La Albirroja había conseguido la clasificación en la fase de grupos eliminando a Uruguay y Ecuador y en la etapa semifinal le tocó el rival indeseado por todos; el poderoso Brasil y la otra llave estuvo conformada por peruanos y chilenos. En aquel entonces eliminar a Brasil era casi imposible y más aun teniendo en cuenta que el panorama en el entorno del seleccionado era desolador, por las ausencias de los jugadores a las prácticas y más que nada por la desorganización imperante entre directivos de aquella época.
El miércoles 24 de octubre, en un estadio Defensores del Chaco repleto el seleccionado paraguayo consiguió un triunfo memorable de 2-1, con tantos de Hugo Talavera y otro de Eugenio Morel, este de antología, tras espectacular chilena. El partido de revancha fue jugado una semana después, el miércoles 31, en el “Maracaná”. La Albirroja consiguió un sensacional empate, 2-2, con tantos de Milciades Morel y Romerito, que le sirvió para arribar a la final del torneo. En la otra llave Chile “despachó” a Perú y la final se jugaría entre paraguayos y chilenos.
