Leonardo Astrada había dejado Cerro Porteño con 10 puntos en seis juegos disputados y quedando a 5 unidades del que hasta hoy fue el rival directo, Guaraní, el equipo que sentenció al “Jefe” con un contundente 4-0.
Roberto Torres tomó el mando como interino, siendo coordinador de las Divisiones Inferiores. En su primer juego consiguió un triunfo aplastante de 3-0 sobre Nacional. Además sacó del “freezer” a algunos jugadores prácticamente ignorados por el DT anterior, entre ellos el más representativo, Fidencio Oviedo, pieza fundamental del equipo campeón.
Hasta aquí, “Tiburón” dirigió 15 partidos, de los cuales ganó 13 ya apenas empató en dos ocasiones (ante Libertad y Olimpia). De 45 puntos posibles consiguió 41, con un efectividad del 91 por ciento, algo casi inédito en el legajo de cualquier entrenador. Por si fuera poco, su equipo es de los más goleadores, anotó 32 y apenas recibió 9.
Con este campañón y su coronación como campeón invicto, ya que desde que dirigió no perdió un solo juego, Torres mete presión a la directiva para ser confirmado de una vez como técnico definitivo de Cerro Porteño para el segundo semestre.
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