Entre la espada y la pared

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La eliminación en octavos del París Saint-Germain deja al club francés entre la espada y la pared, con un futuro financiero pendiente del capital catarí y de la vigilancia de la UEFA, un entrenador sin crédito y un equipo muy criticado por los hinchas.

Seis años después de que el club fuera comprado por un fondo soberano de Catar, el equipo no ha dado signos de rivalizar con los grandes del continente, pese a una inversión de más de 1.000 millones de euros. Los más de 400 millones gastados esta temporada para hacerse con el brasileño Neymar y con el francés Kyliam Mbappé pusieron en jaque el equilibrio de la entidad, que ahora cuelga más que nunca de la generosidad del Golfo Pérsico.

Una dependencia que ha colocado al club bajo la lupa de la UEFA, que estudia si el tren de vida del club contraviene las normas del “juego limpio” deportivo. Fuera de la competición europea, el club tendrá más problemas para encontrar los 70 millones de euros que le exige la instancia europea para dar por válidas sus cuentas.

El PSG contaba con el crecimiento de su notoriedad para obtener más dinero de los patrocinadores, pero su eliminación prematura dificulta ese proyecto. “Cuando en seis años no superas los cuartos de final es difícil decir a las marcas que eres un grande de Europa y que quieres que te paguen igual que al Madrid o al Barcelona”, asegura Pierre Rondeau, especialista en economía deportiva.

El club deberá buscar otras fuentes de ingresos, que pueden pasar por la venta de jugadores, lo que amenaza con debilitar el ya complejo equilibrio instalado en el vestuario. Un panorama en el que ya nadie piensa que tenga lugar Unai Emery, al que el club ha comenzado a buscar sustituto.

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El PSG tiene que certificar sus victorias en la Liga, la Copa de la Liga y la Copa de Francia. Pero aunque sume los tres títulos nacionales, no parecen suficientes para saciar la ambición catarí.