su auge se vaya así”, declaró.

En el cartel donde se ve al arquero de espaldas celebrando una parada con las manos hacia el cielo aún se podía leer: “Hincha, gracias por luchar con nosotros en 2016. ¡Que venga 2017!” .

Ahora en Chapecó se ha parado el tiempo.

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